La Educación y la urgencia de recuperar confianzas
Es fundamental recuperar la confianza perdida y nunca es tarde para hacerlo y en esa actitud debemos estar todos los que deseamos que la educación sea de mejor calidad. Por Hugo Pérez White
El problema de la calidad de la educación no se va a solucionar nunca, si cada persona opina y da recetas sin saber a cabalidad lo que sucede en una sala de clases, donde respiran, piensan e interactúan 45 alumnos provenientes de hogares con costumbres diferentes, conductas disímiles, comportamientos distintos y capacidades de aprendizajes variados; para lograr en un período pedagógico la concentración máxima y la comprensión óptima a los objetivos propuestos a cada clase es una tarea titánica por parte del profesor, que aparte de toda una planificación previa para tener éxito en su misión, debe mantener la atención y la disciplina adecuada, caso contrario el profesor no puede mantener el hilo conductor de la materia a tratar y por lo tanto se desperdicia la motivación colectiva.
La autoridad del profesor que antes se producía por el simple acto de presencia en el aula frente a una sala repleta de niños inquietos por aprender, el respeto a su condición de maestro y la confianza de los padres al entregar a sus hijos a un docente, eran actos personales que formaban un ambiente acogedor de convivencia recíproca que permitía respirar aires de satisfacción que se traducían en mejores rendimientos y opciones de mejor calidad educativa.
Es fundamental recuperar la confianza perdida y nunca es tarde para hacerlo y en esa actitud debemos estar todos los que deseamos que la educación sea de mejor calidad y también quienes piensan que la educación es el pilar fundamental para el desarrollo humano y la reserva moral de un país.
Partiendo del supuesto político y de estudios sociológicos que así lo demuestran, la brecha educacional es provocada por el aspecto económico, la deserción escolar, la asistencia discontinuada a clases y la necesidad del ingreso a temprana edad al mundo del trabajo, lo que va en desmedro de una buena educación que permita ser parte del proceso de desarrollo económico de un país.-
Hay aspectos administrativos y técnicos pedagógicos fáciles de implementar como es la disminución inmediata del número de alumnos por cursos de los actuales 45 a 30 que es lo ideal.
Este cambio estructural va a significar un alto costo para las municipalidades porque implicará un aumento en la dotación de profesores y para compensar este gasto el Estado debe aumentar considerablemente la subvención escolar.
Todos los colegios tienen un jefe técnico pedagógico cuya misión es supervisar el desarrollo de los contenidos y el cumplimiento de ellos, evaluando constantemente los procesos dando apoyo técnico pedagógico a los profesores de su unidad educativa.
Fotografía: Francisca
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Muy buen artículo y muy
Muy buen artículo y muy atinada la propuesta de rebajar la cantidad de alumnos por cursos, no obstante, yo propongo otras más, a saber las siguientes:
1.- Bienestar social y económico del docente.
2.- Menos horas lectivas y más horas para la elaboración de las clases.
3.- Equiparar al maestro con cualquier profesional universitario, tanto en lo social como en lo económico.
4.- Redefinición del rol del apoderado con respecto a la labor docente. No somos cuidadores ni guardadores de niños.
5.- Revaloración del alumno hacia la figura del profesor, esta debe ser labor de los padres.