Madres de día
Las guardadoras infantiles son comunes en los barrios del país. Cuidan niños mientras sus padres completan su jornada laboral. ¿Nodrizas modernas? Feliz día.
La señora Flora es madres de 10 hijos. Biológicamente tiene 4, pero cada mañana llegan 6 a su casa. Tres hombres y dos niñitas. Ellas los atiende, les da tareas, juegos didácticos, los deja mirar televisión. Una de sus hijas naturales le ayuda. Así transcurres el día. Entre el lavado, la comida y la atención de las crías. Flora lleva años en esta actividad. Se define como una “guardadora infantil”. A eso de las 18:00 horas, pasan las verdaderas madres a buscar a sus hijos. Flora se despide de ellos con un beso en la mejilla. Es hora de descansar, el trabajo comienza temprano al otro día.
Las guardadoras infantiles son comunes en los barrios de la ciudad. Muchas madres deben trabajar y no tienen tiempo ni recursos para dejar a sus hijos en jardines o salas cuna. Por lo tanto, confían sus niños donde una vecina. Generalmente el barrio se organiza. Las mujeres rotan para cuidar a los niños. Doña Flora, en cambio, es prácticamente una profesional. Lleva años dedicándose exclusivamente a esta labor. Más de 50 niños han estado bajo su cuidado y nunca ha tenido problemas. “La experiencia es madre de la sabiduría”, señala orgullosa.
Este oficio no sólo se utiliza en Arica, sino a lo largo del país. Incluso, existen organizaciones que entre sus actividades cuentan con el servicio. La Fundación La Vaca ofrece programas de guardadoras infantiles que busca solucionar el problema de riesgo social en el que se ven envueltos menores desde los 5 hasta los 13 años de edad, cuyos padres o adultos responsables, por la necesidad de generar ingresos, no pueden hacerse cargo de su cuidado diurno.
Problema que la Junta Nacional de Jardines Infantiles (JUNJI) tiene como prioridad en resolver. De hecho, los jardines infantiles son establecimientos que entregan Educación Parvularia a los niños y niñas desde los 84 días hasta los 5 años, momento que ingresan a la educación básica. Se dividen en salas cunas, medios y transición. En la JUNJI, los servicios públicos, financiados por el Estado de Chile y prestan un servicio de educación gratuito a la comunidad.
Incluso doña Flora señala que es preferible educar a sus hijos en un jardín JUNJI cuando los recursos no son óptimos. “Ellos tienen los medios y estudios especializados”, confiesa. Incluso nos cuenta que conoce muchos casos de malos tratos y despreocupación por parte de muchas guardadoras. Ella en cambio, sólo recibe niños conocidos, de familiares y vecinos. Siempre pregunta por qué no está en un jardín. Después de escuchar las explicaciones, decide aceptar al niño. “Así me evito complicaciones. Muchas madres no pueden llevar a sus hijos al jardín, porque está muy lejos o no tienen tiempo. Yo los cuido y llegamos a un acuerdo. Nunca acepto a personas que no conozco o de otros lugares de la ciudad. A veces pienso que soy como una nodriza moderna”.
Las guardadoras infantiles son comunes en los barrios de la ciudad. Muchas madres deben trabajar y no tienen tiempo ni recursos para dejar a sus hijos en jardines o salas cuna. Por lo tanto, confían sus niños donde una vecina. Generalmente el barrio se organiza. Las mujeres rotan para cuidar a los niños. Doña Flora, en cambio, es prácticamente una profesional. Lleva años dedicándose exclusivamente a esta labor. Más de 50 niños han estado bajo su cuidado y nunca ha tenido problemas. “La experiencia es madre de la sabiduría”, señala orgullosa.
Este oficio no sólo se utiliza en Arica, sino a lo largo del país. Incluso, existen organizaciones que entre sus actividades cuentan con el servicio. La Fundación La Vaca ofrece programas de guardadoras infantiles que busca solucionar el problema de riesgo social en el que se ven envueltos menores desde los 5 hasta los 13 años de edad, cuyos padres o adultos responsables, por la necesidad de generar ingresos, no pueden hacerse cargo de su cuidado diurno. Problema que la Junta Nacional de Jardines Infantiles (JUNJI) tiene como prioridad en resolver. De hecho, los jardines infantiles son establecimientos que entregan Educación Parvularia a los niños y niñas desde los 84 días hasta los 5 años, momento que ingresan a la educación básica. Se dividen en salas cunas, medios y transición. En la JUNJI, los servicios públicos, financiados por el Estado de Chile y prestan un servicio de educación gratuito a la comunidad.
Incluso doña Flora señala que es preferible educar a sus hijos en un jardín JUNJI cuando los recursos no son óptimos. “Ellos tienen los medios y estudios especializados”, confiesa. Incluso nos cuenta que conoce muchos casos de malos tratos y despreocupación por parte de muchas guardadoras. Ella en cambio, sólo recibe niños conocidos, de familiares y vecinos. Siempre pregunta por qué no está en un jardín. Después de escuchar las explicaciones, decide aceptar al niño. “Así me evito complicaciones. Muchas madres no pueden llevar a sus hijos al jardín, porque está muy lejos o no tienen tiempo. Yo los cuido y llegamos a un acuerdo. Nunca acepto a personas que no conozco o de otros lugares de la ciudad. A veces pienso que soy como una nodriza moderna”.
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nesecito saber si el la
nesecito saber si el la región metropolitana existen,
estos servicios, en Recoleta.
¿tiene algun costo y hay que postular?
espero pronta respuesta, gracias.
atte. Inés Bravo.
necesito saber como se
necesito saber como se postula a estos programas de guardadoras infantiles o como dice el titulo madres d e dia.. gracias
hola, necesito saber como
hola, necesito saber como postular a este programa, si es posible enviar algun correo pagina etc. gracias