"Compartir el Mundo – Compartir la poesía"

Está abierto al público el Tercer Festival Mundial ChilePoesía, "Compartir el mundo" en diferentes ciudades del país, que se desarrollará hasta el 24 de octubre
Imagen de Maria Jose Onetto
2,228 Lecturas
19 de Octubre, 2005 23:10
"La lectura de poesía constituye una especie de ritual. Al impactar emocionalmente, genera espacios de comunicación en los que se abren otras identidades posibles. La realidad adquiere entonces una dimensión inédita y a ratos inquietante. La experiencia del lenguaje llevado a su extremo nos devuelve la palabra" (Chile poesía).
Alrededor de 70 invitados, entre poetas y músicos, nacionales y extranjeros, participarán de este festival, entre los que destaca el poeta irlandés Paul Muldoon quien recibió el premio Pulitzer en 2003 y fue elogiado por The Times como el más significativo autor del género lírico en lengua inglesa nacido después de la Segunda Guerra Mundial.
Ayer, a las 20:00 hrs., estuvo Muldoon en la Plaza de la Constitución de Santiago, en un recital gratuito de jazz y poesía, acompañado por poetas de Argentina, Brasil, China, México, Costa Rica, entre otros.
Los poetas fueron acompañados por jazzistas como Cristián Cuturrufo, Mario Rojas and The Flaiting Project, Isabel Espinosa y el trío de Marcos Aldana.
También en la Escuela Militar se presentarán hoy a las 19 hrs. los poetas Leonel Lienlaf, José María Memet, Manuel Silva Acevedo y Raúl Zurita, leyendo algunos de sus versos, ante los uniformados.
Uno de los eventos que llama la atención, es el recital en movimiento, que consiste en que los poetas leerán sus poemas desde las locomotoras del metro a los pasajeros que viajan. Esto se realizará durante el 19, 20 y 21 de Octubre.
Hoy continúa en la Sociedad de Escritores y, paralelamente, en el Goethe Institut, donde hace su reaparición de Diego Maquieira, quien volverá desde su silencio a compartir con sus lectores.
El viernes, en la estación Baquedano del metro, será la oportunidad de ver y escuchar la poesía del japonés Kasuko Shirashi y la del cubano Álex Fleites, entre otros.
Para ver el programa con detalles, visitar Chile poesía
Versión para impresiónEnviar a un amigo

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de los ciudadanos que los emiten (con nombre, sin pseudónimos). Cualquier opinión que contenga insultos, injurias y/o calumnias no pasará el filtro de moderación.

5 Comentarios

Comentarios en Facebook

Imagen de Abelardo Sewell Tyndell

¿Quién hubiera

¿Quién hubiera pronosticado?

I

¿Quién hubiera pronosticado sucesos

de horror y espanto, para un pueblo

confiado en gobiernos mediocráticos;

arrodillado ante altares de promesas

como niebla y retorcijones de parto,

para solucionar problemas cotidianos.

Sin importarles las consecuencias atroces

de acontecimientos ocurridos en estos días

sin responsables de culpas señalados?

Podríamos exportar palabras vertidas

por los acomodados en butacas impunes.

Son promesas, acciones, lamentos, decretos?

Que se cuajan en flores de un solo día,

es la vida preñada de fugacidad en el tiempo.

Pareciera que nada hemos aprendimos, ya que,

prescindimos del más reciente pasado.

II

¿Quién hubiera pronosticado ?guerreros?

en busca de caridades y balas de a centavo;

cargando el fardo del hambre de su pueblo;

con quienes otrora compartiéramos la mesa

acariciando vanas esperanzas de convivios

angelicales sin sabérnoslo a ciencia cierta;

en el degustar del café humeante de las cuatro,

para luego verlos ingerir afanosos como dioses

las primicias cosechadas con sudores fatigosos;

por sencillos labriegos de esta tierra.

Increíble pensar a esos mismos combatientes

inclinados hoy, en atavíos de sumisión,

para recibir órdenes puntuales de guerra

criminal contra mi patria y la vuestra;

de la Central de Inteligencia Americana.

Jamás sospechamos que el refugiado jefe

que se arropaba en nuestro pabellón

sembraría tanta hiedra venenosa,

en perniciosas asesorías a su presidente,

y apuntara sus bayonetas analfabetas

espantando bandadas de blancas palomas?

III

¿Quién hubiera pronosticado tertulias

de patio limoso por emisoras nacionales

mientras las angustias bajaban sigilosas

retumbándose por cerros aledaños;

en tanto toda la estupidez mercenaria

removía árboles, cercas y lindes fronterizos

para conformar vallados de mentiras y de odio

contra la tierra que los acogiera años ha?.

Imposible pronosticar que delincuentes

comunes gobernarían el país vecino

ahogando los quejidos de la infancia ultrajada

con propagandas de izquierdas y derechas

en un pueblo esclavo gobernado por esclavos.

IV

¿Quién hubiera pronosticado un río mutilado;

y potros legendarios al galope entre las rocas,

arroyos aferrándose a bosques moribundos

entre desesperados relinchos agonizantes.

Un río intoxicado de celulosa, minerías y factorías,

atravesado por tuberías e hidroeléctricas

siendo movidas por máquinas tragamonedas??

Jamás pensamos que la hipocresía sería la norma,

la demagogia la ideología, y el robo la causa

de comandantes enriquecidos de la ?revolución?,

mientras la justicia pregonada se resguarda

en los muy secretos archivos oficiales?

¿Quién hubiera pronosticado tanta desgracia?

Imagen de Abelardo Sewell Tyndell

Calderas rajadas Lluvia,

Calderas rajadas

Lluvia, lluvias, lluvias: las de siempre

cada año, cada invierno, nada cambia.

Los veranos suceden a los veranos:

ganados calcinados, deshidratados

es el hambre de siempre que se recicla

nada cambia, nada se altera es el mismo sol?

Bajo este cielo grisáceo, presagiante?

Persistimos todavía más que existir.

Idiosincrasia, dedocracia, mediocracia

?democracia?, burocracia, plutocracia?

caracterizan esta célebre sociedad.

Son las que cuajan bloques de monopolio,

como viejos paraguas contra el cambio

en mi país, mi ejemplar país.

Un estornudo tras la inclemencia

y todo, todo, todo colapsa;

en mi país, mi ejemplar país:

calderas rajadas en pleno cocimiento,

caminos ladeados como ramajes tristes,

la perplejidad del visitante ignorada?

Pero las eminencias se visten de impunidad;

mientras empuñan medidas de choque

multiplicadas en boca de loros,

coladeras de mentiras sosegando calles,

todo esto sucede en mi país, mi ejemplar país.

Pero hay mucho más, infinitamente más

cual cenizas volcánicas escarchándose:

sobre los tejados, los balcones, las sábanas

que cubren las enredaderas del patio.

Fundidora de castas son los registros

coloniales: fariseos, filisteos, bárbaros,

negros, indios, criollos, blancos?

sin embargo; persisten nuestras penas,

no importa que disimulemos los hechos,

ocultemos las historias desagradables

o cambiemos nuestros nombres,

todos se confunden en mi amor probado.

Porque muy a pesar de todo

este es mi país, nuestro ejemplar país.

Imagen de Abelardo Sewell Tyndell

RAZA ACRISOLADA Si me

RAZA ACRISOLADA

Si me atreviera a cercenar el silencio;

este silencio de siglos olvidados,

y beber de tus labios el añejado vino,

o inquirir en tu semblante mi pasado?

¿Qué hallaría en tus ojos profundos?

¿señalaría el vetusto reloj alguna hora

en la recurrencia de las noches,

para contarnos fantásticas historias

hasta rayando el alba?

¿Podrá el rocío borrar estas ranuras

por donde se escurren nuestros sudores?

Fuimos desarraigados de la cepa tórrida,

nadie jamás preguntaría por lo sucedido:

exuberantes bosques hechas antorchas,

abuelas abandonadas en la dehesa

como reses desparramadas al pasto

sin poder evacuar sus endechas,

criaturas devoradas por homigas,

veo barcazas atiborradas de expectros,

las hambrientas sombras del anonimato.

Marcados, extirpados, sentenciados,

clasificados, sellados, vulnerados,

trasegados,negociados, subastados?

¡Oh preciosa mercancía de ébano!

Personas igual que tú: infantes?

mujeres en espectativas, hombres?

¿Más hoy tú quién eres, a quién invocas

desde estos antros del miedo al pensar?

A tí que meditas estas líneas mías,

quiero decirte que son tuyas también,

te las ofrezco a manos llenas

porque nuestra historia es la misma.

De ?inga y de mandinga? todos tenemos:

registrados, númerados, valorados?

Somos bozales desnudos al sol candente

ignorando soledades desde la invisibilidad;

sin rostro, sin nombre, sin palabra?

Somos ladinos acarreando crucifijos

sin entender la letanía de los rezos?

Como ayer somos cimarrones:

rebeldes, tercos, insastifechos?

Pero las heridas arden al roce de la brisa,

arden siempre al pasar las páginas

habitamos refugios efímeros como aves,

somos mogollones sin cosecha fija

encadenados al fardo de la vergüenza,

la traición, la entrega, el despecho?

Por eso pregunto en esta hora marchita;

en tanto los vientos peinan los cerros,

mientras caen hojas sobre tumbas,

sobre tantas tumbas, tumbas sin epitafios?

Apremiante es este interrogatorio,

para procurarnos respuestas

ante la actual apropiación y rebatiña

¿Tú quién eres, a quién invocas

desde este tenebroso antro de miserias?

¿Bozales, ladinos, cimarrones, mogollones?

De tu respuesta solamente:

depende la voluntad de resurgir.

Imagen de Abelardo Sewell Tyndell

EL MILAGRO DE HOY El milagro

EL MILAGRO DE HOY

El milagro de hoy son los árboles,

lozanos oscilantes en el viento,

vacilantes como péndulos.

Emiten chasquidos alegres al roce

de sus ramajes en complicidad

mientras abrigan el cauce del río.

Se calienta el viento en la cañada

y silba a través de los juncos,

la luz se esparce a raudales

sobre la policromía de las hojas.

Los arroyos se pintan de miel y,

son hilos de fuego tejiéndose

entre la frondosidad del bosque

colmado del trinar alborozado

de aves que atisban fulgores,

pececillos sorteando las aguas

al franquear la jornada

sin novedades ni ayeres.

Ese es el milagro de hoy.

Imagen de Abelardo Sewell Tyndell

PRESENTE COMANDANTE

PRESENTE COMANDANTE

Arduo; muy arduo ha sido
el camino hasta aquí.
Todavía bregan los pies
contra el fango rebelde.
Trémulo es el sudor
que ahoga las palabras:
las que gritan mis ojos,
las que ocultan mis labios,
las que me aprietan en el vientre?
Hay gallinas picoteando entre las piedras,
si el vecino rompe un grito salomando,
si mi corazón palpita
?como de miedo- no sé.
¿Será porque ya no llueve?
¿O será porque las alcantarillas
resueltas tragan las aguas,
las mentiras todas?
¿Acaso será por las volantillas
que riegan las azoteas
como aves de mal agüero?
¡Presente Comandante!
Te aguardaré con una plegaria,
aunque se me estallan los tímpanos,
aunque se me estalla el llanto,
se desboque el alma al galope?
Un ruido excesivo recorre el orbe,
la guerra ?como feria- azota el Oriente
los herodes -los de siempre-
asesinan infantes,
naciones unidas pescan
en río revuelto;
cada cual con sus recetas,
proclamas, afectos?
Pareciera no importarles las flores,
los niños, los amaneceres?
Y yo fraguando voces en ti pienso,
en tu cavilar incesante,
hoy más que nunca.
¡Presente Comandante!!!

Agregar Comentario

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.

Aqui podría estar su imagen. para registrarse, haga clic aquí.

Código de seguridad
Queremos saber si eres una persona y no un robot, por eso responde este siguiente formulario.