Anverso Literario: Kafka el Visionario

Kafka en el grueso de sus obras, realiza una crítica incisiva a los sistemas burgueses de control, la ley y burocracia imperante en nuestros días, ello lo ubica como un visionario adelantado casi 80 años. Por Daniel Rojas
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03 de Julio, 2008 07:07

Desde su tiempo, previo a lo que sería el holocausto y las guerras mundiales, este novelista checo, que nos ha sorprendido no tan solo por la profundidad de su obras sino por su ávido y desenfadado interés por mantener el anonimato, logró adelantarse prefigurando lo que serían las sociedades actuales o como Gilles Deleuze prefiere llamarlas, de control en oposición y como sucesor al orden previo que Foucault, otro teórico francés posmodernista, definió a partir de Napoleón como mundo disciplinario.
Y es que independiente de que el tiempo actual de Kafka y el inmediatamente posterior a su deceso, digamos los cuarenta años siguientes, estuviesen enmarcados dentro de los rasgos de sociedades de disciplina, en las que los administradores de justicia y orden dirigían la fuerza de sus poderes coercitivos a fin de gravar el cuerpo procurando el encierro, el adoctrinamiento en campos de concentración, clínicas o recintos militares, bajo la modalidad del castigo físico, la enseñanza conductista, la lobotomía y, en términos más políticamente correctos y aceptados, por la comunidad, en forma de educación con el examen y la superación de estadios que midieran la capacidad para pasar a centros de reclusión menos constrictivos, del colegio a la universidad o milicia y desde allí al trabajo, Kafka no halló límite para su visión, estancándose con lo meramente pre-concebido o experimentado. Consiguiendo proyectar su inquietud y adelantarse al próximo paso, detallando un camino cegado para sus contemporáneos e incluso me atrevería a decir sucesores.
Las vías que la tiranía gregaria y masificante fraguan para el individuo, no fueron un secreto al interior de su inquietud artística. En su trabajo somos testigos directos de la pérdida de la conciencia, el control constante que te sume en la ignorancia de sus medios y fines pero con el cual debes convivir para poder desenvolverte con libertad.
Tal es el caso de Joseph K., que se resiste a seguir la ruta que el proceso le impone, sesiones denigrantes ante tribunales montados, un abogado inútil, honorables jueces y estudiantes que hacen gala de su desviación, los consejos de un vasallo como Titorelli que vende su talento y recoge murmullos de poderosos que solo alimentan su ego y fastuosidad y como núcleo del cóctel destructivo, la aceptación de una culpabilidad que se le impone y que solo se presume sin posibilidad de ser refutada, pues desconoce los principios que lo juzgan y condenan.
Kafka expone la impotencia y futilidad del hombre moderno ante una fuerza invisible y avasallante cual hidra a la que decapitas para impávido ver como las cabezas a afrontar se multiplican. La metáfora del monstruo mitológico se aplica con exactitud a sus enemigos, pues son millones de rostros que llevan el mensaje de un centro neurálgico al que temen y respetan pero al cual ni siquiera conocen.
Sin ir más lejos, el ejemplo idílico es nuestra condición de neonatos marcada por expectativas y regulaciones previas a nosotros mismos. Las leyes civiles tanto como el lenguaje, instrumento esencialista por antonomasia y que determina nuestra lógica; nos es impuesto y debemos trabajar y educarnos bajo sus directrices para poder acceder según dicen, libres, a mayores beneficios de esa regulación o en un sentido opuesto pero necesario, apartándonos de los perjuicios que esta prescribe. Se trata en tal caso de una libertad con centros y márgenes preestablecidos que te están vedados y los cuales debes evitar o aceptar con sumisión. Por otro lado, el castigo de indagar sobre ellos, es desaparecer, caer a manos de los verdugos que también son parte de la ley pero nunca de la justicia, pues acá no hablamos de un problema axiológico, sino positivo, de codificación, por tanto es mejor, un cómodo y democrático vasallaje.
Son estos los sistemas actuales, que ya no buscan adoctrinar a fuerza de garrotes y amenazas, sino haciéndote consciente de que estás mejor dentro, siendo un precario usuario con ciertas garantías que abandonado y proscrito. Pues fuera del control, está el mundo de la barbarie, el anonimato en el cual conviven sistemas arcaicos propios del tercer mundo o de naciones flotantes y segregadas como lo son las grandes comunidades de obreros que operan en la ilegalidad o dentro del régimen de advenedizos en alguna potencia.
Actualmente vivimos la crisis con el auge de los tratados de libre comercio, las interminables ofertas de crédito y especialización, lo cual es un sistema inmanente en Europa y Norteamérica. Metrópolis donde ya han sido implantadas las redes de control pues de allí surge hoy en día, el orden occidental.
No queda duda entonces que en el grueso de sus obras y con la crítica incisiva que da a los sistemas burgueses y por supuesto a la principal arma de estos sistemas, la ley y la burocracia Kafka fija lo que serán nuestros días, ello lo muestra como un visionario adelantado casi 80 años a su tiempo, pues sus pesadillas son los que actualmente vemos en operación. Mecanismos incipientes en Latinoamérica, al menos en su completa masificación.
Detallemos ahora la forma en que el surgimiento de este sistema, provoca la crisis de las antiguas instituciones, la caída de estas, es un síntoma del proceso general en que estamos inmersos. El Colegio y su incapacidad de ajustarse a las nuevas tecnologías, las brechas generacionales, profesores añejos que mantienen obsoletas cátedras mas allá de su vigencia como profesionales debido a las míseras pensiones y seguros tras la jubilación, las cárceles hacinadas y el sistema judicial abarrotado de causas, la corrupción de las fuerzas armadas y los sindicatos incapaces de responder a la tensión necesaria con empresas que han optado por contratar jornaleros o simplemente manufacturar en países de informal regulación laboral, sometidas al sistema anterior (disciplinario) o en proceso de reforma por lo cual aún mantienen altas tasas de cesantía y población en condiciones de lumpen proletariado.
De tal forma, las principales instituciones sociales, al menos tal como las conocemos están ante el auge tecnocrático impuesto por las nuevas formas ya no de producción sino de consumo y redistribución, condenadas a desaparecer, ser remanentes proscritos o periféricos del gran centro.
Las fronteras son también elementos del pasado, ante ellas surge un nuevo tipo de nación con ingresos superiores al per-capita de países pequeños, los conglomerados económicos, IBM, Microsoft. Warner, etc, ellas exigen nuevos tipos de legislación a los países debido a que tienen propiedades a lo largo del globo y con múltiples cabezas, consejos, accionistas y ya no concentrados en el interés de un solo propietario. El hecho mismo de que tengan una diversidad de inversiones y casas matrices hace más compleja la desmantelación o sabotaje que antes operaba destruyendo un único eje central, la flexibilidad es un elemento característico del nuevo mundo y los medios de comunicación debido a su alcance y persuasión se han convertido en una herramienta totalitaria para ese espíritu concensuado que es la empresa. Como en 1984 de Orwell se busca la opinión inmediata que evita el verdadero proceso, aquél que nuestras mentes deben hacer al leer la realidad e interpretarla. Se busca la sintetización de todo esfuerzo intelectivo, que este sea remplazado por un mensaje directo y sin filtros, de preferencia con signos sencillos o imágenes.
Kafka da el primer genuino vislumbramiento del sistema empresarial, del capitalismo que ya no desea esclavos u operarios sino autómatas dependientes del sistema, inmersos en libertades restringidas de antemano, seres que operen ideologizados por la necesidad de pertenencia y viabilidad, un hombre crédito, que requiere de un password, de un constante perfeccionamiento en los sistemas de educación para poder ser competitivo un hombre que no protesta o que cuando lo hace, actúa dentro del círculo que el mismo sistema le ha dado para su desahogo. La muerte de K., en esa medida, es un acto simbólico, es la muerte de la conciencia y el comienzo del proceso que procesa la vida y el conocimiento por y para nosotros.
Kafka ya nos mostró la pesadilla y las fauces del Leviatán. Está en nosotros ahora la tarea de despertar.
Autor del texto y video: Daniel Rojas P. "Carrollera"
Publicado en Cinosargo
Título: Kafka Nightmare
Música: Omar Rodriguez Lopez, A Dressing Failure
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5 Comentarios

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Lea el libro-denuncia. Corrupción judicial y mentiras

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Hace unas horas llegué a Arica.

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Gracias por sus saludo y

Gracias por sus saludo y aprecio Don José. Sobre su interpretación del texto, es muy acertada la lectura que da al párrafo final, al señalar como el virus de nuestros tiempos a la indiferencia, esa desidia ante toda causa personal o colectiva. El solipsismo pleno que nos aliena del otro y no en menor medida, de nosotros mismos. Ese otro yo, que se pierde como bien señala, en formulas estériles y tendencias denigrantes.

Saludos afectuosos

Daniel Rojas

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Estimado Daniel :

Estimado Daniel : Interesantísimos tus comentarios sobre el pensamiento kafkiano. En verdad la humanidad ha estado desde sus orígenes dominada por la alienación en sus diversas formas, pero es en los tiempos que corren cuando esta fuerza maligna está en la captura "in crescendo" del espíritu del hombre. Trágica suerte, porque nuestra dimensión espiritual es lo que nos distingue (por lo menos hasta donde conocemos) del resto de los seres vivos.

En el párrafo final de tu escrito dices : "Kafka ya nos mostró la pesadilla y las fauces de Leviatán. Está en nosotros ahora la tarea de despertar." Me pregunto ¿cómo hacerlo sin caer en otra pesadilla? ¿Cómo hacerlo sin acudir a utopías estériles? En realidad hay caminos para este despertar, la gran dificultad radica en que se ha arraigado en nuestra conciencia y actitud la respuesta más enajenada de todos los tiempos (según creo) : "NO ES PROBLEMA MÍO".

Junto con saludarte, Daniel, a nombre de los rapsodas te felicito fraternalmente por haber sido beneficiado por el Fondo del Libro y la Lectura. Estamos seguros de que tu trabajo será de primera calidad, para bien de nuestra cultura regional.

Atentamente :

José Morales SA., RF

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