Buena Vecindad e Integración
Lo primero que debieran comprender los chilenos duros de mollera, es que en el norte no hay posibilidades de paz y desarrollo social reales y perdurables sin una auténtica integración regional. Por Pedro Armendáriz
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Por Pedro Armendáriz
En las relaciones internacionales de Chile, el principal problema y desafío es la buena vecindad e integración con Bolivia y Perú. No son pocos los chilenos que se sorprenderían con esta afirmación, tras años de escuchar que una buena política exterior tiene como objetivo lograr que los japoneses coman manzanas chilenas de postre.
Y en Chile se hace muy poco por alcanzar esa buena vecindad y avanzar en una integración sólida, y por qué no decirlo, definitiva con Bolivia y Perú. La llamada sociedad civil hace muy poco. Reina, o se impone, la desconfianza. Chile actúa a la defensiva con ambos países. El más reciente ejemplo de ello es lo ocurrido con los límites marinos con Perú, que evidencia que el país no tiene una política con propuestas que creen realidades que eviten los conflictos, encontrando así a los problemas soluciones profundas y fructíferas.
Lo primero que debieran comprender los chilenos duros de mollera, es que en el norte no hay posibilidades de paz y desarrollo social reales y perdurables sin una auténtica integración regional. Esto requiere en nuestro país, en Perú y en Bolivia, una revolución cultural, un cambio de mentalidad y de sentimientos.
Vivimos en una realidad de continuos conflictos entre países vecinos que lo tienen todo al alcance de la mano para vivir en paz, armonía y hermandad. Y la realidad de conflictos permanentes la soportamos aparentemente cual si fuera normal. Esto en medio de un doble discurso, esquizofrénico, donde políticos, dirigentes sociales y medios de información reconocen la necesidad de la integración como pasaporte al futuro, y a la vez mantienen en pie, con palabras y actos, un nacionalismo chilenizante propio del siglo XIX.
En Iquique cada domingo en la Plaza Prat, la principal de la ciudad, se realiza un desfile militar. Los distintos regimientos se van turnando, al igual que los colegios. Militares y niños marchan al son de monótonos ritmos marciales bajo el sol implacable del desierto, cada domingo. El público lo componen los familiares de los marchantes y poco más. Sobrecoge ver a los padres de las criaturas orgullosos con sus cámaras de video grabando sin pausa.
El año 2000, el intendente de Tarapacá de la época, Jorge Tapia Valdés, mostró su disgusto con la existencia de un elevado número de bandas de pitos y percusión en los colegios y liceos de la región, bandas que interpretan marchas militares. Ardió Troya. Poco menos se trató al bueno de don Jorge de antipatriota, y cualquier iniciativa de darle un giro a las bandas fue rápidamente olvidada.
Mientras tanto más del treinta por ciento de lo que vende la Zona Franca de Iquique, pilar fundamental de la economía local, se vende a Bolivia. Hace dos meses atrás el gobierno de Bolivia decidió negar el ingreso a su país de autos de más de cinco años destinados a la venta. Treinta mil autos permanecen en Iquique esperando compradores.
No solo las necesidades económicas del norte grande hacen necesaria la integración vecinal. La paz es un valor fundamental en sí mismo. El desarrollo humano necesita paz. La guerra es destrucción corruptora, y prepararse para ella también, o el vivir en un estado de conflicto latente, no necesariamente bélico, también.
Que el estado de conflicto en el norte entre países vecinos es en definitiva un asunto de contaminación ideológica sentimental, de intereses ajenos a los pueblos, lo demuestra la realidad cultural popular existente, mestiza, con elementos peruanos, chilenos y bolivianos. Las comidas, la música y los bailes tradicionales lo expresan con claridad. La presencia del pueblo Aymara también.
Desalienta en los días que corren, con una agenda de trabajo sustancial entre los gobiernos de Bolivia y Chile para avanzar en la paz y la integración, la actitud vacilante, indiferente, de los medios de comunicación y de la mayoría de los dirigentes políticos y sociales chilenos ante ella, desechando la posibilidad de terminar con un conflicto histórico muy dañino que amenaza con eternizarse.
Foto: katari.org
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"Las opiniones vertidas en los comentarios son de exclusiva responsabilidad de los ciudadanos que las emiten y no representan necesariamente a El Morrocotudo, medio que sólo actúa como plataforma de expresión democrática . Más detalles en Normas de Uso para Comentarios"
Por Pedro Armendáriz
En las relaciones internacionales de Chile, el principal problema y desafío es la buena vecindad e integración con Bolivia y Perú. No son pocos los chilenos que se sorprenderían con esta afirmación, tras años de escuchar que una buena política exterior tiene como objetivo lograr que los japoneses coman manzanas chilenas de postre.
Y en Chile se hace muy poco por alcanzar esa buena vecindad y avanzar en una integración sólida, y por qué no decirlo, definitiva con Bolivia y Perú. La llamada sociedad civil hace muy poco. Reina, o se impone, la desconfianza. Chile actúa a la defensiva con ambos países. El más reciente ejemplo de ello es lo ocurrido con los límites marinos con Perú, que evidencia que el país no tiene una política con propuestas que creen realidades que eviten los conflictos, encontrando así a los problemas soluciones profundas y fructíferas.
Lo primero que debieran comprender los chilenos duros de mollera, es que en el norte no hay posibilidades de paz y desarrollo social reales y perdurables sin una auténtica integración regional. Esto requiere en nuestro país, en Perú y en Bolivia, una revolución cultural, un cambio de mentalidad y de sentimientos.
Vivimos en una realidad de continuos conflictos entre países vecinos que lo tienen todo al alcance de la mano para vivir en paz, armonía y hermandad. Y la realidad de conflictos permanentes la soportamos aparentemente cual si fuera normal. Esto en medio de un doble discurso, esquizofrénico, donde políticos, dirigentes sociales y medios de información reconocen la necesidad de la integración como pasaporte al futuro, y a la vez mantienen en pie, con palabras y actos, un nacionalismo chilenizante propio del siglo XIX.
En Iquique cada domingo en la Plaza Prat, la principal de la ciudad, se realiza un desfile militar. Los distintos regimientos se van turnando, al igual que los colegios. Militares y niños marchan al son de monótonos ritmos marciales bajo el sol implacable del desierto, cada domingo. El público lo componen los familiares de los marchantes y poco más. Sobrecoge ver a los padres de las criaturas orgullosos con sus cámaras de video grabando sin pausa.
El año 2000, el intendente de Tarapacá de la época, Jorge Tapia Valdés, mostró su disgusto con la existencia de un elevado número de bandas de pitos y percusión en los colegios y liceos de la región, bandas que interpretan marchas militares. Ardió Troya. Poco menos se trató al bueno de don Jorge de antipatriota, y cualquier iniciativa de darle un giro a las bandas fue rápidamente olvidada.
Mientras tanto más del treinta por ciento de lo que vende la Zona Franca de Iquique, pilar fundamental de la economía local, se vende a Bolivia. Hace dos meses atrás el gobierno de Bolivia decidió negar el ingreso a su país de autos de más de cinco años destinados a la venta. Treinta mil autos permanecen en Iquique esperando compradores.
No solo las necesidades económicas del norte grande hacen necesaria la integración vecinal. La paz es un valor fundamental en sí mismo. El desarrollo humano necesita paz. La guerra es destrucción corruptora, y prepararse para ella también, o el vivir en un estado de conflicto latente, no necesariamente bélico, también.
Que el estado de conflicto en el norte entre países vecinos es en definitiva un asunto de contaminación ideológica sentimental, de intereses ajenos a los pueblos, lo demuestra la realidad cultural popular existente, mestiza, con elementos peruanos, chilenos y bolivianos. Las comidas, la música y los bailes tradicionales lo expresan con claridad. La presencia del pueblo Aymara también.
Desalienta en los días que corren, con una agenda de trabajo sustancial entre los gobiernos de Bolivia y Chile para avanzar en la paz y la integración, la actitud vacilante, indiferente, de los medios de comunicación y de la mayoría de los dirigentes políticos y sociales chilenos ante ella, desechando la posibilidad de terminar con un conflicto histórico muy dañino que amenaza con eternizarse.
Foto: katari.org
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Según Verónica Milet, el
Según Verónica Milet, el comportamiento zigzagueante de las relaciones Chile- Perú tiene sus raíces en la generación de imágenes que tienden a crear una percepción negativa del otro. Esto es cierto tanto para los chilenos, como para los peruanos. Por ejemplo, una reciente encuesta en Lima encontró que casi tres cuartas partes de los limeños piensan que la Corte Internacional de Justicia fallará a favor de Perú en el actual conflicto, y al mismo tiempo, casi un 60% de los encuestados parte del supuesto que Chile no acatará el fallo. Es obvio que esto responde a una imagen preconcebida, tanto de las buenas razones del Perú en el diferendo (supongo que no todos los encuestados son expertos en el tema), como del eventual comportamiento chileno. El llamado ?Teorema de Thomas? señala que si las personas (o el ?pueblo?) piensa que una situación es real, son reales sus consecuencias (traducción libre del enunciado en inglés: ?if people define situations as real, they are real in their consequences?). Vale decir que lo importante no es como SON realmente las cosas, sino como se VEN o PERCIBEN, lo que automáticamente implica que los comportamientos se dan como si sucedieran realmente (no sé lo que piensan los chilenos sobre el comportamiento peruano en caso de un fallo desfavorable, pero si creo que la mayoría está convencida de las buenas razones de Chile).
desde la tierra de pele
desde la tierra de pele brasil sin integracion latinoamericana hay atrazo de vida viva latinoamerica unida , busquemos lla union de los pueblos no el odio , luchemos por empleos , luchemos por el hambre. no seamos ambiciosos por el dinero, seamos mas humanos, un ariqueño en brasil 26 años, busquemos la integracion en todos los aspectos.. miguel godoy condori ariqueño de cxorazon
AMIGO PEDRO ARMENDARIZ UD.
AMIGO PEDRO ARMENDARIZ UD. NO ES HIJO DEL ACTOR MEXICANO PEDRO ARMENDARIZ BUENO AMIGO VAMOS A PASAR A ACLARAR ALGUNAS COSAS QUE TU ESCRIBISTE Y COMO DICE EL DIRECTOR DEL DIARIO AFIRMATE QUE VAMOS A CABALGAR . MIRA AMIGO TODOS QUEREMOS VIVIR EN PAZ Y SIN FRONTERAS COMO ERA ANTE DE LA LLEGADA DE LOS ESPAÑOLES ASESINOS LADRONES SINVERGUENZAS. MIRA CHATO LO QUE TU SUEÑAS ES MAS DIFICIL QUE PELAR UNA NARANJA CON GUANTES DE BOX . MIRA CHATO CADA VES QUE EL PERU Y BOLIVIA QUIEREN HABLAR DE INTEGRACION EMPIEZAN LOS DOS A PONER CONDICIONES QUE EL PAIS ( CHILE) NO SE LOS VA A DAR NICA POR EJEMPLO EL PERU QIERE LOS TERRITORIOS DE ARICA E IQUIQUE Y BOLIVIA QUE LE DEVUELVAN ANTOFAGASTA Y AHI SE ESTANCA TODO YO COMO REPRESENTANTE DE CHILE LE PEDIRIA AL PERU EL TERRITORIO DESDE TACNA HASTA LIMA SI FUE NUESTRO TU CREES QUE EL PERU VA ACEPTAR NICA ASI QUE MEJOR SIGUE SOÑANDO Y NOS VEMOS EN UN TIEMPO MAS Y ME VOY CON UN REFRAN " EN EL CIELO DESPEJADO PUEDE DESATARSE DE REPENTE UNA TEMPESTAD". CHAO AMIGO ASTOR.
Elk discurso del columnista
Elk discurso del columnista está muy bonito, pero seguramente muchos se debenestar apretando la guata de la risa al leerlo. Mira Pedro... el problema del latente conflicto con nuestros vecinos -especialmente con el Perú porque con Bolivia se han hecho acercamientos- tiene su génesis en algo que está archirrepetido y comprobado: Es que Chile ganó la Guerra del Pacífico y para los peruanos esta fue una humillación que la han exacerbado a lo largo del curso de la historia. Esta tranca hace que los peruanos cada cierto tiempo estén reclamando por el pisco, la chilena, la papa... y ahora por los límites marítimos que ellos mismos propusieron en su oportunidad; pero ahora, después de más de medio siglo, se dan cuenta que cometieron un error. Y recurren de nuevo al antichilenismo y a esteriotipatizar a nuestro país como una nación imperialista y aprovechadora.
Chile no tiene ningún problema en firmar TLC con Perú, y fíjate la reacción de los peruanos producto de su compljejo de inferioridad. Ellos creen que van a ser desfavorecidos con estos acuerdos y por eso lorechazan.
Ahora con respecto al veredicto del tribunal de La Haya, nuestro país tierne que sicológicamente prepararse para acatar lo que dicte el Tribunal, aunque jurídica e hist´ricamente tengamos la razón. El Perú apostó por esto por que no tiene nada que perder y sí mucho que ganar.
htt://mezaosvaldo.blogspot.com
Estimado Pedro Bienvenido a
Estimado Pedro
Bienvenido a esta plataforma de debate, aunque a veces se torna un poco ruda por el lanzameinto de piedras innecesarias. Gracias por plantear temas que deben analizarse con mayor ciudado del que normalmente le damo.
nuevamente bienvenido y gracias por tu aporte
El Director
¿ De donde eres Pedro
¿ De donde eres Pedro Armendáriz ? Los chilenos no somos duros DE MOLLERA, todos son iguales, los peruanos y bolivianos PEOR QUE NOSOTROS, ya que tienen clarito lo que CHILE tiene que hacer. pero ellos nos ODIAN ¿ Cómo quieres integración ? Nosotros TODO y ellos NADA..Por favor, no creo en ese tipo de INTEGRACION, mientras estos dos paises NO cambien SU HISTORIA RESENTIDA CON EL PASADO, SU HISTORIA ARCAICA, OFENSIVA EN CONTRA DE TODO LO QUE SEA CHILENO..¿ QUIÉN SON LOS VERDADEROS molleras duras ?