"El ser humano no tiene mil días buenos; las flores no están mil días coloradas"
El proverbio chino se me viene a la mente, luego de todas los malos momentos que hemos pasado. Todo depende de cómo se mire. José Olivares Callejas
"El ser humano no tiene mil días buenos; las flores no están mil días coloradas." Refrán chino
Era la fecha que debía ir a control a Santiago por una enfermedad que hace varios años había padecido. El día que tenia que viajar empezó muy mal. El vuelo partía a las 6 de la mañana y me quede dormido, luego de irnos muy rápido logramos alcanzar el avión, luego en el despegue la azafata dio instrucciones de apagar los celulares, lo cual yo creí hacerlo, en pleno vuelo comenzó a sonar. En ese momento fui la atención de la mayoría de los pasajeros por mi bobada.
Cuando llegué a Santiago en el aeropuerto en la sección de entrega de equipaje se me acercaron 2 detectives y me llevaron a una oficina donde registraron todo mi equipaje, después de una hora de revisión y preguntas logré salir a la sala de espera, la persona que tenia que venir a buscarme se había atrasado con el congestionamiento que existía en algunas autopistas que estaban construyendo. Era un atado de nervios, cuando ya estaba por llegar al departamento de una familia amiga, tenía un gran nudo en el estómago. El ascensor estaba malo así que debí subir a pie las escaleras lo cual acentuaba más mi depresión en un día que todo había salido mal.
Con desénimo toqué el timbre del departamento, una voz me dice que pase porque la puerta esta junta. Aquella voz es de Judhy.
- Hermoso día José ¿verdad?- Luego del saludo me comenta el precioso día primaveral que se observa desde su ventana: La cordillera como telón de fondo, el hospital de la Universidad Católica, la Posta Central, el Cerro Santa Lucia, los carros que corren por la Alameda. El entusiasmo de Judhy es tan contagioso que me sorprendí, sonriendo por primera vez en el día.
Aquella mujer me había vuelto las ganas de reír y estaba postrada más de diez años en una silla de ruedas.
Era la fecha que debía ir a control a Santiago por una enfermedad que hace varios años había padecido. El día que tenia que viajar empezó muy mal. El vuelo partía a las 6 de la mañana y me quede dormido, luego de irnos muy rápido logramos alcanzar el avión, luego en el despegue la azafata dio instrucciones de apagar los celulares, lo cual yo creí hacerlo, en pleno vuelo comenzó a sonar. En ese momento fui la atención de la mayoría de los pasajeros por mi bobada.
Cuando llegué a Santiago en el aeropuerto en la sección de entrega de equipaje se me acercaron 2 detectives y me llevaron a una oficina donde registraron todo mi equipaje, después de una hora de revisión y preguntas logré salir a la sala de espera, la persona que tenia que venir a buscarme se había atrasado con el congestionamiento que existía en algunas autopistas que estaban construyendo. Era un atado de nervios, cuando ya estaba por llegar al departamento de una familia amiga, tenía un gran nudo en el estómago. El ascensor estaba malo así que debí subir a pie las escaleras lo cual acentuaba más mi depresión en un día que todo había salido mal.
Con desénimo toqué el timbre del departamento, una voz me dice que pase porque la puerta esta junta. Aquella voz es de Judhy.
- Hermoso día José ¿verdad?- Luego del saludo me comenta el precioso día primaveral que se observa desde su ventana: La cordillera como telón de fondo, el hospital de la Universidad Católica, la Posta Central, el Cerro Santa Lucia, los carros que corren por la Alameda. El entusiasmo de Judhy es tan contagioso que me sorprendí, sonriendo por primera vez en el día.
Aquella mujer me había vuelto las ganas de reír y estaba postrada más de diez años en una silla de ruedas.
Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de los ciudadanos que los emiten (con nombre, sin pseudónimos). Cualquier opinión que contenga insultos, injurias y/o calumnias no pasará el filtro de moderación.


