Muerte súbita en el fútbol: Crónica de una muerte no anunciada

Jugadores se desploman en la cancha sin previo aviso. La mayoría de las veces se produce debido a una enfermedad cardíaca que no ha sido diagnosticada. Se buscan respuestas a las causas. ¿Es un evento fortuito o falta de prevención?
Imagen de Bárbara Soto
10,695 Lecturas
10 de Septiembre, 2007 07:09
Con tristeza, miles de hinchas del futbolista Antonio Puerta asistieron a su funeral el miércoles pasado en Sevilla. Luego de una agonía de dos días, el jugador de sólo 22 años murió producto de una patología cardíaca, que no se hizo presente hasta caer desplomado en la cancha. Este caso, ha puesto nuevamente sobre la mesa el tema de la relación entre el fútbol y la muerte súbita o inesperada, pues no es la primera vez que sucede algo parecido. Entre los nombres más recordados está el del camerunés Marc-Vivien Foé y el brasileño Serginho.
Dentro de las muertes súbitas, las más frecuentes son de origen cardiovascular, relacionadas con anomalías cardíacas preexistentes. “Lo que pasa es que cierto tipo de enfermedades debutan o terminan en casos mortales cuando hay altas descargas de adrenalina produciendo arritmias, por ejemplo; haber pasado un gran susto o también haber hecho un deporte muy intenso”, explica el cardiólogo Paul Mac-Nab agregando que esto ocurre con la miocardiopatía hipertrófica, la causa de muerte súbita más común entre los deportistas.
El caso de los futbolistas tiene una alta repercusión pública y por lo mismo, se cree que esas muertes, han aumentado considerablemente el último tiempo. A pesar de esto, los especialistas en el tema coinciden en que esta percepción nace a raíz de la difusión de las noticias, a través de los medios de comunicación. “Yo no creo que los futbolistas corran más de lo que corrían antes, la historia del fútbol está llena de incidentes de este tipo”, añade el vicepresidente de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP), Guillermo Vera.
Debido al impacto que produce saber de futbolistas que se desmoronan en plena cancha de fútbol, se producen teorías y se buscan culpables tratando de entender las causas. “La gente empieza a buscar culpas y no todas las cosas en la vida ocurren porque alguien tiene la culpa, ocurren sólo porque tienen que ocurrir”, dice Carlos Montes, médico de la selección chilena de fútbol. Al mismo tiempo, sostiene que algunos deportistas nacen con factores genéticos y anatómicos que pueden producirles graves enfermedades e incluso hasta la muerte, calificando este hecho de “mala pata”.
Uno de los rumores que siempre ha rodeado el mundo del balón es el de la consumición de sustancias prohibidas que puedan llegar a provocar una enfermedad cardíaca o bien, desencadenarla. Según Montes, en Chile es poco común que los jugadores consuman algún tipo de droga pues sostiene que cada una semana se realizan controles estrictos de dopaje a los futbolistas. “En los jóvenes como el 30% fuma, más de la mitad se emborracha y yo creo que un porcentaje probablemente no menor a 10% consume alguna droga. Pero entre los futbolistas muy poquitos fuman, rara vez se emborrachan y ninguno o excepcionalmente alguno se droga, estoy seguro que en Chile esto tiene muy poco que ver con medicamentos que se consumen”, dice el entrenador. Según el cardiólogo Paul Mac-Nab generalmente las sustancias que desarrollan masa muscular aumentan el riesgo de tener problemas al corazón a largo plazo. Al mismo tiempo añade que si un futbolista consume algún derivado de la cocaína las posibilidades de sufrir muerte súbita en el ejercicio, son muy altas y si esta persona sufre de alguna enfermedad cardíaca, las posibilidades de que ocurra el suceso aumentan considerablemente.
Prevención y exámenes médicos
En la mayoría de los casos, los futbolistas murieron sin presentar síntomas previos que pudieran hacer latente algún tipo de anomalía. “No entiendo cómo a una persona tan sana como un deportista le falla el corazón”, dijo el futbolista brasileño Julio Baptista, quien había jugado con Antonio Puerta.
(HACER CLICK EN LA IMAGEN PARA AGRANDARLA)
Lo que ocurre, es que en el mundo del fútbol es muy poco probable diagnosticar este tipo de enfermedades. Los clubes de deportes cumplen con exámenes generales, que consisten en electrocardiogramas, historiales clínicos y pruebas de resistencia física, éstos muchas veces son insuficientes para poder identificar anomalías cardíacas graves. Según Mac-Nab, un examen que puede llegar a detectar estas enfermedades es la resonancia cardíaca, pero no cree que sea necesario aplicarlo en todos los deportistas. “Este estudio cuesta $400 mil, entonces uno se pregunta ¿se justifica hacerle a todos los futbolistas un examen de este tipo? ¿la relación costo-beneficio lo vale?, es probable que tú hagas 200 mil resonancias y encuentres sólo a un enfermo, por lo tanto, es sabido que no lo vale porque aún así existe una posibilidad de que no se diagnostique la anomalía”, agrega el doctor.
De acuerdo a lo anterior, es probable que si los jugadores no han presentado síntomas de alguna enfermedad relacionada con el corazón, el club no tome esta medida. “Me da la sensación que en muchos lugares y no me refiero sólo a las instituciones de fútbol profesional, el examen médico exhaustivo no se hace, porque en general se ve más como un gasto que una inversión o beneficio”, enjuicia el médico de la selección nacional.
La Unión Española sufrió la pérdida de Manuel Mondaca en el año 2003. El arquero se encontraba recibiendo remates cuando cayó al suelo y nunca más despertó. Según Genaro Pando, el preparador físico del club, sólo desde ese momento se tomó la decisión de realizar exámenes más exhaustivos, como las pruebas de esfuerzo. Éstas consisten, en probar la resistencia del jugador. “En general, este tipo de patologías desarrollan arritmias con el esfuerzo, así que es probable que en este tipo se examen sí aparezcan”, asegura el cardiólogo, Paul Mac-Nab.
En el mismo año, Denis Montecinos ex jugador de Huachipato empezó a sentir taquicardia y mareos en las prácticas. Le diagnosticaron displacia arritmogénica del ventrículo derecho, el mismo mal que mató a Antonio Puerta hace unos días y que obligó al jugador de Huachipato a abandonar su pasión, el fútbol.
“Hay que recordar que las muertes súbitas significan una en 200 mil, es decir ni siquiera son el 1%, la verdad es que este 1% es una tragedia, pero por ese pequeño porcentaje no se generará una política para identificar malas formaciones congénitas”, opina Pando. A pesar de esta opinión, a raíz de la muerte de Antonio Puerta, la FIFA ya anunció algunos cambios: A partir de las eliminatorias para Sudáfrica 2010 todos los estadios tendrán que contar con una sala de reanimación para víctimas de paros cardíacos. El director médico de la FIFA, Jiri Dvorak, dijo que exámenes cardíacos intensivos a los jugadores y preguntas sobre los antecedentes médicos familiares, podrían identificar las causas más comunes de paro cardíaco. La FIFA instrumentó dicha política para la Copa Mundial del 2006 en Alemania y ahora quiere extenderla a todas las ligas y a otras competencias.
En Chile la ANFP no exige ningún examen específico. “Los futbolistas no son trabajadores de nosotros, los contratos no los hacen con nosotros como asociación, los hacen con su respectivo club, cada uno de ellos tiene sus propias normas, por lo demás yo creo que para todos es principal que los jugadores estén sanos”, dice Guillermo Vera, vicepresidente de la ANFP.

FOTO: erral
Martes 11 de Septiembre de 2007
Versión para impresiónEnviar a un amigo

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de los ciudadanos que los emiten (con nombre, sin pseudónimos). Cualquier opinión que contenga insultos, injurias y/o calumnias no pasará el filtro de moderación.

Un Comentario

Comentarios en Facebook

Imagen de ULISE

TODO ESTO ES

TODO ESTO ES UNA............

DE SU

Agregar Comentario

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.

Aqui podría estar su imagen. para registrarse, haga clic aquí.

Código de seguridad
Queremos saber si eres una persona y no un robot, por eso responde este siguiente formulario.