Chile: Candidaturas y RREE
La arcaica política de la Cartera de RREE, siempre controlada por “hijitos de papá” y anclada en el siglo XIX, pretende obviar explicaciones por el frenético armamentismo mapochino. Por Pedro Godoy
Ningún candidato, en Chile, enarbola la bandera del control del gasto militar y su correlato: el cultivo de la concordia y la complentariedad con las repúblicas fronterizas. Menos proponen la integración latinoamericana. La repudia la derecha y la izquierda “progre” la juzga “pasada de moda”.
Al generarse tensiones con Lima acuden “moros y cristianos” a La Moneda. Compiten en “negar el espionaje y valorizar la solidez de nuestra diplomacia”. Paradoja: Bachelet está afiliada al PS que se proclama latinoamericanista y su insignia es el mapa suramericano.
Marco Enríquez Ominami no es excepción. Si cuando sólo es diputado algo alude a poner fin al encierro de Bolivia como “presidenciable” oculta ese pendón. En cierto momento recibe el apoyo paternal del excanciller Gabriel Valdés Subercaseaux. Interrogado sobre el desempeño que ese personaje en su eventual gobierno comenta “podría optimizar las relaciones con… Brasil”.
Es la concordancia con la arcaica política de la Cartera de RREE, siempre controlada por “hijitos de papá” y anclada en el siglo XIX. Ahora hay luna de miel con la Casa Rosada y se multiplican promesas a Palacio Quemado. Nada se alude a Malvinas y el triángulo antártico chilenoargentino que el Tratado de Lisboa proclama territorios de la Unión Europea. A La Paz se le inyectan analgésicos. Después vienen las disculpas: imposible cumplir a) oposición de Perú o b) el veto militar. Lo momentáneo es impedir que se liguen los tres Estados limítrofes exigiendo explicaciones por el frenético armamentismo mapochino.
Constituyó un milagro –que los bolivianos creen es clima colectivo y permanente- esa concentración efectuada al finalizar los comicios presidenciales anteriores en que el Partido Humanista logra que 5 mil manifestantes, en el corazón de Santiago, ovacionen a Evo y coreen “¡Mar para Bolivia!”. Ahora esa tienda estuvo con Marco y en nada influye bolivarianamente. Las cuatro candidaturas -de derecha a izquierda- son funcionales al prurito insular y a la postura contraconosureña de la Cancillería. Por ahora, ¡no hay vuelta!.
Foto: Galería de Sebastian Piraña
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La integración no significa
La integración no significa regalar territorio. La paz no se consigue contentando a La Paz. Las asperezas no se liman contentando a Lima. Los ideólogos del entreguismo son los mismos que fomentan la violencia mapuche, el desarme de la autoridad y la "asamblea Constituyente", que solo busca entronizar un "compañero presidente" por los siglos de los siglos. Son los mismos retrógrados marxistas que no entienden que su tiempo ya pasó. El esplendor de las tiranías comunistas ya es historia, y mala historia, que nos enseña a no volver a caer jamás en los regímenes criminales que justifican la violencia y opresión como estrategia para mantener el poder.
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