A propósito de los Procesos Electorales de Diciembre

En el curso de los siglos, bajo distintas formas, ha existido esta tentación de asegurar la fe a través del poder político, y la fe ha corrido siempre el riesgo de ser sofocada precisamente por el abrazo de ese poder. Por Nelson Zenteno
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30 de Noviembre, 2009 23:11

Luego de valiosos análisis dados durante el siglo XX y parte del XXI, con experiencias buenas y malas, algo de intereses personales y partidistas y más recientemente después de la aparecida “mesa ampliada”, creada incluso con aportes del Estado, se puede hablar con claridad sobre cuáles son las ventajas y limitaciones que tienen los Obispos y los pastores respecto de partidos, elecciones y contiendas politicas.
Varias décadas han dejado claros cuáles fueron los errores de la Teología de la Liberación o mas exactamente la Teología Liberal: “Un pueblo de Dios dividido”.
Es indudable que los políticos, quienes diseñan su estrategia para ganar, están viendo la posibilidad de utilizar la religiosidad popular a su favor. De hecho, muchos pastores protestantes de diversas denominaciones han convertido varias de sus congregaciones en sedes políticas y mezclan sus sermones con llamados a votar por X ó Y candidato, y determinado partido, cuando no manifiestan que “ese es el candidato de Jesús”.
Crasos errores, tristes falsedades
Las radios llamadas Cristianas, y que según sus dueños son del “Señor”, también se mezclan en propagandas a favor de tal o cual candidato, amando más el dinero contratado, entre $500.000 a $1.000.000 mensual, aliviando la conciencia con el texto HIPÓCRITA: “Los dichos en esta propaganda son de responsabilidad de los que las emiten. No representan necesariamente el pensamiento de esta emisora” (¡fiiiuus!...estamos salvados.)
¿Qué dirá Jesús de todo ésto?
“Entre tanto que voy, ocúpate de la lectura, la exortación y la enseñanza. NO DESCUIDES EL DON QUE HAY EN TÍ, que te fue dado mediante profecía con la imposición de las manos del Presbiterio. OCÚPATE DE ESTAS COSAS; permanece en ellas, para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos.
Ten cuidado de tí mismo y de la Doctrina; persiste en ello, PUES HACIENDO ÉSTO, TE SALVARÁS A TI MISMO Y A LOS QUE TE OYEREN. (1ª Tim. 4 ).
La Iglesia de Jesucristo NO se adhiere a candidatos:
No es necesario pedir revelación para afirmar que cualquier Obispo ó pastor que participa en política partidista lo está haciendo a nivel personal y NO TIENE DERECHO a involucrar la Iglesia del Señor.
Muy diferente es la obligación que tienen los hermanos evangélicos de decir e incluso el derecho al cual nos llama la Iglesia para elegir y ser elegidos, pero sobre todo a ser consecuentes con nuestros principios en el momento de elegir a alguien ú ocupar un cargo público.
Más claro aun resulta uno de los valiosos aportes de alguién que declaró: "En el curso de los siglos, bajo distintas formas, ha existido esta tentación de asegurar la fe a través del poder político, y la fe ha corrido siempre el riesgo de ser sofocada precisamente por el abrazo de ese poder. La lucha por la libertad de la Iglesia, la lucha por el reino de Jesús no puede ser identificada con, NINGUNA ESTRUCTURA POLÍTICA, hay que librarla en todos los siglos. En efecto, la fusión entre fe y poder político siempre tiene un precio: la fe se pone al servicio del poder y debe doblegarse a sus criterios".
Los anteriores planteamientos son elocuentes para entender que los LÍDERES EVANGÉLICOS están llamados a no permitir la manipulación por parte de políticos, NI FAVORES DE ELLOS, ya que no sólo crea confusión respecto de la actitud ante los poderes y de quién ocupa el primer lugar en la vida de la hermandad es decir Jesús, sino que está dividiendo la comunidad del Pueblo de Dios.
La Iglesia sí orienta en lo Social y llama la atención sobre los riesgos que algunas posturas de candidatos, partidos o leyes significan para la sociedad.
Los cristianos no debemos permanecer ausentes de la realidad política, debemos pronunciarnos repecto de los grandes problemas, tenemos el deber de sufragar, debemos actuar consecuentemente en los puestos gubernamentales, pero sobre todo, debemos respetar profundamente las directrices de la Iglesia y del mismo Jesús.
Concluyamos poniéndonos en el lugar de Jesucristo cuando fue tentado por el diablo a recibir todos los reinos de la tierra. Él humildemente nos enseñó que: “El reino de Cristo es distinto de los reinos de la tierra y de su esplendor, que Satanás le muestra”
Los cristianos debemos participar en las elecciones como ciudadanos responsables, por el bien de todos. La solución a la corrupción no es abandonar la política sino participar en ella con principios cristianos. Jesús nos dijo que somos sal y luz del mundo. Esto debe aplicar primero a nuestra vida pero, si ésta es auténtica, se manifiesta también en la política. La sal preserva de la corrupción, la luz permite que se vea lo que es verdadero.
SI NO FUNCIONAS COMO SAL Y TAMPOCO COMO LUZ, ENTONCES DEDÍCATE A SOLO UNA COSA: Votar y nada más.

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