Anverso Literario: Beckett, un Diálogo Constante con lo Inefable

La voz de Beckett, ha quedado inmortalizada por la crítica, bajo la imagen estética del fracaso, autor del absurdo y la impotencia, como inexorable destino de la comedia humana. Por Daniel Rojas
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17 de Julio, 2008 07:07

La voz poética de Beckett, tanto a nivel personal como en su rol de insigne y señero representante de una vertiente antitética de la tradición novelística occidental, ha quedado inmortalizada por la crítica, bajo la imagen estética del fracaso, autor del absurdo y la impotencia, como inexorable destino de la comedia humana.
Su arte, postula matices extremos de la línea iniciada por Camus, Kafka, Leopardi y Sartre la cual será revisitada posteriormente por escritores como Perec o Michel Houellebecq claro que sin el atrevimiento y espíritu visionario del irlandés.
Su creación de esferas huecas y cerradas herméticamente, mundos comprometidos con la locura y la imposibilidad de sustraerse del purgatorio que implica ser en función de la nada, hace de sus portavoces, Murphy, Molloy, Moran o MacMann sin importar el nombre que tengan, presas del lenguaje, renuentes y trasgresores del acto mismo de comunicar y sin embargo, violentos usuarios que viven en un constante y burdo monólogo, el cual deja en claro, cuan difícil les resulta morir y cuan poca justificación tiene el respirar agonizando.
Desde un plano individual, se vislumbra la imagen del Samuel Beckett como la del creador que mejor supo proyectarse en las posibilidades comunicativas del gris vital, la falta de movimiento y parquedad, al punto que iba construyendo una leyenda de extremo silencio dentro y fuera de la ficción. El escritor yugoslavo Radomir Konstantinovic, en su libro Beckett, mi amigo, llama la atención sobre la imponente "presencia" del escritor: «Beckett no era el creador de Hamm y Clov, sino alguien como ellos. Incluso físicamente, con su presencia, pertenecía al mundo de éstos (...) siento la fuerza de su presencia en todos los que se preguntaban, tras un encuentro con él, si era un místico, un santo o un loco (...) A él eso le ofendía. Especialmente le ofendían las mistificaciones sobre su "santidad"(...) estaba al otro lado de la vanidad.» Beckett anhelaba la pobreza expresiva. «Soñaba incluso con abolir los verbos être y avoir (\'ser\' y \'haber\').» «Nunca le oí pronunciar la palabra literatura. Ni siquiera la palabra escritura. Hablaba siempre de trabajo.» En tal medida, fue muy poco lo que escribió sobre sí y menos aún, sobre sus metas e ideales como escritor.
Dentro de su novelística, en la obra El Innombrable, Laura Cerrato, directora de la revista Beckettiana editada por la Universidad de Buenos Aires y autora de varios ensayos sobre el autor, destaca una frase en extremo reveladora: “Las palabras que caen, no se sabe dónde, no se sabe de dónde, gotas de silencio a través del silencio”. Quedando clara la fijación de éste, hacia las formas dispersas y desintegradas arbitrariamente. Lo cual se condice con el enorme aprecio que el autor logró desarrollar hacia la obra del pintor holandés Braun Von Velde al cual, paradójicamente, dedicó arduo tiempo y análisis. El trabajo de composición de Von Valde como la vida de los personajes Beckettianos son fugaces líneas, en que lo tenuemente sugerido, es con violencia cancelado y negado al instante siguiente. La imposición del silencio marca el imperio del absurdo y dota al mundo de límites imprecisos, ambiguos, producto de la falsedad de los hechos, la fragilidad de lo enunciado y la constante contradicción entre lo que vemos, oímos y finalmente interpretamos.
Esto conduce dentro de un espacio colectivo, el de los cánones y movimientos literarios a insertar al autor dentro del denominado ‘teatro del absurdo’, categoría propuesta por Martin Esslin que incluye además de Beckett a Ionesco, Pinter y Adamov, entre otros.
Dice Esslin: “El teatro del absurdo no procede con conceptos intelectuales, sino con imágenes poéticas, no expone un problema intelectual ni da ninguna solución clara que sea reducible a una lección o a una norma ética. Muchas de las obras del teatro del absurdo tienen una estructura circular, terminando exactamente igual a como empezaron. (…) el público se enfrenta con acciones carentes de motivación aparente, los personajes, que se hallan en constante flujo y los sucesos, están evidentemente fuera del reino de la experiencia racional” (1997, p. 162).
Araceli Laurence en su trabajo sobre Beckett y Gambaro, cita a Patricia Pavis, autora argentina experta en teatro moderno, que selaña la existencia de diversas “estrategias” del absurdo, Beckett lo utilizaría como “principio estructural para reflejar el caos universal, la desintegración del lenguaje y la ausencia de una imagen armoniosa de la humanidad” (2005, p. 20)
De forma que en su poética, indefectiblemente, se disuelven los componentes tradicionales; personajes, acciones, tiempo, espacio. (Laurence, 2007)Y la frontera entre la enunciación y lo enunciado se torna cada vez más opaca, procurando, la abolición del referente y la función constante del lector como “infinito decodificador de la escritura” (Barrenechea, 1982, p. 378).
Barrenechea evidencia además, la ruptura del contrato mimético “lo que provoca el bloqueo en el proceso de reconocimiento y lectura por el cual ‘la obra remite al mundo y el mundo a la obra’” (Barrenechea, 1982, p. 378).
Teniendo en cuenta semejante línea de consideraciones, las cuales aclaran el panorama creativo de esta autor contemporáneo, no cuesta percibir desde un principio, la mimesis ambigua que dispone, a fin de crear una logicidad carente de espacio, plagada de acciones fragmentadas e híbridas libres del peso temporal o causal, afectando no solo las expectativas del lector en torno a lo enunciado, sino su interpretación del mundo y la valoración de un género ultra-acreditado como es la novela y el influjo que tiene en la constitución de valores y una apariencia de verdad.
Lo expuesto permite reforzar y sostener todas las apreciaciones que la crítica ha emitido por años con respecto a Beckett, sustentándose primordialmente en presupuestos semánticos y de implicaturas al interior de su dramaturgia, faceta de su labor más popular y difundida, cuando hoy, más que nunca, resulta indispensable, por la pertinencia de su voz, abocarse también a la novela, territorio fértil en que Beckett evidencia de forma más tajante su apuesta y evolución minimalista, desde un periodo erudito marcado por la presencia ampulosa de tópicos grecolatinos y la influencia de Dante y Joyce, pasando por el cultivo de la novela negra y el absurdo existencial, hasta la fragmentación y síntesis total del género, en una premonición de la condición postmoderna propia de sus últimos títulos “Sin” y “el despoblador”, reflejos de un "caosmos" que elude la representación (mimesis) física y textual, reafirmando que la única realidad, precaria y ritual, aun cuando se anteponga cualquier empirismo positivista o metafísica cargada de utopías, reposa ab eternum en la palabra y la incapacidad de la razón humana para substraerse de su logicidad, lo cual afecta tanto el diseño como el contenido del discurso y propugna en última instancia, una apropiación y sufrimiento del existir como nada inalcanzable e incomunicabilidad ineludible.
La poética de Beckett y su anti-representación exacerbada a partir de la trilogía
A lo largo de los 60 y principios de los 70, la obra del irlandés evidencia una clara tendencia a compactarse en formas cada vez más breves y autorreferenciales, en lo que se ha descrito como minimalismo. El ejemplo más extremo de tal economía de recursos, entre sus obras dramáticas, es la obra "Aliento" del 69 que dura únicamente 35 segundos y carece de personajes. En prosa en cambio, siguiendo la tendencia, encontramos Sans también del 69 y que cuenta con apenas siete páginas; según su traductor al castellano, Felix de Azúa se trata de un texto muy difícil, aunque «muchos especialistas lo consideran la pieza clave, la más rigurosa, la más exacta de la producción del irlandés». La obra se abre: Ruinas refugio cierto por fin hacia el cual de tan lejos tras tanta falsedad. Lejanos sin fin tierra cielo confundidos sin un ruido nada móvil. Rostro gris azul claro cuerpo pequeño corazón latiendo solo en pie. Apagado abierto cuatro lados a contracorriente refugio cierto sin salida.
Obras llamadas de “espacio cerrado” Beckett desarrolla su tan mentada preocupación por la memoria y sus efectos sobre el auto confinado y auto observado ego en un progresivo y constante anular de cada acto y afirmación del ser y haber. Estética de la anti representatividad o más bien irrepresentatividad que busca a través de la comunicación y sus mecanismos, una síntesis trágica y la humorada final de la existencia: La imposibilidad tácita de lograr un circuito veraz.
Autor: Daniel Rojas Pachas.
Publicado en: Cinosargo.
( El artículo expuesto previamente, corresponde a una serie de notas que sirvieron de trasfondo Bio-bibliográfico a una investigación crítica que realice, centrándome en el último periodo narrativo de Samuel Beckett. Monográfico titulado: Beckett y la trasgresión comunicacional: Principios de una estética de la anti representatividad. Dicho artículo, destinado a un trabajo académico y eventual publicación en una revista filológica, busca delimitar, los alcances teóricos y críticos, relativos a la estética de la anti representatividad, visión minimalista, capaz de transgredir los principios básicos de la comunicación y la narratividad, divisa del autor irlandés, antitesis de la tradición novelística y paradigma visionario, de la literatura contemporánea postexistencial)
Obras citadas
Barrenechea, A, “La ruptura del contrato mimético en la novela contemporánea”, en Revista Iberoamericana, n, 118-119, enero-junio, Columbia University. 1982
Beckett, S, El Innombrable. Editorial Alianza - Madrid, 1988
Beckett, S, Sin y el Despoblador, Editions de Minuit, 1969 y 1970
Boidesffre P, Beckett y el fin de la literatura, Lumen Buenos Aires, 1978
Camus, A, El mito de Sísifo. Alianza Editorial - Madrid, 2006
Chomsky, N., El lenguaje y el entendimiento humano, Barcelona, Seix Barral, 1980
Corredor, C, Filosofía del lenguaje. Una aproximación a las teorías del significado del siglo XX, Madrid, Visor, 1999
Esslin, M, El teatro del absurdo, traducción de Manuel Herrero. Barcelona: Seix Barral, 1966.
García Landa, J, Samuel Beckett y la narración reflexiva, Prensas Universitarias,
Konstantinovic, R, Beckett, mi amigo, Littera, 2001
Laurence, A El quiebre del pacto mimético en Beckett y Gambaro en Dram@teatro revista digital Nº. 22, 2007
Pavis, P, Diccionario de teatro, Paidós, Buenos Aires, 2005.
Pinker, S. El instinto del lenguaje, Madrid, Alianza, 1995
Vigotsky, L., Pensamiento y lenguaje, Buenos Aires, La Pléyade, 1973


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5 Comentarios

Imagen de Daniel Rojas

Concuerdo con lo expresado y

Concuerdo con lo expresado y creo que el Morrocotudo como ventana mediática y foro, leí por ahí ese termino aplicado a este espacio y me parece el más correcto pues permite el soporte y diálogo entre lo regional y local, contenidos y vivencias de gran valor y que sin duda, cobran mayor consistencia y posibilidades de crecimiento al entroncarse con lo universal

Saludos.

Imagen de Carlos Marambio

Yo apoyo lo local como buena

Yo apoyo lo local como buena base de lectura, pero negarse al resto del mundo a sus aportes, me parece retrogrado.

Creo que Hector, hoy se levanto muy negativo y anda en la onda descalificatoria. Como eres corresponsal, debes tener o adoptar una estatura acorde a un buen corresponsal, abierto a las opiniones y a la cultura mundial. No somos una isla.

Imagen de José Morales Salazar

Debo decir a don Héctor

Debo decir a don Héctor Mamani, con el debido respeto, que Daniel Rojas Pachas, excelente creador, investigador y cronista literario, mantiene una línea bastante equilibrada en sus artículos sobre autores, obras y corrientes tanto del ámbito regional y nacional como del universal. Me asiste la seguridad de que de esta forma Daniel Rojas satisface, en las oportunidades pertinentes, a un público lector de multifacéticos gustos y curiosidades en un contexto tan frondoso como es el artístico-literario.

Al leer los anteriores trabajos de Daniel Pachas no podemos menos que darnos cuenta de la veracidad de lo ya expresado.

Un saludo fratermo a Daniel Rojas y al grupo "Clepsidra" de la UTA.

José Morales Salazar,

Rapsodas Fundacionales.

Imagen de Daniel Rojas

A ver amigo Héctor no

A ver amigo Héctor no entiendo muy bien su crítica, bastante apasionada, ultra-panfletaria y desinformada.

Primero no es copy paste utilizar bibliografía, la cual se reconoce de forma explicita por el autor en las citas. Dicha información, disponible en los medios acádemicos y cronísticos, se orienta para dar sentido al caudal existente y generar nuevas lecturas y aproximamientos con la formulación de un texto cohesionado y coherente que entrega conocimiento pertinente sobre un autor o materia trascendental, sean las momias, la pampa, el salitre, los aymaras o la literatura irlandesa, sino consulte las revistas especializadas, Chungara, Alpha o la que quiera, de lo contrario sólo especularíamos y entregaríamos opinión, y la verdad, lo último que necesita nuestro país es una camada de opinólogos descerebrados sin conocimiento.

Además, no es un crimen citar autores. Por simple lógica, no podría sin documentos, hablar de un escritor o hechos que datan de siglos previos a mi propia existencia.

Segundo, Santiago no orienta nada, yo vivo en Arica, soy profesor y estudiante formado en esta región, orgulloso de ello, mis lecturas son autodidactas, en Santiago bien pueden discutir sobre el rolex que compró Margas, a mi me importa un pepino, En Santiasco se vive la misma falta de perspectiva que en regiones y en el continente en general, es mal moderno, no privativo de una zona, cortemos el llanto

en contra del centralismo, las políticas de cambio deben ser personales y nunca autocompasivas.

Tercero, reconozco el valor de la literatura nortina, oral y escrita y la divergencia cultural, la alteridad, el problema de género y las distintas cosmovisiones, las cuales estudio y difundo con tolerancia y respeto, sino, lea el Morrocotudo los domingos y jueves, la veintena si es que no son más, los artículos dedicados a autores y gestores culturales de Arica y Parinacota y el Norte Grande en extenso y no es copy paste amigo, es investigación y horas de dedicación desinteresada en favor de la cultura.

Ahora sobre lo de orientar la educación hacia un sólo foco, sea cual sea el discurso, politcamente correcto, fundacional, cosmopolita o de reivindicación.

Discrepo con usted pues el argumento es tan insulso como decir que a los jóvenes de nuestra región no hay que hablarles de elefantes por que eso no existe en su contexto ambiental. Los jóvenes debieran leer a Beckett, a Sartre, a Kafka y también a Sabella a Arguedas, a José Morales, A Carlos Mamani a Chihuailaf a Wirimilla y estudiar antropología, historia y muchas áreas sin restringir y segmentar el saber. Lo complicado es hacerlo en las condiciones precarias del sistema, pero ahí esta el reto y para afrontarlo y no morir frustrado, hay que tener una visón amplia y criterio, por lo mismo Beckett apuesta por una lectura abierta de la realidad. Más allá de su apellido y color de piel, su ideario es lo que necesitamos para mejorar como sociedad, pluralista, mestiza, en pañales aún.

Finalmente sobre el deseo que como educador hay por integrar al currículo escolar y universitario, la literatura regional, le convendría saber que como escritor y profesor me preocupa y no soy el único, hay mucha gente en la zona que esta abocada a enfatizar el valor de la literatura que se produce en la zona y por lo mismo, La universidad de Tarapacá, específicamente el departamento de Español, esta trabajando en jornadas de fomento a la lectura que buscan la realización de foros abiertos a la comunidad para orientar a los C.R.A y U.T.P sobre la carencia y negligencia que por años se arrastra, frente a la forja de una voz local e identidad poética.

Amigo Héctor en buena, documéntese y no lance balas perdidas.

Imagen de Héctor Mamani

¿artículos como éste, se

¿artículos como éste, se usan en la enseñanza? pienso que se podría generar alto contenido "local" para potenciar el proceso de enseñanza aprendizaje, con raíces... no copy paste. En este momento, Santiago controla qué aprenden los estudiantes... pero, "en la forma", se podría incluir mucho de la tierra nortina, sin hablar solo de las momias, sino, de las personas vivas también.

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