Desde la Tragedia: Un ejemplo de Vida, Solidaridad e Integración

Tenía y tiene razón Advis y muchos más: “por más que el tiempo pase no hay nunca que olvidar”. ¿Pero qué es lo que no debemos olvidar? ¿Lo que la “historia oficial” nos permite dadivosamente conocer?
Imagen de Patricio Barrios
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21 de Diciembre, 2007 08:12
“Por más que el tiempo pase no hay nunca que olvidar”, dice uno de los versos del pregón inicial de la obra magna de Luis Advis, la Cantata de la Escuela Santa María de Iquique, anticipando, en el relato poético-musical, la epopeya obrera y familiar del 1907.
Tenía y tiene razón Advis y muchos más: “por más que el tiempo pase no hay nunca que olvidar”. ¿Pero qué es lo que no debemos olvidar? ¿Lo que la “historia oficial” nos permite dadivosamente conocer?
Afortunadamente, existen testimonios, crónicas, registros varios que han permitido a nuestros historiadores –aquellos que no obedecen dictados- ir rescatando trozos, retazos, jirones para ir estructurando una historia todavía mínimamente contada y por no sabida, entonces, imposible de olvidar.
Y de esos trozos, retazos, jirones quiero rescatar –entre tantos- un ejemplo que debiera trascender y definir, hoy día, conductas frente a chauvinismos y nacionalismos trasnochados que impiden una verdadera integración entre pueblos y naciones.
Es historia comprobada que entre los miles de trabajadores de la industria salitrera, además de los chilenos “enganchados” desde la zona central, abundaban bolivianos y peruanos que participaron activamente no sólo en las labores de extracción del caliche, sino, también, en la organización y participación del movimiento y la marcha que culminó en el puerto de Iquique.
Consignadas en documentos de la época aparecen las intervenciones de los cónsules de Perú y de Bolivia abogando por sus connacionales que permanecían al interior de la Escuela Santa María junto a sus familias. Esos esfuerzos consulares ante el Intendente Carlos Eastman encontraron respuesta positiva autorizándosele la salida al numeroso grupo que engrosaba considerablemente el número de huelguistas, comunicándoseles que podían abandonar el recinto, que se les pondría una locomotora con carros y que serían llevados a sus Oficinas de origen, sin ningún tipo de represalias, donde podrían continuar con sus labores habituales.
Reiteradas veces –bocina metálica en manos para amplificar la voz- fueron conminados diplomáticamente a abandonar el lugar, pero la respuesta desde el interior del recinto educacional fue siempre el silencio que, en ese caso particular, no otorgaba nada.
Ni un peruano, ni un boliviano traspasó la puerta. Ni uno de ellos dio un paso en contrario a lo acordado, a lo comprometido. Ni uno de ellos renegó del objetivo superior: lograr solución a sus legítimas demandas. Total, las demandas de bienestar no tienen patria, no tienen nación, no tienen bandera diferente.
Definitivamente –y así fue asumido-, aquella no era una lucha exclusiva de chilenos, aunque se producía en el territorio nacional. Era una lucha de todos, porque el hambre no tiene símbolo patrio, porque la explotación no tiene himno nacional.
Este ejemplo de compromiso, de convicción, de consecuencia con los principios, de solidaridad absoluta frente a la noche que –lo intuían- se les venía encima, debe conminarnos a abrir los ojos, las manos, los brazos, la razón, para entender que más allá de las delimitaciones fronterizas –instauradas intencionadamente- continúan existiendo objetivos superiores, que más allá de los conflictos bélicos –siempre generados desde intereses particulares- permanecen los proyectos comunes de desarrollo, enraizados en la historia y en la reciprocidad.
“Por más que el tiempo pase no hay nunca que olvidar”. Así es y no cabe ninguna duda. Pero no hay que olvidar nada. Y el llanto permanente impide la visión, provoca el inmovilismo, convoca al pesimismo y termina por obnubilar la memoria.
Honor y gloria a los trabajadores del salitre, a la hermandad y a la integración de los pueblos.

Viernes 21 de Diciembre de 2007

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3 Comentarios

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A LOS LECTORES DE "EL

A LOS LECTORES DE "EL MORRO":

Esperé más que lo suficiente. Sabía que Vilma no sería capaz de responder porque basa sus comentarios en libros que tendrá a la mano y los que conoce

oficialmente. Sin dejar de ser importante la lectura de ellos, también lo es el acercarse a los libros de historia no oficiales.

Para los lectores de "EL MORRO" que no puedan -y no tienen porqué saber quienes son los personajes citados, pero que son lectores que respetan a las personas- va aquí una breve reseña de los citados.

JULIO REBOSIO. Nació en Perú, pero se consideró siempre latinoamericano.

Vivió en Chile dedicando su trabajo en defensa de los sectores más pauperizados. Dirigió la publicación "VERBA ROJA". De ideas ácratas. Fue detenido

y torturado. Hubo de salir de Chile. Vivió en México. De vuelta a nuestro país persistió en la edición de su publicación. Otra vez fue detenido.

Para su muerte hay dos interpretaciones. Según Vitale el luchador murió producto de la tortura, según Peralta se suicidó tras conseguir la libertad. Vivió en las décadas de mayor presencia ácrata en Chile: primeras del siglo XX. A su entierro concurrieron millares de personas.

HÉCTOR BARRETO. Poeta y narrador del P. Socialista. Nació en 1916. Fue asesinado por hordas fascistas en 1936. Póstumamente se publicó su libro "La noche de Juan".

GREGORIO ORTÚZAR. Luchador anarcosindicalista.

Escribió textos en defensa de sus ideas. Vivió en la

primera mitad del siglo XX.

Más antecedentes sobre Rebosio y Ortúzar en un

libro mío: "¡ANARQUISTAS! SUS HOMBRES, SUS IDEAS, SUS LUCHAS", que pienso editar el próximo

año.

José G. Martínez Fernández.

Imagen de José Martínez Fernández

Doña Vilmilla

Doña Vilmilla Castrillo:

¿Sabe Ud. quienes fueron:

Julio Rebosio,

Héctor Barreto

y

Gregorio Ortúzar?

Le doy sólo tres nombres para no calentar su "cabeza".

Si no responde en 24 horas, demuestra, una vez más,

que vuestro conocimiento es tan miserable como

su comportamiento.

Ojalá no recurra a vuestros informantes.

Imagen de José Martínez Fernández

Buen artículo Pato: Aunque

Buen artículo Pato:

Aunque estemos un poco distantes en lo político y en la

manera de proyectar el trabajo cultural, no puedo des-

conocer que este trabajo es importante.

Gracias por ello.

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