Julio Martínez, mi padre, Arica y yo

Cuatro nombres, cuatro palabras que están grabadas a fuego en mi memoria, y que más allá del paso de los años, resultan indelebles.
Imagen de Eduardo Osorio
3,023 Lecturas
03 de Enero, 2008 08:01
Por Eduardo Osorio
No tenía en mente escribir hoy para El Morrocotudo.
Aún más, correré el riesgo de resultar pedante, o de que mi nota sea una de las miles que provoca su muerte.
De todas maneras, al no resultar anónima, e incluirme en el título, querrán defenestrarme, pero no puedo callar la intrínseca relación, que hay entre los cuatro de arriba.
Continúo...
Hoy Valparaíso, a pesar de los pronósticos para el 2 de enero, está con los cielos encapotados, lindo día para depresivos, pero muy triste para los mortales.
Lo atribuyo con razón a la partida de Don Julio, uno de sus hijos adoptivos. Allá ellos los que no lo piensen así.
Cuando pequeño, y es la razón principal de mi vocación periodística y deportiva , mi padre, empleado toda la vida, llegaba a casa en esas horas inentendibles para todo chileno, que “va a almorzar a su casa” (ahora no tanto), con un ejemplar de "Las Últimas Noticias", bajo el brazo.
Semileído, hojeado y ajado ya, lo dejaba en la mesita ratona, mientras mi madre le servía el “lunch”. Entonces, quien les escribe, procedía por un afán inexplicable, y recién aprendiendo a leer, a irse de cabeza a una columna, que producía un imán en mi inquieta y diletante mente novata : “BAJO LA MARQUESINA” escrita por “JM”:una sociedad de palabras, que tengo grabadas a fuego en mi íntima bitácora.
No me creerán, pero leyéndola, terminé de aprender a leer, costumbre, que me ha acompañado por el resto de mis días, impenitentemente.
También obró maravillas respecto de mi vocación.
Luego, la Revista "Estadio" y los “A SORBITOS”, firmados por “JUMAR”, fueron el acábose con sus “chimentos”, y bambalinas del fútbol nacional.
Mi padre, por su parte, asistente contumaz al estadio, y con una carga humana “sine-quanon”, (mi hermano y yo), iba los domingos a los programas dobles del Nacional, era un admirador (lo que ahora sería un “fan”) de don Julio.
Luego del partido, nos llevaba hasta la zona de casetas radiales, ¡¡ah que tiempos aquellos de la no violencia!!, solo para verlo y saludarlo, pero como a cualquier hijo de vecino y él, muy amablemente y sin poses de divo, pasaba su mano por nuestras cabezas, y respondía amablemente al saludo de un desconocido hincha colocolino y de sus hijos.
Más tarde vino el Mundial, y su frase “justicia divina”, cuando Leonel “fusiló” a Lev Yashin en Arica. No en vano su alegría más grande se la atribuyó a aquel “torpedazo” que hundió a la Unión Soviética.
Pero no es tan solo eso.Don Julio nunca escondió su afecto por Arica. Por mi parte experimento lo mismo.
Esta última afirmación tiene especiales reminiscencias para mí, pues una de las primeras actividades que realicé al conocer la Puerta Norte, en los años 80, fue ir hasta el Estadio Carlos Dittborn, más que por el histórico gol, para hermanar el momento con una anécdota que don Julio me refirió cuando en mi vida adulta le conocí a raíz de mi trabajo periodístico.
Se rio mucho entonces, cuando recordó que un dirigente ariqueño, de apellido Zubiri, de los que consiguieron que Arica fuera sede del Mundial, tan emocionado con la concreción del tanto, y en tierra ariqueña, le había manifestado en su momento la intensión de construir un monolito en la cancha, exactamente en el lugar desde el cual “disparó” Sánchez.
El título de esta crónica, “Julio Martínez, mi padre, Arica, y yo”, repito, puede resultar autoreferente, pero es una verdad irrefutable, y acarrea aspectos desconocidos, que ojalá sean de vuestro interés.
Aun más, agrego, que mientras cursaba estudios superiores, por allá por 1977, personalmente fui hasta la redacción de "Las Últimas Noticias", su diario de toda vida, a invitar a don Julio para rendirle un homenaje, que promoví entre mis pares, y luego a su departamento de la calle Miguel Claro, donde me presentó a su señora Norma.
Después, me seguiría en el propio vehículo, su “Peugeot” de toda la vida, hasta el lugar de premiación.
¿Saben en qué consistió el trofeo?, en un Quijote de bronce, de gran tamaño.
Creo, que huelgan los comentarios.
Años más tarde al entrevistar a José María Navasal, en su refugio frente al Pacífico, acá en Viña del Mar, y preguntarle por sus “colegas”, destacó a JM, textualmente cómo un “hombre bueno, y que nunca le había hecho daño a nadie”.
En ese entonces, la Municipalidad de Valparaíso le otorgó un Premio por sus 50 años de periodista deportivo, además de destacar su Premio Nacional.
Fue ahí, en una cena en el “Bote Salvavidas” a la orilla del mar, en que me dijo textualmente: ¡“Yo me recibí como periodista en la universidad de la vida, y lo seguiré siendo hasta que Dios y yo lo queramos, mierda”!
Esta salida de madre del siempre convencional “Julito”, provocó las risas, desde el Alcalde Valparaíso hasta el último garzón, y quedó grabada en mi convencional grabadora de entonces.
Hoy, en esta gris mañana porteña de su partida, asocié a mi padre y a “Don Julio”. Siempre les recordaré, y también a Arica.
Muchas gracias por todo "Julito".
Estan intímamente ligados estos nombres a mis emociones, y a mi vida periodística.
Ustedes saquen sus propias conclusiones.

FOTO: freesoul

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de los ciudadanos que los emiten (con nombre, sin pseudónimos). Cualquier opinión que contenga insultos, injurias y/o calumnias no pasará el filtro de moderación.

5 Comentarios

Imagen de carlos antonio

Creo que falta espacio y

Creo que falta espacio y tiempo para poder definir a este caballero de las comunicaciones un maestro del periodismo no solo deportivo si no tambien por su propuesta de ver la vida y relacionarla con deporte , el refran dice que nadie es irremplazable , en este caso pienso que esa pluma y microfono no lo va ha tomar nadie mas , lo que me parece mal de nuestros compatriotas es tener que reconocer virtudes y cualidades despues que mueran los personajes publicos , no esperemos quemueran los Figueroa - livingtone por ejemplo para reconocerlas , bueno somo chaqueteros

Imagen de Eduardo Osorio

Quizás lo que le refiero da

Quizás lo que le refiero da para otra crónica, pero no quiero quitar espacio a quienes se referirán también al legado de don Julio Martínez, por lo que lo haré en esta zona de comentarios.

Anoche jueves 3 de enero, en el programa radial "Deportes en Agricultura", en Agricultura de Valparaíso, del que formo parte, apunté algo, que sería egoísta no referirles, y dejaría esta nota semi inválida, y que es lo siguiente : A fines del torneo de Clausura del Fútbol chileno del año recién pasado, nos correspondió transmitir el partido Unión Española - Wanderers, en el Estadio Santa Laura, y previo a nuestra llegada desde Valparaíso, le comentaba al conductor del móvil , y de lo cual me ufanaba, que la Tribuna de Prensa se llamaba "JULIO MARTINEZ PRADANOS".

Cuando llegamos a ésta, luego de subir las escaleras, eran sólo una sombra o la marca, que dejó su ubicación, pues .......¡¡se las habían robado!!, por ser de bronce, lo que me informó uno de los administrativos del recinto "rojo".

También recordé lo que sucedió más atrás en el tiempo, cuando integré equipo junto a Máximo Clavería, y a la salida de uno de los partidos en el Estadio Nacional, bajamos en el ascensor con don Julio, manifestándole que hasta cuando dejaría correr esa "canallada" de la historia del motel (le achacaba la infame "camorra" nacional, el ser voyerista), y su silencio y gesto fue tan elocuente de humanidad, que nos hizo sentir mal a todos, menos a él.

Termino por agregarles, que en una entrevista realizada a José María Navasal, su colega de la época de oro de Revista Estadio (fue redactor deportivo y usó el seudónimo "Pepe Nava", además de corresponsal en viaje a Olímpiadas y Panamericanos antes de comentarista internacional) y preguntarle por la opinión que le merecía Julio Martínez, a la sazón flamante Premio Nacional de Periodismo, me respondió textualmente : "Julio es un hombre bueno, y la gente le adora, pues nunca le ha hecho una "carajada" a nadie".

Repito, huelgan los comentarios, estoy "touché", y para no arrogarme espacios que no me corresponden, les invito a leer "desdeelcorner.blogspot.com", mi blog, donde les referiré alguna experiencia por si quieren saber más de mi punto de vista acerca de este "personaje" de la vida nacional.

Imagen de Juan

Don Eduardo Osorio nos

Don Eduardo Osorio nos solicita conclusiones.

Pero cómo podemos definir a un ser humano que se ganó el aprecio y la admiración de todos los chilenos?

Julio Martínez más que un periodista excepcional fue un mensajero de emociones. Aquellas que la mayoría de nosotros no somos capaces de expresar en los momentos claves del acontecer nacional. En las "duras ylas maduras"don Julio siempre estuvo ahí, interpretando el sentir ciudadano.

Seguramente, con su partida, sucederá como en la propaganda aquella.... "imitado pero jamás igualado".Creo que en estos momnetos su espiritu estará compartiendo una agradable tertulia con Raúl Matas y Sergio Silva.

Mi u¿unica conclusión, don Eduardo; es que siento envidia no haber teniido la fortuna de conocer personalmente al grandioso JM.

Gracias don Julio Martínez por las emociones que supistes trasmitir en tus 6o años dedicados al periodismo.

No sólo los rojos de Santa Laura lloran su partida.... un país entero.

Imagen de Wolfgang

La sencillez del comentario

La sencillez del comentario es un complemento a la vida ejemplar de don Julio.Congratulaciones a la sobriedad de ese Diario.Wolfgang.

Imagen de Benito Salaices

Periodista Osorio: de

Periodista Osorio: de excelencia su nota, produce una franca emoción leerla. Y esa frase genial JUSTICIA DIVINA tan atada a la historia de este puerto. Gracias.

Agregar Comentario

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.

Aqui podría estar su imagen. para registrarse, haga clic aquí.

Código de seguridad
Queremos saber si eres una persona y no un robot, por eso responde este siguiente ejercicio matemático
1 + 13 =
Resuelva este simple problema matemático y escriba la solución; por ejemplo: Para 1+3, escriba 4.