"La Policía Española me dijo: \'¡Fuera de Aquí, Joder!\' y Luego recibí un Golpe en la Cabeza"
En la primera parte de esta entrevista, el padre de Rodrigo Lanza relata desde Viena, Austria, la experiencia vivida por su hijo y las injusticias que se han cometido en este caso. Por Carlos Morales
La última vez que lo vi fue, creo, en 1998, cuando vino a Chile para el matrimonio de su hermana Rossana.
En el año 1969 ó 70, el camión Bedford de Héctor “Tito” Lanza Arce, entró a Arica con “camas y petacas” procedente de Valparaíso. Eran seis los miembros de la Familia Lanza Herrera. El mayor de los hijos de Héctor y Carmen es Carlos Eduardo.
Seleccionado de Arica de Voleibol junto al Negro Ulloa, Pituto Álvarez y otros, también fue elegido el mejor deportista de Arica. Estudiamos juntos en el recordado Liceo A1, hoy Jovina Naranjo. Fuimos “mimos” en la “Casa de la Cultura” que estaba justo al frente del liceo y que vimos, desde la ventana del establecimiento, desaparecer en un instante una mañana de Septiembre del 73.
Como muchos, Carlos Eduardo se fue a estudiar a la Universidad fuera de la ciudad, sin embargo sus padres se arraigaron en Arica hasta hoy. Tito Lanza ya partió a la Vida Eterna. Carmen aún sigue en la ciudad, inquieta, cooperando en el Hogar de Cristo y en donde se le necesite.
Casado con Mariana Huidobro engendraron tres chiquillos: Carlos Leonardo, Catalina y Rodrigo. Mi amigo Carlos “emigró” a Milano, Italia hace muchos años.
Fuimos los amigazos de la juventud. Raramente se nos veía separados. Sin embargo, como es natural, el amor a nuestras mujeres, además de nuestras responsabilidades y proyecciones, un día nos separaron.
El ansiado encuentro
La noche en Viena era agradable, sin embargo esperaba a mi amigo Carlos fuera del hotel en Studenring 2, algo nervioso. Mi celular había sonado hace un rato y un “cumpa, estoy en el aeropuerto, voy para allá” me hizo bajar el ascensor a esperar afuera sin importar el tiempo que transcurriera.
El abrazo fue largo ante la paciencia y, por qué no decirlo, la emoción que también llenó al taxista que nos miraba. Allí estaba “mi cumpa”, (legal, es el padrino de mi hijo mayor) eran las 21:30 en Viena y estábamos conscientes que teníamos no más de 19 cortas horas para conversar.
Mi hijo Max “se paleteó” y me dijo: “Viejito querido, para que no te preocupes por mí, en este minuto me acuesto”. (¡Aleluya!).
He aquí un resumen de uno de los temas que conversamos en 17 horas, pues, debido a que ya no somos los muchachos de esos tiempos, nuestros cuerpos requirieron de un par de horas de sueño.
Quiero escuchar de tu boca, Carlos, qué fue lo que pasó en Barcelona con Rodrigo
Las palabras textuales que mi hijo Rodrigo en el Tribunal Preliminar (dos días después de su detención) refieren a la jueza que lo interroga:
“Me dirigía a la estación de trenes por calle Saint Peres Mes Baix y me detienen dos policías que me dicen “no puedes seguir porque la fiesta ya terminó”.Le respondo que no quiero entrar a ninguna fiesta porque debo ir a la estación de trenes... no recuerdo más nada, porque recibo un golpe en la cabeza de parte de uno de los policías sin razón alguna”.
Aturdido, me veo en momentos siguientes en tierra y con otras personas que estaban esposadas junto a mí, y les daban golpes permanentemente sin motivo alguno, sentía gritos, gente que corría por todos lados escapando de una ferocidad jamás vista en una ciudad llena de estudiantes y gente joven.
Intentaba entender qué pasaba pero no veía bien porque me corría sangre por la cara y no podía limpiarme, estaba con las manos atrás, esposado y por tierra. Sentía también que algunos policías pasaban uno detrás de otro a darle porrazos a un joven que después supe que era argentino, repitiéndole: "Hijo de puta, Sudaca y a mí me decían lo mismo”.
Estas palabras fueron exactamente las mismas que, después de 24 meses en prisión, Rodrigo pronunció delante del Tribunal Supremo de Barcelona durante los 5 días que duró el proceso, sin cambiar en absoluto una sola de sus expresiones.
Carlos; yo tengo dos amados hijos ¿Cómo se vive una situación tan inesperada y desafortunada, estando fuera de tu tierra y en tu rol de padre?
En primer lugar sentí un fuerte impulso de destruir o castigar a los que habían causado mal a mi hijo, posteriormente reflexioné y con todas las fuerzas contuve los impulsos negativos y realicé una oración profunda para que la verdad viniera a superficie, en el tiempo justo y en la forma adecuada. Viajé a Barcelona a las 12 horas de sucedido el hecho, me quedé hasta el día viernes siguiente, el día en que pudimos verlo y abrazarlo con todas las fuerzas. Estábamos su madre, Rodrigo y yo.
¿Pensaste en algún momento que los cargos en contra de Rodrigo podrían ser ciertos?
Una experiencia personal que confirma lo que mi hijo vivió, fue algo que me ocurrió a mí el 09 de febrero del 2006, un día antes de ver a mi hijo en la cárcel por primera vez desde los hechos:
Me encontraba con Alex Padre (otro de los muchachos acusados falsamente era Alex, chileno también), el padre de Alex viajó desde Chile a Barcelona, con su esposa, el día martes 07 de esa misma semana y se quedaron en casa, la de Rodrigo y sus hermanos en Barcelona. Estábamos a las 18:00 de esa día delante del Tribunal Preliminar, donde estaban los familiares de Alex realizando gestiones para la libertad condicional de los jóvenes.
En un momento abruptamente aparecen unos 20 ó 30 policías con actitud violenta y agresiva desalojando los alrededores del lugar, una vez que nos enfrentamos para explicarles que éramos padres de dos detenidos y su reacción fue :“Fuera de aquí, ¡Fuera ya, joder...!” y recibí inmediatamente un empujón y un golpe en la cabeza y otro en la espalda. Alex Padre logró escapar y ayudar a otro joven que estaba por ser golpeado por un policía a pocos metros del lugar.
Puedo decir que ese joven reaccionó mucho más velozmente que el policía y admito que vi un certero golpe de puño en la garganta del policía (entre el pecho y el mentón inferior) debajo del casco de protección, que lo dobló y dejó arrodillado y muy afligido por la falta de aire que el mismo golpe le produjo.
No obstante estos episodios el periodista que el día martes 07 de febrero nos había entrevistado directamente en la Radio Libertad Catalana (no me recuerdo bien el nombre en catalán), recibió un poderosos golpe en la boca que le dejó un diente roto y los labios ensangrentados. Este periodista no retrocedió ni un solo metro y continuaba identificándose(inútilmente)con los dos policías que continuaban agrediéndolo.
Esta experiencia confirma y deja absolutamente fuera de dudas, para quien las tuviera, la verdad de los hechos que fueron relatados por mi hijo y los demás acusados, quienes no modificaron jamás una sola de las verdades expresadas desde el primer día hasta el momento del juicio. Ésta es la verdad...
Dada la extensión y lo interesante de esta entrevista realizada por nuestro corresponsal, Carlos Morales, desde Viena, Austria, hemos decidido entregarles la segunda parte de ésta en otra nota que incluiremos en la edición del martes 15 del presente.
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Mentira, todo mentira.
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