Obama presenta un presupuesto billonario con déficit record
Después de una semana de discursos y mucha retórica finalmente el presidente de EE,UU, Barack Obama, envió el lunes al Congreso el presupuesto 2010-2011 que suma un total de 3.8 billones de dólares y prevé un déficit fiscal de 1,3 billones.
Las guerras de Irak y Afganistán siguen siendo las consentidas de la Casa Blanca. En su proyecto de ley de presupuesto para el ejercicio federal 2010-2011, enviado el lunes al Congreso, Barack Obama consideró gastos por 3.834 billones (millón de millones)) de dólares, un aumento de 3% en relación con el ejercicio actual y una reducción del colosal déficit, renunciando, a modo de graficar lo grave de la situación, a volver a enviar astronautas a la Luna antes de 2020 y viajes tripulados hacia Marte, entre otros ahorros.
Para muchos republicanos, incluyendo la derecha más conservadora y algunos demócratas moderados, un incremento en el déficit fiscal significa automáticamente más intervención del Estado en la economía, lo que identifican con el socialismo y con el comunismo. Obama explicó, sin embargo, que no se puede “reducir el déficit de la noche a la mañana mientras las familias en todas partes del país necesitan ayuda”.
Sus asesores insistieron con que nadie reduce un déficit cuando el país todavía está padeciendo los graves daños provocados por la crisis económica y financiera del año pasado. Más aún, recuerdan que, habiendo heredado un presupuesto con un superávit de casi 200.000 millones de dólares, el propio George W. Bush terminó con uno que registraba un déficit de 1,3 billones de dólares.
El presupuesto de Obama intenta combinar la necesidad de seguir estimulando la economía para salir de la crisis, con la necesidad de reducir gastos, un equilibrio que no es fácil de lograr. En ese sentido el proyecto de ley presupuestaria destina, como se había previsto, 100.000 millones de dólares al estímulo de la creación de empleos, mediante desgravaciones impositivas para las pequeñas y medianas empresas y programas de ayuda para los gobiernos locales y estatales.
Para pagar parte del costo de estas medidas, Obama confirmó que impondrá un nuevo impuesto a los grandes bancos y pondrá fin a las desgravaciones impositivas para las familias que ganan más de 200.000 dólares, y también congelará los gastos no esenciales por tres años, a partir de 2011. Quedan exceptuados de ese congelamiento todos los gastos relacionados con la defensa y la seguridad social.
De hecho, el presupuesto que Obama decidió asignarle al Pentágono alcanza un récord de 708.000 millones de dólares, lo que implica un aumento del 3,4% en la base del presupuesto que es de 549.000 millones, más otros 159.000 millones para la guerra de Irak, Afganistán y Pakistán.
El Departamento de Educación obtuvo un 9,7% de incremento, el de Justicia un 6%, con el FBI recibiendo 145 millones de dólares y el Departamento de Estado, un incremento total de 3%, con un aumento en la asistencia al exterior de un 18%, lo que sumará unos 2.900 millones. El presidente Obama le sigue dando financiamiento a varios de los temas que estaban en su primer presupuesto, como la reforma del sistema de salud y una expansión de los créditos para que los estudiantes puedan ir a la Universidad.
Entre los gastos no necesarios que congelará, no sólo figura la eliminación de varios programas de la NASA, sino también la eliminación de los subsidios para los agricultores más adinerados, una medida que podría favorecer enormemente a países agrícolas.
“Sencillamente no podemos seguir gastando como si los déficits no tuvieran consecuencias, como si el despilfarro no importara, como si el dinero duramente ganado por los estadounidense pudiera ser tratado como el dinero del “Monopoly”, insistió Obama, durante la presentación de su presupuesto. “Estoy pidiendo tanto a los republicanos como a los demócratas que revisen de nuevo los programas que han apoyado en el pasado para ver qué funciona y qué no, y hacer los recortes necesarios”, agregó, urgiéndoles que apoyen la comisión fiscal bipartidaria que decidió crear para profundizar aún más la reducción de gastos.
Los republicanos, sin embargo, no se mostraron muy dispuestos a colaborar. Teniendo en cuenta que éste es un año electoral, la reacción fue virulenta.
El presidente del Partido, Michael Steel, expresó que el nuevo presupuesto “duplicará la agenda socialista de Obama e incrementará el déficit en proporciones récord. El senador Judd Gregg y el diputado Paul Ryan, republicanos, coincidieron al decir que “esto es más de lo mismo”. Ryan manifestó que el presupuesto era equivalente a una agenda muy agresiva de más gastos públicos, más impuestos y más deuda, con algunas maniobras de cosmética, para dar la ilusión de moderación”.
Fuentes: Milenio - Clarín
Foto: Galería de Truthout.org
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