Olimpiadas: No Todo lo que Brilla es Oro
Las olimpìadas nos están mostrando una nueva China cuya economía se está abriendo bajo un sistema político cerrado; también nos muestra la manipulación de personas en aras de logros deportivos. Por Rodolfo Schmal
Por estos días tienen lugar las primeras olimpiadas organizadas por China. No olvidemos que hasta la segunda mitad del siglo pasado China se caracterizaba por ser un país atrasado, siendo parte del tercer mundo, con un bajo ingreso per cápita, con una población y actividad centrada en lo rural. Con un régimen político y económico bajo el férreo control del partido comunista y de su líder Mao Tse Tung, no pesaba mayormente en el concierto mundial, salvo por su numerosa población que daba lugar a la expresión “el peligro amarillo”.
Hoy es algo más que un país emergente. Desde que el partido comunista se dignó a abrir el sistema económico dejando, tímidamente, espacio a la iniciativa privada, pero manteniendo cerrado el sistema político, las cosas han ido cambiando de la mano de la famosa paciencia china y de un gran pragmatismo.
En estas olimpiadas estamos observando un despliegue de innovaciones tecnológicas sin igual. El mejor ejemplo es el estadio en el que tuvo lugar la inauguración, que emula un nido de pájaros, con elementos constructivos reciclados; como la inauguración propiamente tal en el que fueron capaces de conjugar la realidad con la ficción: los fuegos artificiales que vimos en la televisión no era lo que vieron los que asistieron al estadio; la niñita que cantó no era la que cantó realmente.
Organizar un espectáculo de esta envergadura no es broma y los chinos están saliendo airosos. Imposible no admirar a jóvenes chinos uniformados con delantales con los nombres de los idiomas que hablaban para facilitar su localización por parte de los turistas. Bastaba que un turista chileno localizara a uno de estos chinitos con un delantal que incluyera el nombre “español” para que lo escogiera para que lo acompañara y facilitar su comunicación con el mundo chino. Si bien no hablaban un español perfecto eran capaces de traducirlo, ¡y todo esto aprendido en tan solo 2 a 3 meses! Mientras tanto, nosotros seguimos comulgando con ruedas de carreta.
Claro que no todo es maravilla. Como en todo régimen dictatorial que se precie, por los más diversos intersticios se visualiza el afán propagandístico y de manipulación de las autoridades. El mejor ejemplo es la gimnasia artística donde pudimos ver a niñitas chinas ganando medallas por la vía de realizar acrobacias automáticas ganadas en entrenamientos que presumo esclavizantes y alienantes. Niñitas extraídas de sus hogares a temprana edad para estar al servicio del Estado o de la Patria. Pobrecitas.
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