La Institucionalidad no siempre es la correcta

Hablar de institucionalidad tiene siempre connotaciones de algo correcto, democrático, legal y beneficioso para todos. Por Rodrigo Pino
Imagen de Rodrigo Pino
754 Lecturas
01 de Septiembre, 2010 23:09

A partir de la aprobación con polémica, por parte de la COREMA de la IV región, para la instalación de la termoeléctrica de "Barrancones" y de la intervención del presidente Piñera impidiendo su aplicación, han surgido fuertes críticas desde varios sectores políticos, inclusive desde su propio sector; la principal crítica relacionada con el haber pasado a llevar la institucionalidad vigente y los mecanismos legales y técnicos que regulan el área ambiental, son riesgo de dar una señal de un país poco serio y de un presidente que actúa como si estuviera en un club de polo.
Hablar de institucionalidad tiene siempre connotaciones de algo correcto, democrático, legal y beneficioso para todos, por tanto es casi natural adherir a “la institucionalidad, pero qué sucede si esa llamada institucionalidad, ambiental en este caso, no es correcta ni funciona en beneficio de lo que dice representar y que sólo es una institucionalidad burocrática que beneficia el status quo para el beneficio de algunos pocos, algo así como una invisible y perfecta conspiración institucional para que todo siga igual y la protección del medioambiente, con delfines, ballenas y personas incluidas, sea marginal o inexistente para la mentada institucionalidad.

Hace años el ex presidente Lagos nos repetía a diario que “El que contamina paga”, como potentes y legitimadas palabras, pues ocupaba el sillón de “La Moneda”, de lo que era correcto pensar y aceptar. Detrás de estas palabras se evidenciaba un problema ético porque indicaba que el medioambiente era una externalidad transable, es decir que estaba sujeto a la acción de compraventa de algo, sólo que ese algo es nada más y nada menos que la vida del planeta entero y no un romanticismo de flores, polen y abejas.
Hoy, dentro de los detractores de la medida intervencionista de Piñera, se encuentran Jovino Novoa y Hernán Buchi, quienes dicen que están muy preocupados por este "violentamiento y transgresión de la institucionalidad" y de lo poco serio de la medida. Ahora, parece ser necesario preguntarse, como en muchas ocasiones, "qué se dice y quién lo dice" para ver si existe una legitimidad y consistencia integral que avalen determinados dichos. Pues bien, a la luz de las actuaciones públicas de Novoa y Buchi durante el pasado, cuando participaban del gobierno militar, la respuesta es inequívoca: es poco serio que ellos hablen de transgresión de la institucionalidad porque eso sí violenta la memoria del país.
Por su parte la Oposición, ayer gobierno por 20 años, con sus políticas medioambientales entregó potentes señales que beneficiaron al sector privado incentivándolo a contaminar utilizando por ejemplo, la fuente energética más barata de las termoeléctricas pero demasiada costosa para las comunidades y ecosistemas. Sin considerar, además, que en muchas ocasiones el contaminador no era un privado sino que el mismo Estado, que a través de su inoperancia dejaron en el más completo abandono a los supuestos beneficiados de la institucionalidad ambiental, como es el caso más grave a nivel nacional, cual es la contaminación socioambiental de las comunidad de los sectores de “Cerro Chuño” y “Los Industriales” en Arica. De ahí entonces que para algunos la actual institucionalidad ambiental chilena es lo mismo que un poste para el “borrachito”, pues sólo le sirve para afirmarse pero no para alumbrarse.
Como se observa, el gran problema es justamente la institucionalidad ambiental porque deja a la comunidad nacional desprotegida en manos de tecnócratas, políticos profesionales y operadores políticos que son los que toman las decisiones, directa o indirectamente, en muchos casos con grandes perjuicios para todos. Entonces la comunidad, hoy en día, debe poner el acento en observar, fiscalizar y controlar a los que toman las decisiones no permitiéndoles que, como decía el ex presidente Lagos cuando indicaba que había que dejar que las instituciones funcionaran, porque ejemplos para demostrar cómo éstas no funcionan cuando tienen que hacerlo se tienen a raudales, como la mencionada anteriormente con la contaminación por polimetales en Arica.Sin participación y fiscalización real y efectiva por parte de la comunidad no existe posibilidad de cambios en el área ambiental.
Finalmente, el cambio necesario y profundo en materias medioambientales debe estar presente en diferentes esferas de la vida nacional, sin descuidar, por ejemplo, los primeros años en la formación escolar y en la que los docentes, principalmente, deberían de comprender que no basta con enseñar a leer, escribir y entregar contenidos, según el currículum, sino que lo significativo es enseñar a pensar a los estudiantes, que se formen juicios críticos y autónomos de la realidad, de otra forma seguiremos con los problemas que generan una deficiente institucionalidad y de la pobre comprensión y participación que tenemos de ésta.

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de los ciudadanos que los emiten (con nombre, sin pseudónimos). Cualquier opinión que contenga insultos, injurias y/o calumnias no pasará el filtro de moderación.

Agregar Comentario

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.

Aqui podría estar su imagen. para registrarse, haga clic aquí.

Código de seguridad
Queremos saber si eres una persona y no un robot, por eso responde este siguiente ejercicio matemático
8 + 1 =
Resuelva este simple problema matemático y escriba la solución; por ejemplo: Para 1+3, escriba 4.