En el pedir no hay engaño
La presentación de la iglesia al gobierno sobre el indulto bicentenario llamado “Chile, una mesa para todos en el Bicentenario”. Por Orlando Contreras
En su condición de ciudadanos y pastores de la Iglesia Católica, los obispos de Chile han entregado al Presidente , Sr. Sebastian Piñera y, en él, a todas las autoridades del país, un documento titulado “Chile, una mesa para todos en el Bicentenario”. En este documento piden que, dentro del respeto de la constitución y los tratados internacionales suscritos por Chile, estudien la posibilidad de conceder un indulto a “los condenados por sentencia ejecutoriada –con las restricciones que la autoridad competente considere prudente establecer como, por ejemplo, delitos de sangre, que en los últimos años hayan tenido buena conducta en los recintos carcelarios, y no constituyen un peligro para la sociedad”… Los obispos piden que estas personas “puedan ver reducidas parcialmente sus penas privativas o restrictivas de libertad. Además de lo señalado, que se conceda una reducción adicional a quienes tengan más de 70 años de edad. Igualmente, que a las mujeres que tengan uno o más hijos menores de 18 años se les conceda también una reducción adicional. Que a las personas condenadas privadas de libertad que padezcan alguna enfermedad invalidante, grave e irrecuperable, se les conmute su pena por otra, que no deba cumplir en las condiciones más aflictivas de la cárcel. Que a los enfermos terminales, debidamente comprobados por la instancia competente, se les condone el saldo de las penas que les resten por cumplir”.
La petición de los Obispos tiene un punto que toca un tema muy sensible para el país y ha causado mucho revuelo. Ellos dicen así: “No sería completa la “mesa para todos” si no considerásemos en esta petición a quienes cumplen penas por delitos contra los derechos humanos cometidos durante el Régimen Militar. Es un tema que debemos poner sobre la “mesa de todos” para conversarlo con la seriedad que corresponde, especialmente en el Parlamento de la República. No olvidemos que no todos ellos tuvie-ron igual responsabilidad en los crímenes que se cometieron. A nuestro parecer no cabe ni un indulto generalizado ni un rechazo general del indulto para todo ex uniformado condenado. La reflexión debe distinguir, por ejemplo, el grado de responsabilidad que le cupo a cada uno, el grado de libertad con que actuó, los gestos de humanidad que tuvo y el arrepentimiento que ha manifestado por sus delitos”.
La petición de los obispos se fundamenta en la esencia del mensaje cristiano: supuesta la justicia, y todo lo que ella implica, la misericordia y clemencia de Dios no se niega a nadie. Todo victimario, cualquiera haya sido el delito cometido, tiene derecho a ella.
Podemos afirmar que nuestros obispos han acertado muy bien al hacer esta petición de justicia con clemencia sin desconocer que “estas peticiones tendrán opiniones encontradas. Las respetamos, especialmente cuando vienen de personas que sufrieron en carne propia o en sus familiares más cercanos los delitos condenados. Sólo solicitamos dar el paso de pedir justicia sin ensañarnos en el castigo, que nunca puede reparar totalmente el mal causado. Y solicitamos también, hablando al corazón de cada uno, que consideremos de qué manera quisiéramos ser tratados si estuviéramos en la situación de los condenados, y con qué espíritu fraterno podremos construir el futuro de Chile si no somos capaces de hacer gestos decisivos de reencuentro y reconciliación”.
El documento de los Obispos fue entregado el miércoles 21. El Presidente, Sebastian Piñera, luego de hacer varias consultas, de escuchar las reacciones que ha provocado el tema y de reflexionar sobre el mismo ayer domingo 25 resolvió no promover una ley de indulto general, pero si ejercer la facultad presidencial de indulto particular excluyendo a todos quienes han cometido delitos de lesa humanidad, terrorismo, narcotráfico, violaciones, homicidios y abusos contra menores. El presidente ha captado que “no es conveniente ni prudente, en los actuales tiempos y circunstancias” hacer otra cosa que la señalada porque el tema de indulto para ex militares presos por violaciones a los dere-chos humanos, “sigue generando tensiones y divisiones, y que muchas veces han abierto viejos rencores y heridas”.
Así ha quedado zanjada esta situación provocada por la petición de los obispos. Sin embargo, y dado que en el pedir no hay engaño, me parece que quizás a los obispos se les puede hacer una petición desde nuestra condición de fieles laicos: ¿no sería bueno que la Iglesia estudie la posibilidad de un indulto de clemencia y perdón para todos sus hijos divorciados y vueltos a casar que no pueden comulgar y no dejan de acudir a la misa porque necesitan del Señor? Sin negar la verdad del error cometido por parte de estos católicos, también a ellos, bajo ciertas circunstancias, se los podría permitir que puedan acceder nuevamente a la comunión en la Eucaristía. Si nuestros obispos piden a las autoridades del país que, sin desconocer la justicia, sean clementes con quienes han delinquido, ¿por qué los católicos no podemos hacer esta petición a nuestros obispos? En la Palabra de Dios proclamada en misa, ayer domingo, veíamos a la figura de Abraham intercediendo por todos los malos y que han ofendido a Dios: “¿Es que vas a destruir al inocente con el culpable? Si hay cincuenta inocentes en la ciudad, ¿los destruirás y no perdonaras al lugar por los cincuenta inocentes que hay en él?” (Génesis 18,20-32)
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La Organización de
La Organización de Militares democráticos de Chile ?OMIDECHI?, expone..:
INDULTO : es la gracia ?legal? por la que el presidente remite el todo o parte de la pena a un delincuente, por tanto se refiere a una sentencia definitiva, que se esta cumpliendo y que el delincuente, además debe reconocer su participación y arrepentimiento.
Todos metemos la ?cuchara? en la sopa del posible indulto del bicentenario, sobresalen la voz de los políticos, del gobierno, de la oposición, del clero, los evangélicos, no de las iglesias y hasta los mismos criminales y sus familiares toman partido.
Unos dicen que a todos, otros dicen que a los viejos y enfermos, otros que los que han cumplido la mitad de la pena, etc. Etc. Muchas cucharas para poca sopa.
Estamos en un país supuestamente democrático con un gobierno que ?cacareó ? por todos lados la lucha frontal a la delincuencia, pero?..
Nosotros decimos ..: ¿ POR QUE NO SE LE PREGUNTA A LAS VICTIMAS DE ESOS CRIMINALES? .
Y sugerimos que el que cometió el crimen y sigue cobrando el sueldo o pensión que tenía cuando lo hizo NO DEBE SER INDULTADO, es más, debe responder civilmente con su patrimonio personal por sus delitos y no que seamos todos , el estado , los que pagamos sus culpas.
El indulto NUNCA debe beneficiar a los delitos de sangre y drogas . JAMAS a los militares criminales a quienes además se les debe DEGRADAR, porque han amancillado el honor de sus Instituciones.