Mal de Altura: La Puna
¿Por qué alguna gente sufre de soñolencia e insomnio en el altiplano? o ¿Por qué el alcohol pierde mucho de su efecto embriagador en la precordillera? ¡Mal de altura, Mal de altura, Mal de altura!
Para la gran mayoría, el término “medicina de montaña” no dice mucho, en realidad es un campo de investigación emergente que ha venido tomando importancia en nuestro país en los últimos años, con la gran minería de altura. De hecho, poco se sabe sobre la naturaleza exacta de los efectos que causa la falta de oxígeno en el organismo humano. No hay certeza sobre el mecanismo de la “puna”. ¿Por qué alguna gente sufre de soñolencia e insomnio en el altiplano? o ¿Por qué el alcohol pierde mucho de su efecto embriagador en la precordillera? No hay antecedentes sobre los riesgos o beneficios de pasar temporadas cortas a nivel del mar y luego en alturas donde escasea el oxígeno.
Conocer la fisiología de esas cambiantes condiciones podría ser beneficioso para los trabajadores expuestos a la “hipoxia” o “anoxia” (falta de de un aporte suficiente de O2 a las células del organismo). También el estudio de animales y seres humanos que se han adaptado a vivir, por miles de años, a una atmósfera pobre en oxígeno, puede deparar una serie de sorpresas para la medicina. Se prevén remedios para la diabetes, tratamientos para el cáncer, nuevos métodos para formar deportistas de élite, terminar con las secuelas neurológicas de los partos con sufrimiento fetal, a causa de la falta de oxígeno, entre otras.
Un dato curioso, científicos han sostenido que “el consumo de Viagra, fármaco que como se sabe se prescribe para brindar un impulso a la vida sexual, también permitiría a las personas respirar mejor en alturas elevadas y en expediciones de alta montaña, donde las concentraciones de oxígeno son bajas”.
Por otra parte, los camélidos que habitan las alturas andinas, se han adaptado para vivir, normalmente, con una cantidad de glucosa en la sangre “hiperglicemia”, que sería más que alarmante para un ser humano.
Pero la hipoxia no es todo en el altiplano, a ella se suma la baja presión barométrica de casi la mitad de la existente a nivel del mar; los cambios extremos de temperatura, de agradables 25° en el día, hasta llegar a varios grados bajo cero durante la noche; la peligrosa radiación ultravioleta, más intensa debido a la transparencia de la atmósfera, la que aumenta en la medida que se sube. En Putre, que está a 3.500 mts., hay más de 35% más de radiación que en Arica, en el lago Chungara, un 46% extra; la escasa humedad reseca las mucosas nasales, por lo que es fácil deshidratarse; también hay que tener cuidado de las tormentas eléctricas (rayos) que son frecuentes en las temporadas de lluvias estivales (invierno altiplánico, y no boliviano, como todavía se acostumbra a decir, ya que no es un privilegio de un país, sino de una región geográfica). A ello, se debe agregar, caminos de tierra, escasa infraestructura, aislamiento, grandes distancias a recorrer, escenario o condiciones que permiten calificar la zona de peligrosa, si no se toman las prevenciones del caso, esencial es disponer de un buen vehículo, ropa y elementos de protección adecuados y especialmente, respetar los consejos y recomendaciones de los expertos, descartando cualquier predisposición negativa, a cómo nos va afectar la puna.
De ahí que sea tan importante para los trabajadores que se desempeñan en forma permanente en el altiplano, en alturas sobre los 2.500 m.s.n.m., que se profundicen las investigaciones para tener un mayor conocimiento respecto de las enfermedades profesionales que puede provocar el trabajo prolongado en este hostil ambiente, para que las autoridades de salud del país, puedan mejorar la legislación actual en materia de protección de los trabajadores, acortando los plazos para jubilar, por ejemplo, u adoptando otro tipo de normas preventivas, que atenúen el mayor desgate físico y psíquico que demanda el trabajo en altura, que según opiniones autorizadas, provocaría un deterioro prematuro, acumulativo e irreversible en el organismo.
Existen muchos precedentes de trabajadores que después de trabajar por largos años en altura geográfica, se han visto impedidos de continuar haciéndolo por problemas de salud: diabetes, hipertensión, dificultades cardiovasculares, siendo atendidas sus dolencias como enfermedades comunes, cuando tal vez correspondía haberlas declarado enfermedades profesionales, adquiridas con ocasión y a causa directa del trabajo en altura realizado. Faltan estadísticas y seguimientos médicos serios y metódicos.
Pero no todo es malo en el altiplano, que además se caracteriza por la pureza de sus cielos y esa sobrecogedora majestuosidad del paisaje, que es más patente en aquellos salares y pampas donde la vista se pierde, donde aún es posible encontrar lugares donde la naturaleza esta intacta, no apreciándose la mano del hombre, pasando por aquellos valles y oasis prodigiosos situados en medio de la nada, rodeados por la arena y el caliche, y por esos cerros llenos de singulares matices, donde abundan los ocres, negros, verdes, rosados y rojizos, pero por sobretodo por esa paz inmensa que se respira, que seguirá atrayendo a turistas del mundo entero, y a esforzados trabajadores que continuarán extrayéndole riquezas a la madre tierra, midiendo y protegiendo los recursos y haciendo patria en los alejados puestos fronterizos.-
Conocer la fisiología de esas cambiantes condiciones podría ser beneficioso para los trabajadores expuestos a la “hipoxia” o “anoxia” (falta de de un aporte suficiente de O2 a las células del organismo). También el estudio de animales y seres humanos que se han adaptado a vivir, por miles de años, a una atmósfera pobre en oxígeno, puede deparar una serie de sorpresas para la medicina. Se prevén remedios para la diabetes, tratamientos para el cáncer, nuevos métodos para formar deportistas de élite, terminar con las secuelas neurológicas de los partos con sufrimiento fetal, a causa de la falta de oxígeno, entre otras.
Un dato curioso, científicos han sostenido que “el consumo de Viagra, fármaco que como se sabe se prescribe para brindar un impulso a la vida sexual, también permitiría a las personas respirar mejor en alturas elevadas y en expediciones de alta montaña, donde las concentraciones de oxígeno son bajas”.
Por otra parte, los camélidos que habitan las alturas andinas, se han adaptado para vivir, normalmente, con una cantidad de glucosa en la sangre “hiperglicemia”, que sería más que alarmante para un ser humano.
Pero la hipoxia no es todo en el altiplano, a ella se suma la baja presión barométrica de casi la mitad de la existente a nivel del mar; los cambios extremos de temperatura, de agradables 25° en el día, hasta llegar a varios grados bajo cero durante la noche; la peligrosa radiación ultravioleta, más intensa debido a la transparencia de la atmósfera, la que aumenta en la medida que se sube. En Putre, que está a 3.500 mts., hay más de 35% más de radiación que en Arica, en el lago Chungara, un 46% extra; la escasa humedad reseca las mucosas nasales, por lo que es fácil deshidratarse; también hay que tener cuidado de las tormentas eléctricas (rayos) que son frecuentes en las temporadas de lluvias estivales (invierno altiplánico, y no boliviano, como todavía se acostumbra a decir, ya que no es un privilegio de un país, sino de una región geográfica). A ello, se debe agregar, caminos de tierra, escasa infraestructura, aislamiento, grandes distancias a recorrer, escenario o condiciones que permiten calificar la zona de peligrosa, si no se toman las prevenciones del caso, esencial es disponer de un buen vehículo, ropa y elementos de protección adecuados y especialmente, respetar los consejos y recomendaciones de los expertos, descartando cualquier predisposición negativa, a cómo nos va afectar la puna.
De ahí que sea tan importante para los trabajadores que se desempeñan en forma permanente en el altiplano, en alturas sobre los 2.500 m.s.n.m., que se profundicen las investigaciones para tener un mayor conocimiento respecto de las enfermedades profesionales que puede provocar el trabajo prolongado en este hostil ambiente, para que las autoridades de salud del país, puedan mejorar la legislación actual en materia de protección de los trabajadores, acortando los plazos para jubilar, por ejemplo, u adoptando otro tipo de normas preventivas, que atenúen el mayor desgate físico y psíquico que demanda el trabajo en altura, que según opiniones autorizadas, provocaría un deterioro prematuro, acumulativo e irreversible en el organismo.
Existen muchos precedentes de trabajadores que después de trabajar por largos años en altura geográfica, se han visto impedidos de continuar haciéndolo por problemas de salud: diabetes, hipertensión, dificultades cardiovasculares, siendo atendidas sus dolencias como enfermedades comunes, cuando tal vez correspondía haberlas declarado enfermedades profesionales, adquiridas con ocasión y a causa directa del trabajo en altura realizado. Faltan estadísticas y seguimientos médicos serios y metódicos.
Pero no todo es malo en el altiplano, que además se caracteriza por la pureza de sus cielos y esa sobrecogedora majestuosidad del paisaje, que es más patente en aquellos salares y pampas donde la vista se pierde, donde aún es posible encontrar lugares donde la naturaleza esta intacta, no apreciándose la mano del hombre, pasando por aquellos valles y oasis prodigiosos situados en medio de la nada, rodeados por la arena y el caliche, y por esos cerros llenos de singulares matices, donde abundan los ocres, negros, verdes, rosados y rojizos, pero por sobretodo por esa paz inmensa que se respira, que seguirá atrayendo a turistas del mundo entero, y a esforzados trabajadores que continuarán extrayéndole riquezas a la madre tierra, midiendo y protegiendo los recursos y haciendo patria en los alejados puestos fronterizos.-
Referencias:
Dr. Hugo Donoso – “El medio ambiente en altura”
Ing. Civil Mario Cabello Uribe – MOP – “Crónicas del Altiplano”
Foto Flickr "fotosania"
Domingo 23 de Septiembre de 2007
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Porque los msnm son
Porque los msnm son diferentes por ej: las de Calama, Putre, Mina El Salvador no son iguales a las de Mina Sur-Sur son otro los sintomas podrian explicarlos por favor
ESTIMARÉ QUE ME EXPLIQUE O
ESTIMARÉ QUE ME EXPLIQUE O ALCANCE QUE RIEZGOS PUEDE TENER UNA PERSONA CON DIABETES, QUE VIVE EN LIMA Y QUE A SUS 60 AÑOS VA POR 50 DÍAS A TRABAJAR A 4,00O MTS SNM, A UN PUEBLO DE PUNO
Entretenido el artículo,
Entretenido el artículo, pero buscaba algo que me orientara para sobrellevar los malestares de la puna, como empleados fiscales estamos 8 días, si bien algunos se adaptan al segundo día, hay otro como yo que ya no sabemos que hacer o que tomar... con las nauseas, mareos, dolores permanentes de cabeza, falta de apetito, vómitos... estos puntos no fueron tomados en cuenta, además de la falta de oxigeno que no permite dormir.. le agradecería que se pronunciara.
Interesante lo que presenta
Interesante lo que presenta don Hector Valdebenito, importante lo que menciona respecto a las personas que trabajan las alturas haciendo patria no solo los servicios públicos sino también los lugareños que vivien en esta zona precordillerana y altiplanica el cual conviven día a día con la adversidad de la naturaleza especificamente con los rayos ultravioletas que trae consecuencias negativas, es importante que las autoridades competentes en esta area junto al gobierno legislen y encuentren un modo de beneficiar a personas que vivimos en estas latitudes.
Un solo aporte, el término
Un solo aporte, el término "Invierno Boliviano o Altiplánico" no corresponde, lo correcto y como deberíamos llamaral fenómeno climático es "Lluvias Estivales (de verano)" o "Lluvias Altiplánicas".
Somos los chilenos quienes lo llaman invierno boliviano, ya que asociamos la temporada de lluvias al invierno y a la vez, teniendo conciencia que es en este país altiplánico donde se producen las principales lluvias, por años lo hemos llamado de esa forma.