Arica Por Más: ¡Bendita Seas!

Marcelo Mobarec se ordenó sacerdote jesuita el 4 de agosto luego de una trayectoria marcada por la solidaridad. Hoy 20 de agosto hace su primera misa en la Parroquia Santa Cruz, ocasión más que especial para saber de su visión y su misión con Arica.
Imagen de Cristian Mena
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20 de Agosto, 2006 07:08
Siguiendo con la saga de entrevistas propositivas de “Arica Por Más” en El Morrocotudo, hoy nos detenemos en la reflexión para emprender reacción y proacción desde la espiritualidad. Sí, porque si queremos una Arica mejor, los verdaderos cambios parten de adentro hacia fuera: desde la reflexión.
Entrevista por Cristian Mena.
Marcelo es un sacerdote joven, por eso tiene una conexión especial con los “lolos”: tiene 34 años y es directo cuando manifiesta en lo que lo anima y lo que le duele. Luego de haber estudiado 2 años Psicología en la Universidad Diego Portales de Santiago, en 1993 ingresa a la Compañía de Jesús. Formándose como jesuita, en 2004 es destinado a Arica, donde trabaja en el Hogar de Cristo y en la UTA. Por ímpetu y onda se gana el cariño de quienes se rodea y sirve. Por eso nos conoce como ariqueños y visualiza cómo podemos hacer una Arica mejor desde la espiritualidad, siendo generosos y solidarios.
¿Cuándo fue la primera vez que te diste cuenta que querías ser sacerdote? Es decir, ¿cuándo nació tu vocación?
No es fácil determinar un momento exacto cuando surge la vocación. En mi experiencia personal se conjugaron muchas situaciones y personas: lo primero fue la formación recibida de mi familia que, sin hablarme explícitamente del sacerdocio, sí me formaron en valores que resultaron fundamentales: el servicio a los demás, el valor de la palabra empeñada, la confianza en la acción de Dios y el valor de las cosas logradas con esfuerzo.
Ciertamente resultó clave en mi proceso los años en el Colegio San Ignacio El Bosque de Santiago: un tiempo marcado con un profundo sentido social, de respeto a los demás, de toma de contacto con situaciones y contextos de pobreza.
Mi vocación nació primero como un llamado al servicio. Tengo el convencimiento profundo que quienes hemos recibido dones y oportunidades de Dios en la vida son para compartirlos con otros que han tenido menos oportunidades.
Con el paso de los años, mis experiencias en la universidad y la posibilidad de hacer algunos retiros fueron clarificando mi opción por el sacerdocio.
Ayer fue el día de la solidaridad, pero tú participas en la solidaridad todo el año...
La solidaridad no es ni una actividad ni un acontecimiento puntual, sino un estilo de vida que surge del convencimiento profundo de la dignidad de todo ser humano. Si todos somos iguales a los ojos de Dios, es necesario que eso se traduzca en acciones concretas que colaboren a mejorar las condiciones de vida de los más desposeídos.
Con todo, en nuestro País hemos manoseado la solidaridad haciéndola semejante a la limosna, y no nos damos cuenta que sólo es posible ser solidario cuando se entiende que quien está enfrente es un igual, cuando dejamos de mirar hacia abajo al que tiene menos, al que anda mal vestido, al que tiene un acento distinto…
¿Qué me ha motivado a intentar ser solidario en mi vida? ¿Te parece poco el gesto de solidaridad de Jesucristo que, siendo Dios, compartió su vida hasta darla completamente? No hay otra motivación igual.
Trabajas como Capellán de la UTA: ¿Están o no están ni ahí con ayudar al prójimo?, ¿cómo podrían darse emprendimientos sociales desde allí?
El trabajo como Capellán de la UTA y como profesor de ética profesional me ha permitido tomar contacto con muchos alumnos y varias generaciones. Mi impresión es la de encontrarme frente a un mundo de jóvenes sedientos de encontrar algún motivo por el cual valga la pena gastar la vida.
A primera vista, pareciera que estamos frente a un grupo de hombres y mujeres desinteresados de lo que sucede alrededor de ellos; sin embargo, cuando uno es capaz de mostrarles un proyecto que realmente valga la pena son capaces de actos de entrega generosa y desinteresada.
Los alumnos de la UTA están recibiendo una educación de excelencia. Con todo, de nada sirve aquello si no les mostramos dónde poner todas esas capacidades al servicio de los más pobres.
Cuando te Ordenaron Sacerdote, ¿cuál fue tu primera sentimiento hacia Arica? Es decir, ¿cómo desde este nuevo rol puedes contribuir a la ciudad en esta nueva etapa de tu vida?
No se contribuye a la construcción de una sociedad más justa desde un rol, sino desde la persona que uno realmente es. Mi mayor aporte sólo será efectivo en la medida en que permita que Dios haga de mí un hombre para los demás. No importa el lugar en donde uno esté, ni el cargo que se tenga, sino la actitud de entrega de la propia vida lo que hace coherente un mensaje.
Sólo seremos para otros un testimonio creíble si somos capaces de mostrar transparentemente lo que hacemos y somos, si somos capaces de poner en obras lo que predicamos.
¿Cómo vez el espíritu de los ariqueños respecto a la ciudad?, ¿cuáles son sus virtudes a resaltar y los defectos a corregir?
Arica es una ciudad maravillosa, de gente acogedora, de una enorme riqueza cultural, que ha sabido salir adelante a pesar de su historia, no carente de dificultades.
Cuando uno contempla Arica, cuando uno mira y ama el lugar en donde está –aunque uno no sea originario de ella- se perciben riquezas que parecen ocultas: la sabiduría presente en nuestro pueblo sencillo y en los pueblos originarios, la diversidad y riqueza que significa ser una ciudad hermana limítrofe con otras, un pueblo creyente hasta la médula de sus huesos y que se manifiesta tan maravillosamente en los bailes religiosos.
No me gusta hablar de defectos. Prefiero hablar de algunas situaciones que me duelen. Me duele ver la pobreza que otros quieren ocultar. Me duele ver la ignorancia y la apatía frente al sufrimiento de los más pobres. Me duele el clasismo que alimentamos. Me duelen las actitudes de xenofobia y de racismo que vemos en algunas de nuestras autoridades. Me duele ver que los recursos de que disponemos no sean utilizados conforme a las reales necesidades. Me duele que miremos con distancia a nuestros hermanos de Perú y Bolivia y no seamos capaces de entender que nos necesitamos unos a otros. Me duele ver un comercio cerrado gran parte del día y que se queja de la falta de movimiento económico. Me duele ver que nos quejemos tanto del centralismo de Santiago y no comprendamos que están a nuestro alcance todas las oportunidades de surgir como ciudad. Me duele el pesimismo y el negativismo con que nos cubren algunos medios de comunicación.
¿Cuál es tu sueño para Arica?, ¿qué te gustaría poder ver realizado donde tú y la comunidad puedan contribuir y de qué forma?
Sueño con una Arica acogedora, no sólo de los inversionistas –por muy extranjeros que sean- sino también de nuestros hermanos de Perú y Bolivia. Sueño con una Arica solidaria, no sólo frente a las catástrofes, sino como una actitud permanente de vida. Sueño con una Arica democrática, donde verdaderamente todos tengamos una palabra que decir. Sueño con una Arica preocupada de su gente, no sólo de los que viven en los mejores barrios, sino también de los miles de pobres que intentamos ocultar. Sueño con una Arica abierta a la diversidad, capaz de reconocer sus raíces culturales e indígenas, orgullosa de su sangre y de su historia, pero no fanática, sino capaz de dar vuelta la página a lo que nos separó en el pasado y mirar con realismo los desafíos actuales. Sueño con una Arica donde la superación de la pobreza no sea responsabilidad sólo de algunas actuales y necesarias instituciones, sino responsabilidad de todos. Sueño con una Arica “morrocotuda”: transparente, sin temas vedados, participativa y ciudadana. ¡La Paz del Señor!

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3 Comentarios

Imagen de Sergio Vásquez Ochoa

Felicitaciones a Marcelo

Felicitaciones a Marcelo Mobarec. Arica necesita gente de ésta calidad y valores. La Universidad, debiera potenciar a personas como Marcelo, por cuanto la formación no debe ser sólo de explicaciones técnicas, sino profundamente humanas. Muchos de esos estudiantes, algún día serán jefes - y para eso se requieren profundos valores humanos, como el respeto, a las personas, el valorar a las personas, el respetar y valorar a la gente de mayor experiencia, el hablar de lo positivo preeferentemente, no del castigo, de la sanción, de los errores como forma de conducir a los grupos humanos, como forma de ver la vida.

Esto por experiencia lo hemos visto y vemos como lastimosamente se hace daño a las personas, matando iniciativas, matando la identidad institucional, destruyendo sueños. por ello hablar de solidaridad,. hablar de integración no sólo en la egoista visión economicista, sino sobre todo en la integración humana, más nosotros tan alejados del centro de Chile, alejados de sus preocupaciones centrales por nosotros, tenemos a nuestros vecinos de Perú y Bolivia, con quienes nos podemosa complementar en una forma altamente beneficiosa. De ellos también tenemos mucho que aprender. Aunque Ud. no lo crea.

Imagen de jose cieza

Mis saludos, soy peruano y

Mis saludos, soy peruano y hago estudios de vivienda social en Perù. quisiera saber cuales son los barrios pobres en Arica, es decir aquellos que viven en las arenas y que quizas no han podido obtener una vivienda a travès de planes del gobierno.

pretendo hacer un estudio alli y brindar una soluciòn. lo hice aqui en Lima tambien

saludos

Jose

Imagen de claudio ibáñez gonzález

Marcelo, Arica también

Marcelo, Arica también sueña y requiere más con gente como tu. Sabemos que le pondrás mucho amor a tu gran misión... Un gran abrazo, Liliana y Claudio.

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