Un grano reconstituído, a partir de subproductos de este cereal, podría cambiar nuestras costumbres culinarias, representar ahorro de energía y agua potable para los consumidores y aumentar la cantidad de arroz disponible en el mercado.
La "crisis arrocera" en Chile va de mal en peor, es cosa de ver los estantes de los supermercados en los cuales antes se podía elegir entre diversos tipos de arroces, para notar que hoy con suerte quedan 3 ó 4 paquetes esperando por alguien desesperado(a) que se los lleve a casa por casi mil pesos...
Aun cuando sabemos que esta "psicosis" es más bien el resultado de un fenómeno comunicacional,
los chilenos podríamos tener una "solución" para esta falta de arroz; resulta que la industria alimentaria chilena podría lanzar al mercado un arroz reconstituído que requiere una cuarta parte del agua y la mitad del tiempo que necesita el grano tradicional para su cocción, con un notable ahorro de energía y del líquido que escasearán a futuro.
Este es el resultado de un
proyecto realizado por la Universidad de Santiago (USACH) y cofinanciado por la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), que entre sus resultados demostró que es posible generar productos innovadores a partir de subproductos del proceso del pulido del arroz, tales como grano partido, media grana, puntas de arroz, fragmentos, harinas, harinillas y otros, con la sola excepción de la cascarilla.
Lo interesante del proyecto es que estas materias primas, cuyo precio de mercado es significativamente inferior al del arroz entero, mediante el proceso de extrusión, pueden transformarse nuevamente en granos de arroz reconfigurados, saborizados o coloreados, o en harina gelatinizada y otros productos.
Uno de los objetivos de FIA al apoyar este proyecto era abrir nuevas perspectivas para los cereales tradicionales, logrando la máxima calidad de este producto, a fin de ampliar las perspectivas económicas de los productores de la VI y VII Regiones vinculados al rubro.
“Esta iniciativa buscó darle mayor aprovechamiento y valor agregado a un subproducto de bajo valor e interés comercial”, señaló Juan Carlos Galaz, ejecutivo de innovación de la Unidad de Proyectos y Programas de FIA.
Galaz no se atreve a asegurar que el proyecto podría servir como paliativo a la escasez de arroz que se aprecia actualmente a nivel internacional, pero destaca que si la industria alimentaria nacional se interesa por invertir en producir a nivel comercial este grano reconstituído,
“evidentemente se podría aumentar la cantidad de arroz disponible en el mercado”.
En la actualidad, Chile cultiva una superficie de 23.900 hectáreas, con una producción aproximada de 140 mil toneladas, principalmente en la Región del Maule (70%) y en menor grado en las regiones de O’Higgins y Bíobío. Esta producción equivale más o menos al 50% del consumo nacional, por lo que el país debe importar el 50% restante desde el exterior.
El consumo per cápita de arroz entre los chilenos es de 17 kgs. anuales, mientras que en Argentina es de 6 kgs. y en Vietnam o Bangladesh es de 200 kgs.
“Dar un valor adicional al arroz es un gran hecho en tiempos que el costo de éste y otros cereales ha aumentado, debido a diversas razones, llegando a ser un bien escaso”, señaló la decana de la Facultad Tecnológica de la USACH, Laura Almendares.
El proyecto
La USACH trabajó asociada con el Sindicato Arrocero El Huique y Luis Alberto Gatica, productor arrocero de Parral, quienes realizaron los aportes comprometidos desde un inicio en el éxito de la iniciativa.
Terminadas las etapas de ensayos industriales previstas, se ha logrado corroborar cada una de las variables necesarias para la producción de extruidos de arroz en todos los tipos, habiéndose obtenido productos definitivos para el mercado.
Se llevó a cabo el estudio económico y las proyecciones de los productos extruídos, estableciéndose una promisoria perspectiva comercial, a distintos escenarios, costos de materias primas y energía.
Además, se realizaron pruebas que permitieron conocer el comportamiento culinario de los granos extruidos y se elaboró un estudio de mercado que identificó al menos dos nichos de mercado (adultos jóvenes y dueñas de casa) con un buen nivel de aceptación de los productos extruídos.
En la actualidad, se llevan a cabo las gestiones necesarias para determinar la factibilidad de patentamiento de los granos obtenidos a través del proceso de extrusión.
La decana Almendares afirma que
el trabajo realizado tiene una enorme proyección, pues torna mucho más rentable el cultivo del arroz.
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