Anverso Literario: La Situación Literaria y Editorial del Norte Grande

La incomunicación literaria que el norte grande de nuestro país sufre en el plano intelectual y creativo es tremenda, digna del feudalismo. Por Daniel Rojas
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08 de Diciembre, 2008 00:12
La incomunicación literaria que el norte grande de nuestro país sufre en el plano intelectual y creativo, entiéndase por esto instancias que fomenten la producción, especialización y difusión de obras de autores incipientes, poetas, narradores, ensayistas, dramaturgos y críticos literarios emergentes así como la condición de olvido de obras de artistas vivos y ya fallecidos, que por años se consagraron al cultivo de la palabra en esta región del mundo, es tremenda y raudamente trae a la memoria la tesis que José Donoso subjetiva pero magistralmente plantea en su libro titulado historia personal del Boom para referirse al sistema parroquial o feudal imperante en el continente hasta la irrupción violenta de esas voces cosmopolitas y universales, experimentales y arriesgadas que sin perder de vista la riqueza del lenguaje español y sus variantes dialectales, peruanas, chilenas, cubanas, argentinas o caribeñas, consiguieron revertir a nivel mundial, académico, crítico y comercial el aislamiento a partir de los años sesenta al redefinir no sin detractores, insidias, odios y resquemores la limitante condición del escritor y lector Americano que previo a Rayuela, Tres tristes tigres, Paradiso, El Obsceno pájaro de la Noche, La Casa Verde, Cien años de Soledad y la Región más Transparente, solo veía con el respeto que me merecen Rómulo Gallegos o Mariano Azuela, la epítome cultural del continente, en Segundo Sombra, La Vorágine, Doña Bárbara y Los de abajo por nombrar algunos.
Y es que tal como lo plantea el autor de Coronación y El lugar sin límites, el estar encerrados en las fronteras de tu provincia y de tu país, sabiendo que la única lectura valida es la que no desafíe la cotidianidad y las conciencias, la tradición y el ejercicio mecánico de interpretación y que ninguna editorial apueste por ti y que el único sistema de difusión sea un correo de chasquis integrado por tus amigos, que a la venta de tu libro se imponga el trueque, o que simplemente no hay una editorial y sólo carísimas e impersonales imprentas, es una condición que indefectiblemente terminará por convertirse en una bomba de tiempo, pues la literatura buscará su propio cauce.
Neruda, Carlos Fuentes, Arguedas, Roa Bastos, Carpentier y Gonzalo Rojas entre muchos más, así lo anticiparon reunidos ante los ojos de un joven atónito Donoso en una cumbre en Concepción en el 62, esto fue antes del fenómeno del boom, antes que Llosa ganara a los 24 años el premio creado por Carlos Barral, o siquiera se pensará en que el Colombiano Gabo ganaría un nobel, convirtiendo la gesta de los Buendía en un libro imprescindible en nuestra lengua, pero volviendo al tema, y por esperanzadora que sea la anécdota y vivencia de Donoso y compañía, debemos recordar que esto fue entre los sesenta y setenta; mucho agua ha corrido bajo el puente desde entonces, pues pronto se van a cumplir cerca de cuarenta años y el norte grande de Chile… pues bien; sigue igual, seguimos inmersos en un sistema feudal literario por mucho que este el éxito de ventas Rivera Letelier que es sólo un hombre entre miles y que caso no anecdótico, forma parte de las dos generaciones posteriores al boom, una de clones y escritores más cercanos al periodismo y al testimonio y la otra de gente que mira hacia autores y géneros ninguneados como el policiaco y la serie B, cuyo santo patrón sería Bolaño, ellos son los que abarrotan hoy los anaqueles, aunque el predominio aún es de los cuatro jinetes del Apocalipsis, Cortázar, Fuentes, Márquez y Llosa, en poesía, y drama es tan poco lo que se puede conseguir en librerías comunes y silvestres de estos lares que casi sería argumento de teatro del absurdo mencionarlo.
Y a todo esto, ¿qué hay de la literatura del norte de Chile?, ¿existe?, ¿vale la pena que exista? ¿Quiénes son los autores del norte? Sabella, Zañartu, Bahamonde, Nana Gutiérrez, María Monvel, Oscar Hahn, eso es todo, claro hay más, y quizá la pregunta es incorrecta en función del propósito de este artículo. Más correcto sería preguntar: ¿Qué debe ocurrir para que un escritor que nace, vive y crece en el norte o en provincia, salga de su parroquia, o logre conectar su espacio vital con el mundo?, es necesario emigrar, escapar, decir paz yo me borro… o es que hay una posibilidad de que algún día el norte grande y otras zonas, céntricas o australes del país, sean reconocidas como una valiosa medula cultural, o al menos un espacio que también tiene sus méritos independientes de la gran urbe.
Fácilmente podemos como muchas otras problemáticas, achacar la situación de indefensión, a las características geográficas y administrativas que hacen de Chile un único núcleo: Santiago; sin embargo si quitamos la vista del terruño y el argumento cliché por un segundo, vemos que la relación que se evidencia en otros países entre sus capitales y provincias, no dista de la de nuestro austral hogar, pregúntele a un argentino a mexicano que no sea de Buenos Aires o DF, el que menos siempre ataca el centro económico y político de su país por lo indiferente y autoreferecial.
Un caso más cercano, es Perú, basta con cruzar Chacalluta y descubrir que para muchos la tierra de Vallejo (curiosamente nacido en Santiago de Chuco, Andes del Perú) es sólo Lima, pero afirmar ello sería un injusto error, pues si atendemos a lo que ocurre allá en lugares que como Arica y Punta Arenas, se hallan tan o más alejados de la gran ciudad y que por tanto se diferencian de esta en su temple y ánimo, habló de zonas de la sierra y selva, o espacios costeros que por mucho que Lima tenga aglutinada a la mayor cantidad de la población, museos y prestigiosas Universidades públicas y privadas, orgullosos pueden demostrar ante todo. que tienen grandes creadores y como apoyo a estos, espacios para que estos genios y valores creativos, se den a conocer, ferias del libro con invitados de primera (Arica no tiene en primera instancia, una feria del libro regular, la cual año a año, de existir, beneficiaría el contacto tanto de escritores del país como la función de los libreros) , otro factor a destacar en el vecino país, son las ediciones que nada tienen que envidiar a Alfaguara o Anagrama, la adquisición de libros de todo tipo y año, el costo bajísimo del servicio de imprentas y por último, los centros culturales que los mismos artistas han gestionado paradójicamente, sin el apoyo de un Ministerio de Cultura como el nuestro, que año a año hay que reconocer entrega un fuerte espaldarazo económico a los creadores con las becas de creación y fomento en diversas áreas (Fondart).
La existencia de colectivos y grupos editoriales en la tierra de Salazar Bondy es envidiable, y que los mismos creadores se apoyen en los lanzamientos, que el escritor pueda realizar, recitales o una gira por provincias y sentir el apoyo de sus pares y agotar ediciones es motivador, junto con ver cuanta revista se publica.
Otro aliciente es la cantidad de estudiosos de las letras que realizan crónicas y reseñas de los autores emergentes, claro, no todo es color de rosa, no se trata esto de ensalzar una realidad y denostar otras y entre esas la nuestra, pues en conversaciones que tuve recientemente con escritores y libreros de allá, enfocándonos netamente en el plano practico de la producción del libro, todo el proceso hasta su difusión y destino comercial, pude descubrir que no estamos ante la panacea, no se trata de un negocio redondo, siempre está la tarea de formar un público que madure y lea, que demande y critique desde su contacto con la obra, por tanto en muchos casos el lanzar un libro implica un riesgo material, pues se va a perdida y las obras sólo permiten la rotación del material, la recuperación justa del capital y el gran logró, jamás menor, es la difusión del escritor y el ir construyéndose un nombre y un prestigio como casa editora, esto sin entrar a juzgar la calidad y evolución del trabajo estético del publicado, pues estar en papel tampoco es garantía de valor creativo o la finalidad misma de la escritura, sin embargo es una opción importante para muchos autores que quieren ser leídos, o buscan comunicar y ver su trabajo reflejado en un texto, la suma de todas estas aclaraciones sólo demuestra lo loable de los grupos y personas que en Perú han asumido la tarea cultural y batuta en pro de la letras, ya que nadie entra a la literatura para lucrar o enquicerse, al menos no materialmente y el que lo hace, bueno, no pasa más allá de ser un parasito como los hay en todas las instancias en que el hombre se desenvuelve.
Como conclusión, me pongo a reflexionar sobre si la situación es entonces un problema a nivel interno, sólo atribuible a los hombres y mujeres de Chile y en específico del desierto, y rápidamente vuelvo la vista hacia el Centro Sur de Chile y me topo con Revistas que ya superan la decena de números como La Mancha por ejemplo y editoriales como Temple, Fracturas, Mantra entre muchas otras que se han arriesgado, que han apostado por autores jóvenes siendo jóvenes mismos los que están detrás de su génesis y dirección, encuentros recientes como el descentralización que llevó la poesía a las calles, plazas y mercados y el Poquita fe que en Santiago este año tomó ribetes internacionales, revelan que la capital y otras ciudades de Chile, no están atrás en lo que concierne a una consciencia literaria, abierta a la creación y la difusión, por otro lado, esta preocupación que expongo tampoco es ajena a los escritores del Norte y de Arica, sabemos cuán encerrados estamos entre el desierto, el mar, la cordillera y las cuestas, sabemos cuál es el desafío, por ello la creación se traslada ahora desde las páginas a la gestión cultural, a la creación de instancias de encuentro, de intercambio, de más talleres, de espacios de rotación de bibliografía actualizada, congresos y por qué no, un par de editoriales independientes, por ello, el escribir y pensar esto, no sólo procura lanzar una denuncia, poner en el tapete el problema y luego irse a la cama a dormir y esperar como cambian las cosas, es un tema que se repite en muchas áreas, no sólo artísticas, lo vemos gravemente en la educación y en otros sectores, salud, comercio, pero centrándome en el caso de la literatura puedo afirmar que este problema de reclusión ligado de manera prominente a la lectura, a la lengua, a la lógica y a la identidad, sea fundacional o desterritorializada, es un tema que verdaderamente debiera preocupar a todos aquellos vinculados al quehacer político y cultural, no sólo a la gente de letras, sino en general, pues el pensamiento del hombre en gran medida (por no decir exclusivamente), está delimitado por su lenguaje.
Vivimos en un mundo sígnico donde todo comunica y requiere una interpretación en función de códigos preestablecidos, no quiero con esto restar valor a la música, a los gestos, a otras formas de significación, pero el código universal, que todos estamos llamados a captar desde la más tierna infancia es la lengua, sea la de Shakespeare, Cervantes, Tolstoi, Flaubert , Kawabata, Homero, Li Po y cada una con sus variantes nacionales y regionales, por eso es tan triste la situación de una lengua que pierde a su último hablante, pues con la desaparición de aquella mente, de aquella vida, muere una cultura, una cosmovisión, lo cual demuestra, cuan vinculada está la tarea del lector-escritor a como se comprende y lee la realidad y como sensorial y tantas veces irracional, surrealista, intuitiva, matemática, existencial, desectructural o naturalista-mente la reescribimos desde la oralidad y la escritura.
Autor: Daniel Rojas Pachas
Publicado en: Cinosargo.
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8 Comentarios

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Entendido Daniel: Es verdad,

Entendido Daniel:

Es verdad, los poemas de José Martínez Fernández se pueden encontrar en CINOSARGO y en varios diarios ciudadanos a través de GOOGLE.

En grandespoemascontemporaneos.blogspot.com aparece precisamente el poema LOS ARQUITECTOS DE LA MUERTE y un trabajo tuyo, otro de Hahn, otro de Luis Araya y de varios autores más.

Saludos a ti por haber ganado y a Verónica, una gran

cronista de EL MORROCOTUDO. Y a varios articulistas.

Realmente el nivel de ellos es alto.

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Estimado Carlos Vera, yo

Estimado Carlos Vera, yo también concuerdo con mucho de lo expresado por Florencio Faúndez y en ningún momento he querido omitir al escritor y amigo José Martínez Fernández. Como él mismo señala en sus artículos, uno no está haciendo antologías, y a veces uno no puede por limitación de la memoria recordar a todos, sin embargo el siempre está presente, pues es un colaborador estimadísimo en el proyecto y Revista Literario Ciinosargo que está a mi cargo, www.cinosargo.cl.kz

Sus notas y trabajo como poeta salén publicados mes a mes como un corresponsal destacado en la weby Revista. De cualquier modo gracias por la aclaración y el voto.

Saludos

Daniel Rojas

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Concuerdo plenamente con las

Concuerdo plenamente con las palabras de Florencio Faúndez en torno a que José Martínez Fernández es la figura literaria más destacada aparecida en el norte chileno en el último tiempo.

Tiene, aparte de Poesía en Función, varios poemas destacables.

Los Arquitectos de la Muerte y Arica son dos maravillosos textos.

Aparte de ello es un connotado ensayista, autor de

investigaciones como el Caso Calama.

Y en la poesía creo que Los Arquitectos de la Muerte es tan buen o mejor poema que Gladiolos Rojos de Óscar Hahn.

Creo que el comentario de Daniel Rojas, por quien voté como mejor Corresponsal, adolece de ese olvido.

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Gracias Daniel por tus

Gracias Daniel por tus conceptuosas palabras, pero tú eres en realidad la piedra filosofal de la literatura presente, que nos hace recordar el ayer que se va sin pena ni gloria y el mañana que se viene sin gloria y con la misma pena, que puede revertirse, y coincido con muchos amantes de las letras, que tu valioso aporte, tanto a través de los espacios que estás ocupando, lograrás revertir el infortunio literario que estamos padeciendo.

Imagen de Daniel Rojas

Ante todo, gracias por los

Ante todo, gracias por los comentarios y la buena onda don Ivan y Don Florencio, al que le falto en su completísimo y acertado post incluirse, pues es un gran narrador y poeta.

Sobre su opinión Don Claudio, lo que dice tiene mucho sentido, sólo que a sus palabras finales me gustaría agregar lo que yo, en lo personal, pienso que es la literatura. Esta como la vida, es simple y llanamente lo que hacemos con ella, por tanto la necesidad de comunicación, de estar conectados con las grandes capitales, tener un editor, ser un éxito de ventas, no es una condición de la existencia de quién se piensa escritor y vive como tal, ahí están los casos de los genios ninguneados por la crítica y la sociedad que no necesitaron reconocimiento en vida para ser grandes escritores y en contraparte los inflados productos del marketing que son simplemente escribidores o mercenarios de las letras.

Sin embargo, centrándome en el tema expuesto en mi nota, creo que la opción de ser publicado y difundido, de poder mostrar dignamente lo que se crea, debiera existir y no negarse por burocracias o falta de visión, de todos, no diré sólo de las autoridades.

Y es que hay muchos que tienen un legitimo interés en dar a conocer su obra, y quizá no sienten el deseo de seguir el camino de un Kafka o Juan Emar, dando la espalda al mundo para vivir inmersos en sus obras. Es por eso principalmente que nace la inquietud de generar los medios y espacios a nivel local para apoyar el trabajo de genios literarios, y no hablo sólo de escritores locales, sino nacionales e internacionales que podrían ver en el norte de Chile una opción interesante para publicar o difundir el trabajo que hacen en este campo del arte y saber humano.

Por otra parte, como profesor siento, ya que tanto se habla de estimular la lectura y mejorar el acervo cultural de los más jóvenes que se atenta contra esa posibilidad al encerrar en un feudo a escritores emergentes, y en cuanto a nivel político creo que la idea de revitalizar el espíritu de esta ciudad que quiere crecer turísticamente y posicionarse a nivel nacional,

no encontrará respuesta a sus necesidades en un parafernálico parque acuático, quizá algo más sencillo como una feria del libro anual, (recordemos que estamos en una zona privilegiada por el contacto fronterizo), ayudaría a generar una identidad local en torno al saber, es cosa de tener dos dedos de frente, sobre todo si consideramos que en la ciudad, una de las empresas más viables y solventes es la universidad de Tarapacá, eso sin contar además la cantidad de instituciones culturales y entidades que existen en dicha área para una ciudad de tan pocos habitantes, la pregunta es ¿qué hacen estas autoridades e instituciones en torno a lo literario? y ¿qué hacen los literatos para espolonear la indiferencia de dichas autoridades?

mi parecer, bueno políticamente, sería una jugada inteligente que revitalizaría el espíritu de la ciudad,

Imagen de CLAUDIO HUERTA VALENZUELA

Estimado Daniel ....es asi

Estimado Daniel ....es asi como es necesitamos reforzar nuestra literatura..creando precisamente este vinculo cominicacional...hay quienes creen que la literatura es una mancha en la camisa...hay otros que creen que hay que escribir para no morir y hay otros que creen que hay que vivir para escribir...ciertamente Daniel ...la literatura es lo que creemos que es...

Imagen de Florencio Faúndez

Felicitaciones por tu

Felicitaciones por tu artículo Daniel Rojas, pero harto complejo por decir lo menos, refieriéndonos a ¿qué hay de la literatura del norte de Chile?, ¿existe?, ¿vale la pena que exista? ...Y también es comprensible que otros tantos que no están señalados emigraron para seguir expandiéndose literariamente, como el caso de José Martínez Fernández, el escritor más destacado de este último tiempo. Algunos que hicieron de Arica, su musa inspiradora ya no están, como Alicia Galaz, fascinante escritora, maestra que llenó de poesía las aulas universitaria de nuestra querida "U" de Chile con "Jaula Gruesa para el Animal Hembra", con un tratamiento del lenguaje totalmente vigente para nuestros días el año 1972, en "Persisitencia del subdesarrollo" cuyos versos ya nos hablaban de la gran responsabilidad que asume la mujer hoy socialmente con su doble doble:

"Te llamas jefe de hogar y ya son varios los que has dejado, con los hijos mirando la puerta";

Oliver Welden, premio nacional de poesía en 1968 con "Perro del Amor", nos habla del idealismo que vibra en nuestra juventud y después pasa... en "Chaquetas azules", cuyo texto cito:

"son las chaquetas azules de los escolares que se fueron a la miéchica, como la juventud y el amor, y las ganas de pelear y construir casas...".

Hasta años atrás, el desarrollo literario se hacía con las ganas y los vueltos que quedaba en el bolsillo, o si no que lo digan Mayo Muñoz o Carlos Amador Marchant. Hoy tenemos el Consejo Nacional del Libro y la Lectura, premia en forma muy exigente a los que logren destacarse, pero me encontré con una situación muy especial, la escritora Erna Aros, quien se adjudicó un premio recientemente con "Poecuentos para los niños de Codpa", y recibió de mi parte la amistad y asesoría personal en su proyecto literario, observé mientras estructuraba su propuesta, que más honores le han rendido en Perú, Uruguay y Argentina que aquí en Chile, y especialmente en Arica. ¿No es una situación muy egoísta, tanto para ella y para muchos muy buenos escritores? Incluso hoy están totalmente vigentes, Luis Araya Novoa (consagrado totalmente), José Morales Salazar, Nelson Gómez, Patricia Mardones, Raquel Pino, Bellamín Silva, etc., con quienes siempre intercambiamos experiencias de aliento para las letras ariqueñas y cómo olvidar a Claudio Castro, que un buen día se fue dejándonos un "Canto a la Reina Ariqueña", inolvidable, de una época de fantasía jamás igualada en nuestra ciudad y que cuando nos encontrábamos en cada esquina, su espíritu latía con fuerza cada vez que conversábamos de poesía y las ganas de hacer algo. Creo sinceramente que aquí en el Norte, muy al norte en nuestra ciudad enfrentada a los intereses económicos de los reyes del norte y del sur, que nos han declarado la guerra -en sentido figurado-, la poesía si existe, el cuento existe, la novela existe, el drama ¡también existe! o sino que lo diga la emergente escritora Trinidad Vásquez con su obra escrita para teatro "Fundamentos Coloniales de Arica", premiada en la última Convocatoria del Libro. Cada vez que recibo un ejemplar de doña Gracielita Quiñones, ya como el quinto que nos habla de la epopeya de la construcción del Ferrocarril Arica la Paz, me pregunto ¿es necesartio que ella compita a su avanzada edad para recibir un reconocimiento de la tierra que ella ama y que a través de sus libros no quiere que nadie olvide cómo se gestó la historia de Arica? Aquí realmente son las autoridades de Cultura, tanto del Fondart como Municipal que tienen la palabra, o tendríamos que coincidir con los versos de José Martínez, el año 1977, en pleno oscurantismo cultural promovido por la dictadura militar, en Poesía en Función:

"Hay que hacer la luz.

De alguna manera

hay que abrir una ventana

una puerta

a la luz.

Yo se que vendrá

Usted lo sabe.

Y, sin embargo, desesperamos.

Pero abramos las puertas

y las ventanas

y lo más importante

el corazón de los hombres

y entrará la luz.

Quizás, eso es lo que nos está faltando, que el corazón de los hombres y mujeres ariqueñas que tienen el poder para abrir las puertas a la cultura, estén predispuestos a escuchar la voz sublime del alma. Solo así, tal como nos dice nuestro gran amigo José Martínez Fernández "entrará la luz" para las letras del norte, muy al norte, en las que paradógicamente recibió una gran distinción, pero no de las autoridades de la cultura ariqueña, sino del Instituto Chileno Francés de Cultura, filial Arica. Se promueve la lectura del libro, pero no con el mismo énfasis a sus creadores.

Imagen de IVÁN SALAS MADRID

Excelente artículo, muy

Excelente artículo, muy detallada la situación de este norte grande, dentro de esto justamente ustedes la gente joven tiene la palabra, saludos joven profesor

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