Terremoto del alma

El terremoto del alma es el más lento de sanar. Usemos el humor, la fe y los afectos, creo que con esto el camino se hará más fácil para todos. Por Pilar Sordo
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13 de Marzo, 2010 00:03

Se nos cayeron muros y casas completas. Muchas cosas materiales a las que les teníamos cariño desaparecieron ante nuestros ojos sin que nada pudiéramos hacer. Perdimos seres queridos y de un momento a otro nos sentimos solos y desamparados.
Tanta importancia que le damos a la tecnología y nos costó días poder llegar a comunicarnos con zonas cercanas y lejanas. Volvimos a usar el lápiz y muchos de nosotros nos recriminamos por no sabernos los números de teléfonos y por no tener batería para comunicarnos.
Todo quedó a oscuras, todo quedo en silencio, como una invitación a mirar a lo más profundo de nuestra alma. ¿Cuántos se dieron cuenta quienes eran los que amaban y descubrieron con sorpresa y tristeza que a lo mejor una relación estaba irremediablemente rota?
Claramente no todos contábamos con radios a pilas, velas y todo lo que se nos dice que debemos tener en caso de estas situaciones. Muchos edificios no tenían cargados los sistemas de luz de emergencia, como que pensábamos que nunca íbamos a tener que ocuparlos.
Tuvimos miedo, pena, rabia, nos sentimos frágiles, pequeños y vulnerables. Todo esto sólo nos lleva a concluir que en esos minutos fuimos más que nunca verdaderamente humanos. Sin muletas, sin ataduras, sin dependencias. Desde nosotros tenían y debían salir todas las soluciones. Poco de lo de afuera nos servía.
La oscuridad nos hacia mirar sombras, bosquejos, nos invitaba a escuchar latidos, ritmos respiratorios, abrazos... El glamour, las "fachas" y las ropas dejaron de importar. Perdimos pudores, nos volvimos simples, sensitivos, empáticos y cariñosos.
Volvió el día y comenzamos a ver hacia afuera, todo lo cercano aparecía ante nuestros ojos y lo lejano se nos hacia inalcanzable. Sabíamos poco, muy poco de lo que pasaba.
Evaluábamos la realidad de acuerdo a lo que nos pasó a nosotros, nos faltaba perspectiva. Había miedo, inseguridad, curiosidad. Ganas de movernos, ansiedad por hacerlo.
No saber por donde empezar inundaba nuestras cabezas. Los más ansiosos, empezaron de inmediato, los más calmados muy de a poco. Algo nos decía que lo que había pasado era grave.
La radio, hermoso medio, nunca paró. Lo poco que sabíamos era por ellos. Gente con temple y valentía que merece un premio por el coraje de dejar a los suyos por el mandato de servir a otros traspasando sus propios miedos. Mil gracias a todos ellos.
El terremoto, fue como un gran colador que mostró lo mejor y lo peor de nosotros mismos. Comenzaba el desafió de recuperar la sabiduría de los que no saben nada. Apareció una crisis valórica que tendremos que revisar cuando ya estemos en pie.
Los chilenos tenemos que aprender mucho de la solidaridad, de esa que no tiene que ver con campañas, esa de todos los días. Nos falta respetarnos y tolerarnos más. Aceptar que en la empatía esta la verdadera solidaridad.
Entender que donar cosas no implica hacer un orden de la casa y sacar lo que no nos sirve. El que haya llegado a la cruz roja un solo zapato en vez del par, es francamente digno de análisis. Y hay que sumar el hecho de que en una campaña solamente no se muestra nuestra capacidad para dar, eso es de todos los días.
Aquí hubo saqueos con plata y sin plata. Ambos imperdonables y reflejo perfecto de todo lo anterior. Tal vez esto muestra nuestra falta de desarrollo espiritual y nuestro extremo apego a las cosas.
Se nos cayeron las máscaras y los muros, aparecieron nuestras lágrimas, muchas veces expresadas en cuatro paredes. Aparecieron seres de luz haciendo campañas, ollas comunes y gestos de solidaridad que sin duda generaron una sonrisa en el rostro de DIOS.
El terremoto del alma es el más lento de sanar. No nos sirve para ello, el dinero, la tecnología y tantas otras cosas de las cuales nos apoyamos. Todo nos sirve y nos ayuda pero tendremos que pararnos desde adentro para que lo que construyamos afuera sea de una solidez que el próximo remezón no sea capaz de botar.
Usemos el humor, la fe y los afectos, creo que con esto el camino se hará más fácil para todos.






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4 Comentarios

Imagen de Elena

Excelente el

Excelente el articulo!!!...al leerlo se puede creer que es una persona muy mayor con mucha sabiduria pero luego al ver la foto de la chica que lo escribio se puede concluir que las experiencias dolorosas hacen madurar de una patada!!!

Bravo, Pilar!!!!

saludos solidarios desde el otro extremo de America

Elena

Imagen de Meche

Muy buen árticulo, esto es

Muy buen árticulo, esto es mirar con otros ojos.

Y, lo que pasó fue el verdadero acabo de mundo...del mundo de la intolerancia, del consumismo, de la falta de respeto, de falta de buenos sentimientos hacia los y las demás personas, el mirar por encima del hombro, de creernos superiores...superiores a qué... la Naturaleza nos ha dado una gran lección aprovechemos de recapacitar y vivir mirando a la gente con los ojos del Amor, aceptándolos tal cual son y somos, nadie es perfecto. Hay que aprender de la enseñanza que nos han dado estos dolores.

Mucha fuerza, fe y esperanzas a todas y todos.

Imagen de Susana Hermosilla

Simplemente hermoso! Soy de

Simplemente hermoso! Soy de Valdivia, una ciudad ...para que decir más...hoy se vive día a día en medio del miedo y la incertidumbre de alguna otra obra de la naturaleza, se nota en la cara de la gente, en su actuar y sus palabras, eso da miedo! Costará volver a la normalidad, habrá que sanarnos de a poco, todos y cada uno de quienes vivieron en carne propia y de forma empatica el sentir dolor del desastre y del horrible sentimiento de haber perdido familia y un hogar y sentir no ser nada, sólo persona, que triste sentimiento!. Queda la gran tarea de comenzar a construir un ambiente de solidaridad, tolerancia y empatía constante, no solo en dificiles momentos. Si pudieramos entender la Reflexión y esa misión y más ponerla en práctica diariamente, seríamos seres humanos dotados y aptos de superar cualquier situación adversa y segura que así será, eso espero de corazón y tengo fe de ello.

En estos momentos es importante seguir sintiendo que somos seres vulnerables, es bueno que se nos recuerde que somos seres humanos que nos falta mucho por evolucionar y que la superficialidad de lo cotidiano y material a veces nos ciega olvidando que la tolerancia, el sentido común y principalmente la empatía con el otro deja de tener un sentido valioso. Simplemente un terremoto del alma, quizas tenerlo de vez en cuándo no sea malo, sin embargo debemos aprender a manifestarnos humanos diariamente y no solo una vez al año cuàndo existe la teletón, vibrando en un ambiente de unión, hermandad y mucho amor por el otro, gracias a ti Pilar por recordarnos lo que realmente somos, seres humanos pequeños ante todo.

Saludos cordiales desde Valdivia.

Una ciudad hermosa, pero que aún después de 50 años su gente vive en la incertidumbre de no saber cuándo nos volverá a tocar.

Imagen de lissette vasquez

excelente nota, una rflexion

excelente nota, una rflexion despues de la gran movida de piso terrenal y espiritual, lamentablemente estas situaciones nos hace valorar la simpleza y q no necesariamente lo material es lo importante, sino q la relacion que tenemoscon nuetsro entorno, amistades, vecinos, familia.

ahora a contruir, y como dice la autora a través de la fe, alegria, el humor. Comparto la fuerza q tuve q sacar, con nuestros compatriotas, hermanos del sur.

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