Hacer el Trabajo que Nadie quiere

Los migrantes se mueven por el mundo en búsqueda de mejores condiciones de vida. Chile sin ser un país desarrollado, también recibe sus aportes. Por Verónica Grunewald
Imagen de Veronica Grunewald
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31 de Julio, 2008 07:07

Por diferentes razones, cerca de 200 millones de personas en el mundo se han transformado en migrantes, abandonando sus países o regiones de origen para establecerse en un país diferente, una región diferente y muchas veces, donde el lenguaje también es diferente e incluso, desconocido. Este traslado implica asumir la condición de ilegalidad, abusos de poder por parte de quienes les ofrecen trabajo, aceptación de sub empleos los que en algunos casos, ponen incluso en riesgo su salud.
En el siglo XIX América Latina era la “tierra de oportunidades” para miles de europeos y asiáticos que veían un mejor futuro económico en este continente, de este modo, los inmigrantes se transformaron en muchos países, Chile incluido, en motores de desarrollo, al ofrecer y poner a disposición del país que los acogía, su capacidad de trabajo, o lo que hoy llamaríamos “capital humano” y su compromiso. En Chile, por ejemplo, la Ley de Inmigración Selectiva de 1845, permitió la llegada a Chile de inmigrantes europeos, principalmente alemanes, franceses, croatas, italianos y suizos. Su integración y aporte al desarrollo económico de parte importante de la zona sur del país está enlazada de tal manera que no podemos excluirlos de parte de la historia de Chile. “Seremos chilenos honrados y laboriosos como el que más lo fuere, defenderemos a nuestro país adoptivo uniéndonos a las filas de nuestros nuevos compatriotas, contra toda opresión extranjera y con la decisión y firmeza del hombre que defiende a su patria, a su familia y a sus intereses. Nunca tendrá el país que nos adopta por hijos, motivos de arrepentirse de su proceder ilustrado, humano y generoso.” (Carlos Anwandter en 1851, de Alemania)

En la actualidad, los movimientos migratorios fluyen en reversa, es decir, se concentran hacia los Estados Unidos de Norteamérica y Europa, desde Latinoamérica, pero además, la recepción a estos migrantes del siglo XXI no es favorecida con leyes especiales, sino, al contrario, basta con estar atentos a las noticias desde Europa para ver que las condiciones de vida en que deben mantenerse quienes abandonan su país de origen, resultan hasta inhumanas. Sin embargo, es precisamente la noticia en CNN o BBC News lo que nos da cuenta de esa precariedad. No está entre las prioridades de los países desarrollados, receptores de los migrantes, el desarrollar políticas laborales y de salud que enfrenten de manera responsable el desplazamiento de quienes de alguna forma, están entregando algún aporte al país que les recibe.
Así, los movimientos migratorios aumentan y las proyecciones indican un aumento de los migrantes especialmente desde África y Latinoamérica hacia los países desarrollados. Ante esta inevitable y creciente situación ¿Están preparados los países receptores para otorgar condiciones de vida aceptables a estos inmigrantes? ¿Serán capaces los estados de ofrecer condiciones de trabajo justas y humanas? ¿Es de justicia dejar en manos de empresas la situación de los migrantes? ¿Existen estrategias preventivas en salud mental, por ejemplo?
Por diferentes razones, cerca de 200 millones de personas en el mundo se han transformado en migrantes, abandonando sus países o regiones de origen para establecerse en un país diferente, una región diferente y muchas veces, donde el lenguaje también es diferente e incluso, desconocido. Este traslado implica asumir la condición de ilegalidad, abusos de poder por parte de quienes les ofrecen trabajo, aceptación de sub empleos los que en algunos casos, ponen incluso en riesgo su salud.
En el siglo XIX América Latina era la “tierra de oportunidades” para miles de europeos y asiáticos que veían un mejor futuro económico en este continente, de este modo, los inmigrantes se transformaron en muchos países, Chile incluido, en motores de desarrollo, al ofrecer y poner a disposición del país que los acogía, su capacidad de trabajo, o lo que hoy llamaríamos “capital humano” y su compromiso. En Chile, por ejemplo, la Ley de Inmigración Selectiva de 1845, permitió la llegada a Chile de inmigrantes europeos, principalmente alemanes, franceses, croatas, italianos y suizos. Su integración y aporte al desarrollo económico de parte importante de la zona sur del país está enlazada de tal manera que no podemos excluirlos de parte de la historia de Chile. “Seremos chilenos honrados y laboriosos como el que más lo fuere, defenderemos a nuestro país adoptivo uniéndonos a las filas de nuestros nuevos compatriotas, contra toda opresión extranjera y con la decisión y firmeza del hombre que defiende a su patria, a su familia y a sus intereses. Nunca tendrá el país que nos adopta por hijos, motivos de arrepentirse de su proceder ilustrado, humano y generoso.” (Carlos Anwandter en 1851, de Alemania)

En la actualidad, los movimientos migratorios fluyen en reversa, es decir, se concentran hacia los Estados Unidos de Norteamérica y Europa, desde Latinoamérica, pero además, la recepción a estos migrantes del siglo XXI no es favorecida con leyes especiales, sino, al contrario, basta con estar atentos a las noticias desde Europa para ver que las condiciones de vida en que deben mantenerse quienes abandonan su país de origen, resultan hasta inhumanas. Sin embargo, es precisamente la noticia en CNN o BBC News lo que nos da cuenta de esa precariedad. No está entre las prioridades de los países desarrollados, receptores de los migrantes, el desarrollar políticas laborales y de salud que enfrenten de manera responsable el desplazamiento de quienes de alguna forma, están entregando algún aporte al país que les recibe.
Así, los movimientos migratorios aumentan y las proyecciones indican un aumento de los migrantes especialmente desde África y Latinoamérica hacia los países desarrollados. Ante esta inevitable y creciente situación ¿Están preparados los países receptores para otorgar condiciones de vida aceptables a estos inmigrantes? ¿Serán capaces los estados de ofrecer condiciones de trabajo justas y humanas? ¿Es de justicia dejar en manos de empresas la situación de los migrantes? ¿Existen estrategias preventivas en salud mental, por ejemplo?
En Chile, en la región fronteriza con Bolivia, los inmigrantes bolivianos viven hacinados en precarias habitaciones en los Valles de Lluta y Azapa, con salarios mínimos e incierta situación previsional y de salud. Evidentemente, ningún chileno desea trabajar en esas condiciones por lo que de alguna forma “se acepta” la ilegalidad del migrante indocumentado. Familias enteras se trasladan desde los pueblos bolivianos cercanos a la frontera con Chile aceptando la precariedad de esas condiciones, arriesgando la salud y seguridad de niños e, incluso, ancianos. Pero la búsqueda de mejores condiciones de vida lleva a estos nuevos actores sociales a asumir riesgos que algunas veces limitan con la violación de sus derechos fundamentales. Integrarlos con sus aportes culturales puede ser un gran primer paso, para enriquecer a las regiones que los reciben mejorando la convivencia y transformando la sociedad en un lugar grato y cálido, a la altura del siglo XXI.
Foto: Christianikolai
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6 Comentarios

Imagen de antonio morales

busco trabajo toda mi vida

busco trabajo toda mi vida se basa sobre el campo tengo 25 años porfabor si ase falta algien no dude no se arepentira gracias.

Imagen de chika

creo que estan viendolo de

creo que estan viendolo de un punto medio moralista ... yo creo que las fronteras son buenas por algo estan establecidas hace mucho ... si estoy de acuerdo que puedan moverse poque en muchos paises no estan las condicones pero no me parece que tomen otras nacionalidades , tampoco estoy de acuerdo que el pais acepte a los extranjeros sin primero preocuparse de su propia gente , hay recursos que hay q ue invertir en el pais para esos son las visas de trabajo no?. si somos libres eso nos da derechos pero eso va tambein de la mano con responsabilidades y muchas cosas mas que casi nunca se cumplen solo exijen derechos pero es un complemento . no me parece sacar las fronteras y menos aceptar como nuestros a otros y otros nos acepten como syos asi por nada insisto hay derechos que caminan de la mano con responsabilidades

Imagen de Hugo

Todos de alguna manera somos

Todos de alguna manera somos ciudadanos libres del mundo, No podemos cambiar de planeta, por ahora, Asi que pienso que no deberian haber fronteras de ningun tipo. Ni sociales, religiosas, ni politicas. Pero a veces ponemos fronteras entre nosotros mismos dentro de un pais. Es la peor descriminacion, un verdadero delito,

Imagen de antonio

el problema esque esos

el problema esque esos europeos que vinieron y nunca semaltrataron empezando por los españoles les dio agnecia o estan muerto ahora todos nacieron con riqueza o no seacuerdan que eran muertos de haqmbre con las gloria se olvidan las penas ingratitud de este mundo y delos españoles gentes muy mala demala estirpe empezando por los gallegos degalizia estirpe muy mal a no sequieren ni ellos mismos matan a sus desendientes par robarles toda la herencia lo he vivido en pueblito degalicia

Imagen de Jacques Gasset

aaaaaaaaaaaaaaaaah super

aaaaaaaaaaaaaaaaah super excelente lo ke diçce aca pero igual no me sirvio de naa en cuanto a la ley de migracion selectiva en 1845 weno algo asi

jajajaj

cuidense

jdcfhugfv

esto es muy akam

chauuzz

Imagen de Jenny

Los paises receptores de

Los paises receptores de inmigración no tienen interes en generar escenarios que aseguren unas condiicones de trabajo justas y seguras. Lo que se quiere es mano de obra dócil y barata a modo de obtener las mayores uitlidades al menor coste posible. Coste que los colectivos autóctonos no están dispuestos a asumir, logicamente.

Los gobiernos saben que la inmigracion aporta en cubrir necesidades económicas y demográficas pese a no reconocerlo de manera explícita y pública, pues ello implicaria poner en riesgo su continuidad...Lo justo seria equilibrar la balanza no?..y sin duda, terminar con la prohibicion de circular libremente por el mundo y poder vivir donde se desee, sin restriccion alguna.

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