Obras estarán listas en diciembre próximo. Por Marcelo Aguilar
Sólo uno , de los 22 puentes que ayudan a cruzar el río faltaba , el resto , estaban intactos la tarde del pasado sábado 3 de octubre en medio del silencio al interior del Valle de Azapa , en que la bajada de las aguas fue la música que acompaño a quien quiso estar presente en la víspera de la celebración de la Virgen del Rosario de Las Peñas, que esta vez no se hizo efectiva por las obras de remodelación que se ejecutan, proyecto municipal con fondos sectoriales por 160 millones de pesos, que se espera estén listas en diciembre próximo.
Un tramo de 15 kilómetros es el que habitualmente se recorre , que comienza en Chamarcusiña , primera de 14 estaciones , y que culmina en el santuario, luego de tres horas y media de caminata. Antiguamente se hacia desde Alto Ramirez y demoraba tres días.
Al sector llegaron algunos vehículos particulares, y dos taxis amarillos que prestan servicios en el valle, y que hicieron su negocio, trasladando a quienes se atrevieron a desafiar, lo que miles de ariqueños y tacneños acataron, estar frente a la imagen de la “ charito”.
Al inicio de la caminata , se produce el primer intercambio de palabras con integrantes de la familia Copaja , Raúl es quien la encabeza , manifiesta que ya habían estado frente a la imagen de la “chinita”, la que estaba acompañada por el “ Alferazgo “ ( sus centinelas ), lo que fue el aliento necesario para continuar , y sortear los obstáculos que pudieran presentarse.
En medio del trayecto, en que la tarde ha dado paso a la noche , como por arte de magia, teniendo como telón de fondo un cielo estrellado, irrumpe la luna, en todo su esplendor, el regalo deseado , especialmente a falta de linterna, con su luminosidad acompaña durante todo el tramo.
Luego de dos horas de caminata, en una zigzagueante y accidentada ruta, en que los tropiezos y caídas abundan, se llega a un sitio colonial , Humagata, que data del siglo XVII , con su iglesia restaurada y la imagen de “ San Santiago “ dan la bienvenida , e indican que se ha cumplido más de la mitad del tramo.
A un costado del templo , como se ha hecho tradicional , la familia Cañipa, en su posada, brindan hospitalidad, con bebidas, queso de cabra y pan amasado hecho en horno de barro.
La matriarca, Doña Zoila, de conservados 80 años , al lado de una cocina a leña entretiene a quien quiera escuchar, con leyendas, anécdotas y críticas por la suspensión de la festividad, aunque manifiesta “ estoy de acuerdo con los arreglos, que por años se dilataron, mientras la cantidad de fieles ha aumentado “. Advierte de la subida de cinco turistas santiaguinos , los que de seguro serán vistos en el camino.
Al reanudar el peregrinar, nuevamente la soledad acompaña, de lejos se escucha el ruido del río , de lo alto, como linterna natural, la luna ilumina . Los anunciados turistas al fin se divisan , descansan para la arremetida final , manifiestan que “es una manda de por vida , y que con o sin fiesta, la cumplirán igual “ .
Atrás quedan las cinco figuras que se pierden en la oscuridad, y en la medida que se avanza entre matorrales y recovecos .
La luna induce a error y hasta hace ver figuras fantasmales , especialmente en un bosque de espinos, como la imagen de un campesino con chamanto, que después se desvanece y da paso a un extenso túnel que finalmente termina en una explanada iluminada . O en medio de un puente , al observar sus destellos en el agua, se sienten golpes de alguien que esta debajo.
El temido caracol se aproxima, sendero en espiral que asciende hasta los 50 metros , que deja sin aliento al mas entrenado de los atletas, que en la cúspide muestra , debido al contraluz de la luna, figuras de comerciantes ofertando bebidas, pero que se desvanecen al constatar que son rocas del tamaño de un ser humano.
Se está próximo al santuario, ya han transcurrido mas de tres horas, tenues luces se ven desde lejos, tres cruces indican su cercanía , no hay cantos, ni bandas, todo esta en silencio, la imagen en altura de Cristo es la antesala al templo, las cientos de velas , en señal de ofrendas, no están, solo resta llegar frente a la imagen de la “ chinita “.
La calle principal del santuario, evidencia las obras de remodelación, con excavaciones y cañerías tiradas a lo largo, como señalizando el fin del peregrinar, y la antesala de la imagen pétrea de la madre de Dios.
En el acceso al templo, 16 trabajadores de la empresa “ Andalien “, esperan lo que será la única ceremonia, anunciada por el alferazgo , encabezados por su presidente, Claudio Aguirre , quien expresa que “ será una ceremonia especial y que ojala lo entiendan los peregrinos ausentes , ya que todo es por dar una mayor comodidad en las próximas celebraciones “.
Aguirre invita a destapar las imágenes de Jesús y Maria, y en andas, efectuar la procesión, que tradicionalmente se hace ante la vista y alegría de mas de cinco mil peregrinos que se dan cita.
Esta vez no son mas de 30, en medio del silencio , y posterior oración, se hace efectivo el ceremonial , voces emocionadas y a capela , cantan a la Virgen de Las Peñas, las que retumban en las laderas de los cerros circundantes.
De vuelta al templo, Alejandro Robles , profesor ariqueño , manifiesta que él “ esta junto a su familia por fe a la virgen y no por la fiesta“ , se suman las de un peregrino peruano, de Arequipa , quien , pese a que la festividad se realizaba en la ciudad , igual decidió estar , gritando emocionado “ ¡ viva la Virgen de Las Peñas! “
Un instante de reflexión y cantos, de emociones y lagrimas, para quienes desafiando informaciones erróneas, además de medidas de prohibición que nunca se aplicaron, llegaron para estar frente a la imagen de la Virgen de Las Peñas , saludo que esperan reiterar en el remozado santuario en la festividad chica de diciembre próximo.
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