Feliz Navidad a 4 mil 900 metros de altura
A esta altura, en un frío día cordillerano, y sin familia, la Navidad se torna de un matiz muy especial. El blanco de la alta montaña, me permite descubrir la importancia básica de esta fecha. Por Andrés Jirón Vásquez
A 4900 metros de altura en un frío día cordillerano, y sin la familia, la Navidad se torna de un matiz muy especial. El blanco de la alta montaña, ese frío que cala huesos, me permite descubrir la importancia básica de tan memorable fecha para todos los seres humanos, independiente de la religión, raza u opinión con respecto a la vida que tengan, independiente de su condición social o género.
Hace 2009 años, en un pequeño pueblito denominado “Ciudad Natal de David" o “casa del pan” nació Yehoshúah o Joshua hijo de un humilde carpintero y una simple muchacha, en un pesebre rodeado de animales de carga, y en la más absoluta humildad.
Este niño con el correr de los años se convirtió en el referente más grande de lo que debería ser el comportamiento humano, dejar el todo y abandonarse a sí mismo, mirarse sin piedad, pensar en el prójimo, en los amigos, por los avatares de la vida diaria nos acostumbramos a ser saludados, llamados, considerados, e importantes para los demás, en un mal concepto de “fraternidad”, y nos hemos cuestionado que necesita mi amigo/amiga, pareja, madre o padre de mi.
La necesidad de los seres humanos de sentirnos apreciados y queridos es tan infinita como las estrellas, por ende quiero reconocer en cada uno de ustedes a quienes hago llegar esta misiva, mi más sincero reconocimiento y admiración simplemente por la gracia de existir de llenar cada esquina, cada recoveco de mi corazón y sepan que pueden contar conmigo, como dijo el gran Mario: “es tan lindo saber que usted existe, uno se siente vivo y cuando digo esto quiero decir contar aunque sea hasta dos aunque sea hasta cinco, no ya para que acuda en mi auxilio sino para saber a ciencia cierta que usted sabe que puede contar conmigo".
De igual manera espero que el año que viene les colme de éxitos a Uds. y todas sus familias, son los sinceros deseos de
Andrés Jirón Vásquez
“Camina plácidamente entre el ruido y las prisas,
y recuerda que la paz puede encontrarse en el silencio.
Mantén buenas relaciones con todos en tanto te sea posible, pero sin transigir”
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Andres! no he parado de
Andres! no he parado de reirme ! Debes saber que para la etnia aymara la Navidad no Existe! espero que no se necesario dar mayores detalles!