Discurso en La Moneda

Compartimos el discurso de la Presidenta Michelle Bachelet en La Moneda. Actividad cargada de emociones donde nombró desde Diego Portales, hasta su Padre muerto por la dictadura.
Imagen de Corresponsales El Morrocotudo
1,724 Lecturas
11 de Marzo, 2006 00:03
Chilenas y chilenos.
Gracias por estos aplausos, gracias por esas sonrisas que me regalan en todo momento.
Gracias por los abrazos. Me siento privilegiada de verdad, de recibir y sentir de parte de ustedes tanto cariño.
Quiero dirigir mis palabras a todas y a todos los chilenos y chilenas sin exclusión.
Hubo tiempos de nuestra historia en que nos dividimos entre unos y otros.
Nos mirábamos con recelo, suspicacia, soberbia.
En estos 16 años de democracia, hemos trabajado juntos para limar las asperezas de la sociedad dividida, de una sociedad que nos separaba entre los aquellos y los nuestros.
Es el momento que todos nos sintamos de los nuestros.
Hoy soplan vientos distintos.
Hemos sido capaces de construir una sociedad distinta, donde nos une el noble y común deseo de un futuro mejor para todas y todos en nuestra patria. Un futuro donde caben todos, una patria inclusiva, donde ninguna diversidad esté afuera, donde nadie sienta que su destino está a la intemperie.
Nos hemos preparado para un gran desafío. El siglo XXI nos plantea nuevas tareas, tal vez desconocidas hasta ahora.
Más allá de la revolución tecnológica que está ante nuestros ojos y al alcance, pienso también en cómo nos relacionamos entre nosotros, cómo interactuamos en comunidad y vencemos el individualismo, la indiferencia y la desesperanza.
Ha llegado el momento que nos miremos unos a otros, cara a cara, sin resquemores ni suspicacias.
El pasado es lo que es, pasado, y no lo olvidaremos nunca, porque como dijera el Presidente Lagos: No hay mañana sin ayer. Y no queremos repetir los mismos errores del pasado y queremos un mañana más próspero, más justo más igualitario, más participativo.
Sabemos que en cuatro años no vamos a resolver todos los problemas. Nunca estuvo tampoco en mi discurso de campaña, pero vamos a dar un paso adelante. Un gran paso adelante.
Será el Gobierno de los ciudadanos, desde los postergados, hasta los emprendedores.
Esa infinita gama de colores, de percepciones y miradas, que dan tanta riqueza a nuestra sociedad. Esa ciudadanía, ustedes, tendrán en mí, una Mandataria que les hablará siempre con el lenguaje de la verdad.
Surgirán dificultades sin duda. Todo Gobierno las tiene. Las campañas, como decía un gran pensador, se hacen en poesía, pero los gobiernos se hacen en prosa.
Aún así, con todas las dificultades que pueda haber, la relación entre ustedes y nosotros y la que habla no se verá afectada, porque quiero establecer un diálogo basado en la franqueza y en la participación. Un gran pacto entre la ciudadanía y los gobernantes. Ustedes lo saben: yo cumplo mis compromisos. Diré lo que pienso y haré lo que digo, palabra de mujer.
Es nuestro empeño lograr avanzar hacia un Chile cada día mejor para cada uno de nuestros habitantes.
Quiero sumar todas las voluntades.
Las voluntades ciudadanas, las voluntades en el Parlamento, Parlamento que es la expresión de la legitimidad de nuestras leyes y con todos ellos vamos a trabajar por un ideal compartido, cual es el bienestar de los chilenos y la justicia en toda nuestra Patria y espero contar para este noble con el apoyo de todas las parlamentarias y parlamentarios.
Nuestros afanes estarán puestos en nuestros niños, como aquellos niños que me recibieron cuando entré a esta Moneda por la Plaza de la Ciudadanía.
Para que nuestros niños puedan aprender y desarrollarse desde pequeños y eliminemos todo rastro de desigualdad en nuestro país.
Nuestros afanes estarán en nuestros viejos queridos, en nuestros adultos mayores, para recompensarles por todo lo que han entregado a nuestro país.
Nuestros esfuerzos estarán en todos aquellos que aspiran a un trabajo, pero como dije en la campaña, no a cualquier tipo de trabajo, sino a un trabajo digno y decente, porque los trabajadores de nuestra Patria así se lo merecen.
Nuestro apoyo estará con esos jóvenes llenos de talento que quieren ir a la universidad o al instituto, que quieren emprender, que quieren forjar su propio destino. Son nuestro presente y nuestro futuro y los vamos a apoyar con mucha fuerza.
Nuestras fuerzas estarán con las mujeres, porque las mujeres así lo merecemos.
Estarán también con los pueblos originarios de nuestro país.
Estarán también nuestras fuerzas con las personas que poseen alguna discapacidad. El Estado debe estar al servicio de quienes sufren la amargura de la indefensión y al lado de los que quieren surgir.
En Chile no habrá ciudadanos olvidados. Ese es mi compromiso.
Estaremos activamente en las regiones. No habrá un pueblo o localidad que no reciba nuestra preocupación.
Es por eso que mi primera actividad en el camino desde Valparaíso fue ir a Casablanca, una comuna en una región, porque quiero que Chile seamos todos y que las regiones también tengan el rol y la relevancia que se merecen.
Y si no es así chilenos y chilenas, pueden cobrarme la palabra. Ustedes lo saben, yo nunca tuve la ambición de poder. Sólo he tenido la voluntad de servir. El cargo que asumo hoy me lo han dado ustedes y siento el peso de la responsabilidad que eso significa.
Todos los chilenos y chilenas están en mi mente y en mi corazón en estos momentos como todos aquellos que estaban a lo largo de toda la entrada de Santiago. Gracias a todos ellos, por el tremendo afecto y apoyo.
Vuelvo a insistir, tengo clara la responsabilidad que significa tener en mis hombros las esperanzas, los anhelos y el cariño de tantos y voy a trabajar muy fuerte para responder a esas expectativas y esperanzas.
Conozco muy bien la realidad de mi país. Lo he recorrido tantas veces. Me han abierto las puertas de las casas y de los corazones a lo largo de todo Chile.
Sé de las precariedades y de las desigualdades. Sé también de éxitos invaluables, como nuestros premios Nobel, artistas y creadores que han forjado nuestra cultura, el tesón de nuestros deportistas, el trabajo y el mérito de nuestros profesionales y trabajadores que son la fuerza de nuestra tierra.
Pienso en tantas y tantos que han sabido surgir ante la adversidad con gran empeño. Todos en nuestra larga geografía serán el eje de mi Gobierno.
Amigas y amigos, este es un momento muy solemne para el país. Les pido que volteen sus cabezas y miren la figura de los ilustres ciudadanos que adornan esta plaza.
Es la República, amigas y amigos. Allá en el frente está Diego Portales y el símbolo de una República naciente, pequeña, modesta en aquella época, pero pujante, amante del orden, que aprendió a resolver por medio de la ley y no de las armas.
Están también en esta plaza Jorge Alessandri, Salvador Allende y Eduardo Frei Montalva. Un homenaje para todos ellos que simbolizan nuestra patria moderna, el país del Siglo XX, nuestra vocación democrática y una época de progreso y avance social.
Soy depositaria de toda una historia que tuvo momentos grises y amargos, pero que ha sabido recuperarse.
Los chilenos hoy vivimos mejor y más libres que antes.
Hemos tenido tres gobiernos exitosos. Me siento orgullosa, orgullosa de continuar una senda que tantos frutos ha dado.
Mi saludo y cariño al Presidente Patricio Aylwin.
Mi saludo y cariño al Presidente Eduardo Frei Ruiz Tagle.
El Chile que construimos hoy se asienta en las bases que ellos construyeron ayer… (Respondiendo a los ciudadanos: momentito, momentito. ¡Llevamos unas poquitas horas y me quieren mandar ya!)
Hablaba yo de los Presidentes Aylwin y Frei. Y quiero en este momento no sólo expresar mi admiración, mi cariño, sino también mi gratitud especial con un gran Presidente de la República: Ricardo Lagos Escobar.
Qué gran orgullo, qué gran orgullo sentimos todos las chilenas y chilenos hoy al verlo salir de este Palacio ovacionado por su pueblo.
Sí, amigos y amigas, aplaudan más fuerte, porque Ricardo Lagos Escobar se lo merece, y porque cuando aplaudimos a este gran Presidente que cumplió tan bien su tarea, también estamos aplaudiendo a toda la República.
Finalmente, hay un homenaje que no puedo dejar de hacer. Un día 12 de marzo, hace 32 años, a los 50 años de edad, falleció mi padre, Alberto Bachelet Martínez. Mañana estaré junto a él, pero sé que él está aquí conmigo. Como lo dijera la noche del triunfo: en el recuerdo de mi padre, el general Bachelet, quiero saludar a las Fuerzas Armadas, de Orden y Seguridad de Chile, que son parte importante de nuestra historia y que hoy día son patrimonio de todas las chilenas y chilenos.
Amigas y amigos: seguiremos trabajando para hacer de nuestro país uno más desarrollado, con más justicia y mayores oportunidades.
El mundo nos está mirando, el mundo observa con atención la experiencia de este pequeño país al sur del planeta, que supo reconquistar con fuerza, con dolor pero con fuerza, las libertades y los derechos, que supo construir una democracia sólida, que supo reencontrarse y que progresa, que ha sabido sacar a millones de compatriotas de la pobreza en libertad y dignidad.
Este pequeño país, que lo sepan las ilustres visitas que nos acompañan, hoy quiere dar un gran paso en la historia, un paso de prosperidad para todos sus hijos e hijas, pero también una nueva forma de ver y hacer la política, una política más inclusiva, más participativa, más abierta, más transparente, una política por, para y con mis ciudadanos.
Chilenos y chilenas: sé muy bien que hay muchas necesidades insatisfechas. Conozco los justos anhelos que hay en cada familia. Quiero volcar mi experiencia, mi sensibilidad y mi esfuerzo a la hermosa labor de conducir el país hacia un destino mejor. Eso es lo que quiero para Chile, y sé que juntos lo podemos lograr.
Hoy Chile cuenta con un nuevo Gobierno, dirigido por una mujer, que es expresión también de nuevos tiempos, tiempos de alegría, tiempos de hombres también, tiempos de jóvenes y de niños, tiempos de adultos mayores, y, por cierto, tiempos de mujer.
Es tiempo de todas y todos en ésta, mi querida Patria, la Patria de todas y todos los ciudadanos.
Muchas gracias, amigas y amigos, muchas gracias, porque quiero que Chile sea de todas y todos, porque quiero que Chile sea la Patria que todos queremos que sea.
Por eso vamos a trabajar con fuerza, con energía, para que nuestra Patria sea más justa, más humana, más solidaria, más igualitaria, porque ese es el sueño que todos los que estamos aquí compartimos, porque ese es el sueño que recorre nuestro país de Arica hasta la Antártica chilena.
Y por ese sueño, junto a mi equipo de trabajo a lo largo de todo Chile vamos a trabajar sin descanso. Porque cuatros años son cortos, vamos a trabajar a toda máquina, porque juntos vamos a tener un Chile mucho mejor.
Amigas y amigos: vamos a seguir trabajando porque queremos que niñas y niños, hombres y mujeres, puedan tener un presente y un futuro mejor.
A celebrar, porque vamos a seguir avanzando en nuestro país.
A celebrar, porque mujeres y hombres tengamos abiertas las grandes Alamedas.
¡Viva Chile!

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de los ciudadanos que los emiten (con nombre, sin pseudónimos). Cualquier opinión que contenga insultos, injurias y/o calumnias no pasará el filtro de moderación.

Agregar Comentario

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.

Aqui podría estar su imagen. para registrarse, haga clic aquí.

Código de seguridad
Queremos saber si eres una persona y no un robot, por eso responde este siguiente ejercicio matemático
1 + 2 =
Resuelva este simple problema matemático y escriba la solución; por ejemplo: Para 1+3, escriba 4.