El Zafrada: ¿Un simpático apodo o un desatinado nombre?
El apodo es la visión que se tiene de un sujeto y que lo identifica con algo, es búsqueda de originalidad que no tiene mayores alcances negativos, siempre y cuando se produzca entre adultos y se haga con fines afectivos. Por Omar González H.
Pareciera ser que la manía de poner apodos ya es una costumbre excesivamente arraigada en nosotros los chilenos, tanto es así que hoy esto se ve con extremada naturalidad como algo chistoso, ocurrente y gracioso. El apodo trasciende inclusive la moderación cuando se transforma en los “alias”, en los sobrenombres o en los Seudónimos.
He querido tocar brevemente este tema a raíz de un hecho que considero lamentable e insólito, de mal gusto y ofensivo, al nombrar a un niño que sin duda se ha transformado para Chile en un verdadero símbolo de modestia, sencillez y cúmulo de valores, y por lo tanto merece toda clase de elogios, y no por el contrario, la mofa y el sarcasmo, por el simple hecho de que no sabe pronunciar la palabra “frazada” y entonces se le nombra por aquello que no sabe pronunciar, sin darse cuenta que junto con la alabanza, el aprecio, la simpatía y por sobre todo “el respeto” que ese niño en forma muy especial se merece, se hace lo contrario pudiendo ocasionar con ello un serio daño emocional y una percepción negativa de sí mismo.
En efecto, los chilenos ya vemos con naturalidad el hecho de tener que agregar sobrenombres a personas conocidas e inclusive famosas, con un seudónimo que nos permite aumentar y explotar el mecanismo publicitario, la difusión y venta en las comunicaciones, haciéndolo entonces más llamativo, algunos más graciosos y simpáticos y otros no tanto, pudiéndose caer en lo grotesco, ordinario y hasta peyorativo, traducidos en los “alias” como: “el care guata”, “el chupete”, o hacer referencia a personajes conocidos como “el matador”, “El mano de piedra”, u otros que junto con ir agregado al apellido pueden constituir un apelativo que lo marcará para toda la vida, como son los casos del “Sapito Livingstone”, el Zorro Álamos,, el Clavito Godoy, el Dolape Acosta, o los mas recientes como el Vampiro Massú, el chaleco López, el bombardero de la Reina y otros que son tan comunes y que pueden ir agregados obviamente a alguna característica física del enunciado, tales como; el guatón, el pelao, el chico, el flaco, el crespo, el negro, etc.
Es que así es la ideosincracia del chileno, nuestra subcultura nos hace ser así, pues a través de estas expresiones aparentemente chistosas como son los apodos que ponemos a los demás, ello nos permite en cierta forma encontrar placer, agrado y alegría.
En muchas ocasiones hasta nos sirve para reírnos de nosotros mismos o de lo que le suceda a otros, ¿o acaso a más de alguien no le produce risa cuando vemos a alguien que se cae o se va de bruces? lo que dicho en buen chileno ¿“se saca la cresta”? El poner apodos o sobre nombres, tiene algo de eso, de picardía, de encubrir sin duda la personalidad de una persona, de reírse, y es aceptable siempre y cuando no signifique una chacota o una burla, mofa o sarcasmo que identifique a otro con algo raro o negativo.
El apodo singularmente es la visión que se tiene de un sujeto y que lo identifica con algo, es búsqueda de originalidad que no tiene mayores alcances negativos, siempre y cuando se produzca entre adultos y se haga con fines afectivos o cariñosos, y sobre todo que sea bien aceptado por la persona apodada.
Este puede ser o no el caso de VICTOR DIAZ, un niño como se dijo en el principio, sencillo, simpático, agradable, humilde como todo niño de pueblo, pero con una admirable autoestima, y que se hiciera famoso de la noche a la mañana por el simple hecho de no saber pronunciar una palabra en la forma correcta, pero por sobre todo por sus cualidades y condiciones humanas. Este es el motivo central de este corto comentario, que puede ser o no significativo para algunos lectores y para él mismo, lo cierto es que concretamente como educador que creo ser, no me parece tener que compartir el apelativo que se le puso desde un principio, en especial cuando en este seudónimo se deja entrever un solapada forma de sarcasmo que se desea utilizar como forma publicitaria.
Pero en fin, creo que con VICTOR ya se han hecho algunas acciones, mi llamado es ahora a dejarlo ir, dejarlo que siga viviendo su vida infantil, plena de valores, de humildad, de sencillez y de esa gran solidaridad y aprecio por la verdadera amistad, que como lección de vida nos ha legado en medio de la desgracia vivida a todos y cada uno de los adultos, a cada uno de nosotros los Chilenos y al mundo entero.
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Para aquellos que no
Para aquellos que no encontraron nada de malo apodar a Víctor Díaz, como el niño Zafrada, les quiero contar que hoy sábado 15 de Mayo en el Diario Las Ultimas Noticias, sale una página completa al respecto. En una de su partes dice lo siguiente: ?el pequeño Víctor se hartó de las cámaras y del apodo que lo hizo famoso, él pide a gritos ser un niño normal, dice su profesor David Núñez, está agotado de las cámaras, tampoco quiere que le digan ?Zafrada? porque siente que es una burla, los medios lo hicieron famoso por sus palabras mal pronunciadas y eso es un abuso, por eso lo está viendo un psicólogo para tratar el tema de la exposición que tuvo.
Aquellas personas que no encontraban nada malo en este apodo, ya podrán comprobar si quien escribió este articulo, tenia o no la razón.
Tanto Nicolas, como Luis y
Tanto Nicolas, como Luis y otros tantos lectores que han hecho comentarios sobre este articulo, en este y otros medios de comunicacion ciudadana, han dado en el clavo....¡ese es justamente el quid de asunto! y han captado la situacion mejor que yo. Hay que ser solidario, pero en buena forma, sanamente, sin cartitas bajo la manga....¿por qué los seres humanos y la codicia del dinero y el poder nos corrempe tan facilmente? He ahi otra leccion que nos da VICTOR DIAZ con su humildad natural. ¡Gracias Morrocotudo por haber acogido este articulo.
Saludos desde Santiago de Chile.
estoy muy feliz de conocer a
estoy muy feliz de conocer a victor por la tele como dice el, pero queiro opinar sobre la poca responsabilidad de los medios de comunicasion con respecto al abuso o sobre exposicion en los programas de television que lo tomaron como un objeto para subir su maldito rankin ,por favor hagamos algo para salvar a nuestro pequeño victor . me da mucha pena ver como la television de nuestro pais a perdido el norte quedando demostrado la falta absoluta de creatividad para realizar programas con estilo propio .
otro tema es lo desubicados y poco cuidadosos
que somos cuando hacemos un regalo se dan cuenta
por ejemplo el mismo presidente le regala una
pelota ,felipe camiruaga un equipo deportivo .en que
momento se dieron el tiempo de preguntar si a
nuestro pequeño amigo le gusta el futbol ........
nuuuuuuuuuunca si a victor le gustan los
caaaa bbbb aaaallloooosssssssssssssssssssssssssss
se dan cuenta cuanto hemos aprendido de este
niño maravilloso cuantas emosiones produse al
escuchar su desplante y su tan rica inosencia .
ahora .quiero haser un llamado a todas las empresas
contructoras e inmoviliarias del pais que afortunadamente no sufrieron los daños del terremoto
se pongan con los demas niños como victor, se que,
en estos momentos se puede solo falta tener la voluntad de ayudar . como ? muy simlpe , yo
trabajo en una de ellas , por eso creo que es posible,
resulta que las empresas estan (paradas) esperando
que va a pasar con los seguros y por ende el personal esta con muy poco trabajo llamese , albañiles ,pintores, electrisistas , gasfiter ,carpinteros
etc,etc .... porque no, mandar cudrillas voluntarias
atrabajar donde fuere necesario ,ha,porque no se les
ocurre . por razones obvias tiene que con gose de
sueldos, nuestra ayuda son nuestras manos y
conosimientos en el rubro de la contruccion yo y
muchos mas maestros iriamos con orgullo y plaser
para aportar nuestro granito de arena alo que debe
ser la consigna de nuestro pueblo , ya paso el tiempo de las emosiones de todo tipo ,ahora es el momento
de empezar a poner la mente fria ,tomar las herramientas que tenemos y ponernos manos a la obra.
esta es mi humilde opinion , por eso espero que
todos hagamos una gran campaña de difusion , tal
como se ha hecho con victor ,ojala todos los sivernautas puedan ayudarme aque esta idea se
realise lo antes posible antes de las lluvias , no quiero
ni pensar todavia en eso .
como disen los jaibas ..... todos juntos....
desde ya, gracias por leer esta nota
que no digan sus padres ,que estar sentado todo
el dia, en el computador no sirve de nada ,ayudenme
.
Las ideas del profesor Omar
Las ideas del profesor Omar González son oportunas y muy agudas; nos han permitido reflexionar en torno a un asunto que, honestamente, yo también había asumido con mucha liviandad; el sobrenombre con el cual se ha motejado a este pequeño no resalta losaspectos positivos de Víctor, su ingenuidad, autenticidad, autoestima; el sobrenombre satiriza y pone en segundo plano, sepulta y minimiza los aspectos positivos de un niño humilde, pero tremendamente valioso. ¿Se deberá al hecho de que se trata de un niño de un nivel socioeconómico bajo? ¿Será una manifestación del humor cargado de resentimiento del santiaguino (no sé si extendible al resto de los chilenos)de origen agricultor, del huaso socarrón y burlesco? Sin duda, la reflexión de don Omar nos obliga a pensar más en profundidad y con mayor seriedad situaciones muchas veces cotidianas tras las cuales se afianzan y perpetúan defectos muy preocupantes de nuestra idiosincracia. Sólo resta esperar que Víctor continúe siendo ese niño amoroso y auténtico y no se convierta en un objeto manipulado por los medios masivos de comunicación para captar audiencias y vender, a un bajo costo.
Amigos del Morrocotudo: al
Amigos del Morrocotudo: al criarme en una población, todos en el barrio tenian sobrenombres, unos heredados y otros puestos por alguna característica del poblador. Para mí y muchos de mi barrio, es una cosa normal los apodos, pero en este caso del niño, creo que no corresponde estigmatizarlo con un mote por no saber una palabra, si así fuera todos estaríamos con apodos de esta naturaleza (muchos dicen "fresadas" o "verdurería"). Lo malo de acá es "mofarse" de un niño que además de no saber esta palabra, viene de una catástrofe, donde todo lo perdió.
Las personas que no tienen ni siquiera la decencia de respetar, aún en los momentos más tristes de la existencia, no merecen ni siquera un comentario, solo debemos ignorarlos por, además de indolentes por su poca cultura. cf
Fue precisamente el hecho de
Fue precisamente el hecho de que se le llamara El Frazada el que permitió apreciar el desastre de su pueblo y que obtuviera ayuda.
Lo importante ahora es cuánto más se le estrujará en TV.
Por lo demás El Zafrada nos ha mostrado la auténtica solidaridad porque él no sólo se ha preocupado de su propia suerte, sino que también la de su amigo, de su colegio y su comuna en general.
Todo un ejemplo.
Es un simpático apodo que
Es un simpático apodo que le pusieron producto del error de pronunciación, cosa que ocurre a menudo con los pequeños, tales como "murciégalo", "jarifa" y otros. Pedro Carcuro se ha caracterizado durante toda su carrera periodística a llamar a los deportistas por sus sobrenombres. Muchos han llevado sus apodos por toda su vida, producto de una mala pronunciación, es el c aso de Rodrigo Barrera, ex seleccionado nacional que es vez de decir Chabuca Granda, la llamó "Chamuca". Hasta hoy es conocido con ese apodo. Quedémonos con el "zafrada", si lo decimos con cariño y respeto, porque con su inocencia de niño puso el dedo en la llaga e hizo que la ayuda también llegara a su pueblo.
Estimado Omar: Siempre la
Estimado Omar:
Siempre la moneda tiene dos caras, pero hoy necesitamos concentrarnos en todo lo positivo, no importa si es frazada o zafrada, lo importante es que recibió ayuda tanto él como su familia. Estoy segura que a través de esa historia muchos se sienten más cerca de la anhelada ayuda para salir adelante y poder levantarse nuevamente a pesar de todo.
Ha sido demasiado sufrimiento y dolor para todos, pero es reconfortante mirar a través de los ojos de un niño para sentir nuevamente el humor, la alegría y la esperanza.