¡No enCONDONemos a nuestros jóvenes!
La realidad frente al tema no deja de sorprendernos
Lo primero: nos encontramos frente a una realidad que es incuestionable. “Esto es obvio” (y usted dirá que en nada aporta mi comentario). Sin embargo, aún existen enclaves sociales que se niegan a reconocer lo que hoy están viviendo nuestros jóvenes.
Lo segundo: sin lugar a dudas, nos encontramos ante un desafío nada sencillo de analizar, menos aún de solucionar, pues se trata de un asunto –la sexualidad juvenil- en el que convergen muchos factores: la familia de origen, la educación recibida, los valores sociales y nacionales, los credos religiosos, etc. “Nada nuevo” -dirá usted nuevamente.
Lo tercero: es la propia conciencia del ser humano la que debe juzgar donde se encuentra el límite entre lo éticamente reprobable y lo aceptable. Con todo, no se trata de un subjetivismo total y absoluto, sino de una intersubjetividad colectiva; es decir, que nos acercamos con mayor probabilidad a una parte de la verdad en la medida en que mi subjetividad se encuentra con la de otro. Por ello, ofrezco esta sencilla reflexión desde mi subjetividad, aceptando de antemano que puedan existir posturas diversas con respecto al tema.
Algunos asuntos necesarios de tener en cuenta a la hora de analizar la sexualidad en nuestros jóvenes…
La madurez humana
La maduración de la persona es ante todo un proceso; y como tal, requiere la puesta en marcha de una serie de potencialidades que van desde la conducta hasta la elección de un modo concreto de vivir (“estilo de vida”).
Es innegable que en la etapa de la adolescencia aún se encuentran estas capacidades en un estado inicial de maduración: se viven conflictos con la propia personalidad, con el entorno social, con la autodeterminación de la conciencia y con las redes sociales que el adolescente es capaz de establecer.
Exigir, en este período de la vida a nuestros jóvenes, una madurez acabada –si es que la existiese- es adelantar y “quemar” etapas necesarias en su proceso de desarrollo y maduración. En esta etapa de la vida hay procesos inmaduros que no han llegado a desarrollarse cabalmente: la conciencia de un yo independiente del entorno, la claridad con respecto a la vocación más profunda de su existencia, la identificación clara y distintiva de la propia sexualidad y de la de otros (alteridad), las opciones de vida que le hacen al adolescente tener un norte claro por el cual encaminar su vida (“proyecto de vida”), entre otros.
Nuestras relaciones afectivas y su calidad
No existe una edad determinada en donde podamos asegurar que comiencen a darse en el adolescente relaciones afectivas adecuadas. Es más, es precisamente en esta etapa de la vida en donde el ser humano aprende nuevas formas de relación y comienza paulatinamente a ser capaz de establecer relaciones con otros (as) de mayor compromiso y estabilidad. Sin embargo, en esta etapa de la vida, esta cualidad es aún incipiente y frágil.
Exigir a jóvenes entre 18 y 25 años que sean capaces de relaciones afectivas maduras es no comprender los cambios culturales y psicosociales que nos encontramos viviendo como sociedad. No olvidemos que cuando hablamos de afectividad estamos haciendo alusión a estados de la conciencia –aún no suficientemente desarrollada-, que involucran no sólo a la emociones, sino también a las pasiones y estados de ánimo o humor.
Compromiso en la adolescencia
Nuestros adolescentes y jóvenes son hijos de nuestra sociedad… “¡Vaya lugar común!” dirá usted; sin embargo, es un asunto que no debemos olvidar. Han sido nuestros propios pasos como sociedad los que han llevado a postergar los compromisos para toda la vida: ha disminuido drásticamente la tasa de natalidad; se posterga la formación de una familia en vistas de un período más prolongado de estudios y perfeccionamiento laboral; se produce un cambio fundamental en la composición de nuestras familias en los últimos cuarenta años; se da mayor validez a la convivencia de la pareja previa al matrimonio, entre otros cambios.
Es en este contexto en donde nuestros jóvenes deben vivir sus propios compromisos: inmersos en una sociedad donde permanentemente les estamos entregando un mensaje opuesto al de los compromisos definitivos; una sociedad marcada por “valores” desechables, permutables, en donde la palabra empeñada ha ido perdiendo su valor original.
Responsabilidad individual y social ante nuestros actos
El verdadero amor es aquel que es capaz de comprometerse no sólo en actos concretos, sino también en la consecuencia que aquellos actos conlleven. ¿Quién ama más: el que dice “Acuéstate conmigo si de verdad me amas” o el que dice “precisamente porque te amo me abstengo de tener relaciones contigo”?
El amor es verdaderamente un acto de entrega total cuando es capaz de hacerse cargo de la otra persona en la totalidad de lo que la otra persona es. Entregar la vida no es un acto de una sola escena, sino un desafío que toma la vida entera. Sólo se es capaz de amar cuando se es capaz de optar, de renunciar a sí mismo por el (la) otro (a), de compromisos definitivos, maduros y estables en el tiempo.
Algunas breves conclusiones: No renunciar al derecho a soñar
¿Se trata, entonces, este asunto del uso o no de un “condón”? ¿Es el tema central la prevención del SIDA? ¿Es la conducta sexual la única afectada de irresponsabilidad ante sus actos o nos encontramos más bien ante una etapa de la vida de por sí marcada por la irresponsabilidad?
¿De qué estamos hablando: de prevención o de promoción? ¿Ambas? ¿Le damos a la segunda la misma insistencia que a la primera? ¿Destinamos recursos –humanos y económicos- para promover entre nuestros jóvenes la vivencia de una sexualidad propia a la edad que están viviendo?
Soy un convencido que a la vida de nuestros jóvenes le falta una cuota importante de capacidad de soñar. Podrán decir que peco de ingenuidad, pero es que no estoy dispuesto a renunciar a la obligación de ayudar a los jóvenes a canalizar sus deseos, su energía y sus búsquedas. La vida de los jóvenes ha sido hecha para la entrega total a otros. Mostrarles dónde, depende de nosotros. No se trata, pues, de “encondonar” a nuestros jóvenes protegiéndolos de la realidad, sino de mostrarles proyectos de vida por los que valga la pena la entrega total de lo que son y tienen… ¡Ciertamente un desafío mucho más difícil que repartir condones!
Lo segundo: sin lugar a dudas, nos encontramos ante un desafío nada sencillo de analizar, menos aún de solucionar, pues se trata de un asunto –la sexualidad juvenil- en el que convergen muchos factores: la familia de origen, la educación recibida, los valores sociales y nacionales, los credos religiosos, etc. “Nada nuevo” -dirá usted nuevamente.
Lo tercero: es la propia conciencia del ser humano la que debe juzgar donde se encuentra el límite entre lo éticamente reprobable y lo aceptable. Con todo, no se trata de un subjetivismo total y absoluto, sino de una intersubjetividad colectiva; es decir, que nos acercamos con mayor probabilidad a una parte de la verdad en la medida en que mi subjetividad se encuentra con la de otro. Por ello, ofrezco esta sencilla reflexión desde mi subjetividad, aceptando de antemano que puedan existir posturas diversas con respecto al tema.
Algunos asuntos necesarios de tener en cuenta a la hora de analizar la sexualidad en nuestros jóvenes…
La madurez humana
La maduración de la persona es ante todo un proceso; y como tal, requiere la puesta en marcha de una serie de potencialidades que van desde la conducta hasta la elección de un modo concreto de vivir (“estilo de vida”).
Es innegable que en la etapa de la adolescencia aún se encuentran estas capacidades en un estado inicial de maduración: se viven conflictos con la propia personalidad, con el entorno social, con la autodeterminación de la conciencia y con las redes sociales que el adolescente es capaz de establecer.
Exigir, en este período de la vida a nuestros jóvenes, una madurez acabada –si es que la existiese- es adelantar y “quemar” etapas necesarias en su proceso de desarrollo y maduración. En esta etapa de la vida hay procesos inmaduros que no han llegado a desarrollarse cabalmente: la conciencia de un yo independiente del entorno, la claridad con respecto a la vocación más profunda de su existencia, la identificación clara y distintiva de la propia sexualidad y de la de otros (alteridad), las opciones de vida que le hacen al adolescente tener un norte claro por el cual encaminar su vida (“proyecto de vida”), entre otros.
Nuestras relaciones afectivas y su calidad
No existe una edad determinada en donde podamos asegurar que comiencen a darse en el adolescente relaciones afectivas adecuadas. Es más, es precisamente en esta etapa de la vida en donde el ser humano aprende nuevas formas de relación y comienza paulatinamente a ser capaz de establecer relaciones con otros (as) de mayor compromiso y estabilidad. Sin embargo, en esta etapa de la vida, esta cualidad es aún incipiente y frágil.
Exigir a jóvenes entre 18 y 25 años que sean capaces de relaciones afectivas maduras es no comprender los cambios culturales y psicosociales que nos encontramos viviendo como sociedad. No olvidemos que cuando hablamos de afectividad estamos haciendo alusión a estados de la conciencia –aún no suficientemente desarrollada-, que involucran no sólo a la emociones, sino también a las pasiones y estados de ánimo o humor.
Compromiso en la adolescencia
Nuestros adolescentes y jóvenes son hijos de nuestra sociedad… “¡Vaya lugar común!” dirá usted; sin embargo, es un asunto que no debemos olvidar. Han sido nuestros propios pasos como sociedad los que han llevado a postergar los compromisos para toda la vida: ha disminuido drásticamente la tasa de natalidad; se posterga la formación de una familia en vistas de un período más prolongado de estudios y perfeccionamiento laboral; se produce un cambio fundamental en la composición de nuestras familias en los últimos cuarenta años; se da mayor validez a la convivencia de la pareja previa al matrimonio, entre otros cambios.
Es en este contexto en donde nuestros jóvenes deben vivir sus propios compromisos: inmersos en una sociedad donde permanentemente les estamos entregando un mensaje opuesto al de los compromisos definitivos; una sociedad marcada por “valores” desechables, permutables, en donde la palabra empeñada ha ido perdiendo su valor original.
Responsabilidad individual y social ante nuestros actos
El verdadero amor es aquel que es capaz de comprometerse no sólo en actos concretos, sino también en la consecuencia que aquellos actos conlleven. ¿Quién ama más: el que dice “Acuéstate conmigo si de verdad me amas” o el que dice “precisamente porque te amo me abstengo de tener relaciones contigo”?
El amor es verdaderamente un acto de entrega total cuando es capaz de hacerse cargo de la otra persona en la totalidad de lo que la otra persona es. Entregar la vida no es un acto de una sola escena, sino un desafío que toma la vida entera. Sólo se es capaz de amar cuando se es capaz de optar, de renunciar a sí mismo por el (la) otro (a), de compromisos definitivos, maduros y estables en el tiempo.
Algunas breves conclusiones: No renunciar al derecho a soñar
¿Se trata, entonces, este asunto del uso o no de un “condón”? ¿Es el tema central la prevención del SIDA? ¿Es la conducta sexual la única afectada de irresponsabilidad ante sus actos o nos encontramos más bien ante una etapa de la vida de por sí marcada por la irresponsabilidad?
¿De qué estamos hablando: de prevención o de promoción? ¿Ambas? ¿Le damos a la segunda la misma insistencia que a la primera? ¿Destinamos recursos –humanos y económicos- para promover entre nuestros jóvenes la vivencia de una sexualidad propia a la edad que están viviendo?
Soy un convencido que a la vida de nuestros jóvenes le falta una cuota importante de capacidad de soñar. Podrán decir que peco de ingenuidad, pero es que no estoy dispuesto a renunciar a la obligación de ayudar a los jóvenes a canalizar sus deseos, su energía y sus búsquedas. La vida de los jóvenes ha sido hecha para la entrega total a otros. Mostrarles dónde, depende de nosotros. No se trata, pues, de “encondonar” a nuestros jóvenes protegiéndolos de la realidad, sino de mostrarles proyectos de vida por los que valga la pena la entrega total de lo que son y tienen… ¡Ciertamente un desafío mucho más difícil que repartir condones!
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Dejando el tema de la
Dejando el tema de la iglesia de lado y volviendo a algo que si me puedo meter con cierta autoridad, porque hace no mucho deje de ser adolescente, hay partes de la nota que me hacen mucho sentido y otra de los comentarios que también, definitivamente no podemos tapar el sol con un dedo y pedir la abstinencia sexual, es algo que no va a pasar en nuestros adolescentes, puedo citar a todos los teóricos del desarrollo que tanto enseñan en la Universidad y asegurarles que están mas que obsoletos, porque las generaciones actuales se interesan por cosas totalmente distintas a las pasadas. Alguien hablo del Amor, el amar de antes era eterno, el amor de ahora es fugaz e intenso, y porque vamos a criticarlo o bajarle el perfil, diciéndole a los adolescentes que ellos no saben de lo que hablan, para ellos es amor y así debemos entenderlo y respetarlo. Yo estoy de acuerdo con la entrega del condón, porque es una solución superficial a un problema superficial, prefiero el condón a un aborto o un abandono, el gobierno se esta haciendo cargo de las consecuencias que dejan la mala educación que entrega y la falta de ayuda que es su responsabilidad brindar a las familias chilenas, para que tengan el tiempo y los recursos para comunicarse con sus hijos. El gobierno por mas que peleemos va a seguir poniéndole parches a todos sus errores y quizá cuanto tiempo pasa para que solucione el problema de raíz, en esto si nos podemos meter y apresurar el proceso para que no cambiemos cuando sea muy tarde, el condón no es el problema y todos lo sabemos, el problema es la formación de mierda que se entrega en las escuelas, a los mas pobres, que son los que mas hijos tienen en una edad que no corresponde, no termina sus estudios, se pone a trabajar en algún oficio y el maldito circulo de la pobreza no termina nunca, METAMONOS AHÍ, NOSOTROS PODEMOS HACER ALGO NO NOS TAPEMOS LOS OJOS Y DEJEMOS QUE NUESTROS NIÑOS CREZACAN CON LOS MISMOS PATRONES, FORMEMOS LIDERES INTEGROS, PADRES DE FAMILIAS RESPONSABLES, PROFESIONALES DE CALIDAD, PERO TIENE QUE SER AHORA.
Tienes razón Fabiola, en
Tienes razón Fabiola, en que la iglesia ha fallado en promover en los padres de familia su responsabilidad esto, sin embargo, quiere decir que ella si ha estado preocupada del tema, y no se ha entregado a planteamientos como el del estado y parte de la sociedad que entrega soluciones irreales para problemas gigantescos como el VIH, la promiscuidad y el embarazo adolescente.
Veo que el autor no logró
Veo que el autor no logró engatusar a muchos con su estilo católico progre y tolerante....
Frases como ?ofrezco esta sencilla reflexión desde mi subjetividad aceptando y validando posturas diversas? lejos de aportar a la tolerancia, como señala Roberto Storey, me huele a gazmoñería hipócrita y manipuladora. Primero porque el Sr. Mobarec a menos que habite en otra galaxia, está impelido a aceptar que los vientos soplan hacia otro lado. Digamos que no le queda alternativa. Pero ¿validar...? No. Eso es imposible. La iglesia no valida la postura disidente. Se hace la sorda...como cuando el Papa Juan Pablo II le preguntó a los fervientes jóvenes católicos ?¿Renunciáis al sexo??...
Pero hilemos más fino. Detengámonos en el concepto de intersubjetividad colectiva (desconozco hasta qué punto los curas leen a Habermas). No me queda claro cómo ?nos acercamos con mayor probabilidad a una parte de la verdad en la medida que mi subjetividad se encuentra con la del otro?. Qué entendemos por VERDAD en primer lugar. Sobre todo en dilemas éticos. Para que la intersubjetividad funcione tenemos que acercar la verdad al consenso. Sólo así se sostiene la teoría. Pero ¿qué pasa cuándo las posturas son radicalmente opuestas e irreconciliables? Se nos va a las pailas el consenso...y con ello la falacia de la verdad consensuada. ?La verdad es un error colectivo? dice don Nicanor. Y bueno por ahí hay mucha tela que cortar... pero aquí no es lugar para divagaciones epistemológicas.
El asunto es que para la iglesia católica la verdad es única. La verdad es absoluta. Y es la que dios les reveló. El resto se freirá en el infierno. Así lo dejó bien claro Ratzinger ?la verdad viene de la revelación, no del consenso...?. Cuando se parte de ahí, ya no hace falta diálogo ni consenso, sólo convencimiento. Por eso no me banco la actitud escrupulosa y pseudo tolerante del autor. A mí me parece bien que la iglesia piense ? y diga ? que la abstinencia, el matrimonio y la fidelidad es el camino para la salvación. El problema es cuando quiere imponer sus absurdas ideas al resto del mundo. Eso viene del furor evangelizador, la gran soberbia de pensar que el que no es católico está equivocado. El Papa ha reafirmado claramente la oposición del Vaticano al uso de preservativos, una línea tradicional e intransigente a la que se oponen organismos internacionales, grupos científicos y gran parte de la opinión pública mundial. En eso concuerdo con Vladimir y Oscar ? que ignoro serán católicos ? , pero la actitud crítica y sensata debe prevalecer. Más vale encondonar que condenar. Y les menciono un claro ejemplo: misioneros católicos en África y algunos teólogos vaticanos han sostenido tímidamente que los condones representan el "mal menor" ante el VIH. Claro, porque en África habitan 40 de los 60 millones de personas que padecen el sida en el mundo y ya va un millón de niños huérfanos por la pandemia. Dentro de 20 años morirán infectado más de 80 millones de africanos si no se amplían los programas de prevención, basados en el uso de condones. ¿Qué les respondió el santo padre? Pues que rezaba "por las viudas, los huérfanos, las jóvenes madres y por todos aquellos que han visto la propia vida destruida por la cruel epidemia". Já, qué lindo.
Si entrar a enjuiciar la
Si entrar a enjuiciar la moralidad de la iglesia, tema que ciertamente esta intensamente cuestionado con razones de peso, la iglesia no ha sido capaz de inculcar a los padres de familia que se hagan cargo no solo de las cosas buenas de los hijos, sino tambien de las malas, porque estos son el reflejo de si mismos, y cuando estan mal o se han metido en problemas es porque algo falla y los unicos referentes importantes, los unicos que realmente deberian ser quienes incondicionalmente den apoyo son los padres (no los abuelos, amigos o amantes), ya que ellos son los responsables, no solo del EXITO sino tambien del FRACASO de un hijo, pero el facilismo que hay para lanzarlos al barranco de la miseria y de la calle sin condena de ningun tipo es aberrante.Es tan simple como asumir responsabilidades, y dejar de lavarse las manos mostrandose como ejemplos sociales, lo mismo que hacen los curas, solo en ciertas escenas donde puedan obtener los aplausos del publico estan presentes, despues se olvidan. Siempre es mas facil culpar a otros que tomar las riendas del tema, sobre todo ahora que las familias son mas disfuncionales y uniparentales, es mas facil culpar a quien quedo con los hijos que intentar acercarse a averiguar siquiera como participar en la educacion y aprendizaje del hijo.
Esa tendencia ha marcado sin duda el aberrante circulo de pobreza que se ha generado en tantos jovenes producto de la incomprension, desamor y falta de compromiso, porque esta claro que es mas facil castigar, abandonar, humillar y condenar antes que "involucrarse" en la vida y el futuro de un hijo. El sida, la conciencia, los valores no seran la preocupacion mas importante para quienes tengan poca valoracion de si mismos producto de haber sido "errores de juventud" y hijos no deseados que les restregaron desde la mas tierna infancia el estorbo que representaban en sus vidas ¿entonces que piden ahora?.
Es lamentable pero cierto, y recuperar una vida de ese circulo solo lo puede hacer alguien empatico con la horfandad (aun con padres vivos), y en condiciones de ayudar no solo con palabras y oraciones ridiculas, sino con acciones concretas.
Ciertamente Oscar, pero eso
Ciertamente Oscar, pero eso no minimiza ni quita validez al llamado de la iglesia.
Habría que decirle a
Habría que decirle a algunos curas que siguieran el mensaje de Jesús......
Notable me parece el
Notable me parece el planteamiento de Marcelo, al señalar "ofrezco esta sencilla reflexión desde mi subjetividad, aceptando de antemano que pueden existir posturas diversas con respecto al tema". Aceptar y validar posturas diferentes de la propia es un requisito para dialogar de manera fructífera.
Creo que lo central es porporcionar información, modelos posibles, tanto a jóvenes como a adultos y que sean éstos los que opten, de acuerdo a sus propios criterios.
Claramente es necesario reducir -tanto en jóvenes como adultos - aquellas conductas que arriesgan la salud de otros. Al respecto cabe recordar cómo han aumentado los casos de Sida en mujeres contagiadas por sus propias parejas.
Por supuesto que la iglesia
Por supuesto que la iglesia está capacitada, pues plantea el mensaje de Cristo, planteandolo como el unico modelo que podemos seguir.
Los cristianos debemos oir la voz de la iglesia que llama a detenernos en esta loca carrera de la vida, detenerse y pensar, pensar si es bueno hacer caso a una sociedad que nos quita a Dios de nuestras vidas, que olvida nuestras profundas raices religiosas y pretende que vivamos la vida alejados de El.
Que una pareja viva sin sexo hasta el matrimonio es una locura, justamente, Dios nos llama a ser locos, a no seguir el camino planteado por aquellos que lucran con nuestros males.
El unico metodo de asegurarnos de no contraer SIDA, es la abstinencia, sexo en el matrimonio, fidelidad.
Esta nueva arremetida del
Esta nueva arremetida del gobierno, esta vez con apoyo externo, no debiera causarnos extrañeza, la ley antitabaco, la pildora,la campaña contra la obesidad y ahora nuevamente el condón, es la estrategia distractiva para soslayar temas candentes de actualidad que merecen el debido respeto y atención por parte de la ciudadanía, y si hablamos de condón no es necesario forzar a los jovenes a usarlo, hay gente que gustosa aceptaría esta proposición, son los miles de gente modesta deudores habitacionales a quienes el BancoEstado les esta quitando arbitrariamente sus casas, ellos, más qué nadie, necesitan una.....condonación.-
Está capacitada la iglesia
Está capacitada la iglesia catolica para dictar clases de moral a los jóvenes?. Porque hemos visto en el último tiempo, no solo en Chile, sino en el mundo, cuantos sacerdotes, incluso obispos, practican la pederastia, denuncia que incluso ha sido acogida por el Papa y se ha referido a ella.
Por otra parte la iglesia siempre ha combatido las relaciones sexuales, en el tiempo, satanizando el sexo como algo pecaminoso. Sólo en el último tiempo, y ante la imposibilidad de parar las costumbres de los jóvenes, han cambiado su discurso, pero mantienen que el sexo solo debe practicarse en el matrimonio. Es decir, una pareja que se ame, no puede tenerlo, si no se casa.
La juventud escucha poco estas prédicas, incluso muchos jóvenes que peretenecen a pastorales, tienen igualmente sexo premarital, por lo que es mejor que se cuiden, para evitar que el VIH se trasforme en una epidemia.
Difiero absolutamente del
Difiero absolutamente del comentario anterior, la iglesia en ningún momento se ha convertido en un "castrador de la sexualidad", al contrario, si uno escucha a fondo el discurso de la iglesia, ésta te invita a vivir tu sexualidad en una forma sana y entrega total. Dios nos entregó la sexualidad y por lo tanto es importante y fundamental en una relación humana, pero con AMOR, como dice Marcelo, sólo se es capaz de amar cuando uno es capaz de optar y renunciar por el ser amado.
La iglesia nunca ha prohibido disfrutar del placer sexual, pero si invita a ser responsables con nuestros cuerpos y con las consecuencias que una relación sexual no pensada puede traer.
El condón no soluciona de mucho. ¿En realidad sólo queremos disminuir las tasas de SIDA y de EMBARAZO? o en realidad queremos cambiar la forma irresponsable en que algunos se conducen por la vida?
Miremos el discurso de la iglesia en positivo y eduquemos, el trabajo es arduo, pero no imposible.
El promover la abstinencia
El promover la abstinencia con uno mismo es digno de admirarse. El querer imponerla a los demás es aberrante. La posición de la Iglesia ante el uso del condón es irresponsable e hipócrita.
La abstinencia es una forma de represión de una sana y normal actividad humana, como es el sexo. La Iglesia Católica con su dogmatismo castrador de la sexualidad, hace mucho daño a creyentes que entienden y necesitan el sexo como parte de su naturaleza humana.
Los representantes de la Iglesia más que nadie saben por opiniones de la OMS y recientemente del propio Annan que la estrategia de los grupos conservadores ha fracasado.
Hay que ser realistas. Pedir abstinencia a los jóvenes es pedirle peras al olmo.
Las encuestas científicas sobre sexualidad adolescente son coincidentes en señalar que se ha adelantado la edad de inicio de las relaciones sexuales, tanto, que el promedio oscila entre los 16 años. Más del 20 por ciento de los jóvenes tienen su primer coito antes de los catorce años y sobre el 60 % de los adolescentes mayores de 18 años lo practican con regularidad.
Está claro que la Iglesia se opone a las relaciones sexuales prematrimoniales. Pero está enormemente claro que la juventud no le hace caso.
¿O es que los obispos no leen las encuestas realizadas entre los jóvenes peregrinos al Santuario de Santa Teresita de los Andes o las del INJUV, que demuestra que los creyentes tienen la misma cultura sexual que los jóvenes no creyentes? Una certeza reforzada por la encuesta de Adimark de septiembre de 2005, que indicó que cerca del 90% de los jóvenes católicos chilenos respalda el uso del preservativo.
Lo de la abstinencia es como si te dicen que la mejor manera de adelgazar es dejar de comer. Algo que está fuera de la realidad y más aún si hablamos de adolescentes. El goce del propio cuerpo es un derecho al que nadie debe renunciar. No nos dejemos llevar por hipócritas doctrinas religiosas. Algo que ni tan siquiera practican muchos de los sacerdotes católicos que lo predican, quienes hacen uso de su sexualidad como cualquier otra persona.
Pocos recuerdan que el vocero de la Iglesia contra las Jocas, fue monseñor Francisco José Cox, luego removido por conductas impropias para un sacerdote.
Este es un debate ilusorio, en que la Iglesia argumenta de cara a la pared. En la vida real, el principal rechazo al condón no es la Iglesia sino la resistencia a su uso por aquellos que afirman que no se siente lo mismo. La principal causa de su escaso uso entre adolescentes y jóvenes, es la falta de información y la poca accesibilidad. Ya sea por su precio o por la vergüenza de ir a pedirlo a un consultorio.
Ahora la genial idea de repartir condones en la Universidad de Tarapacá. Primero, una cantidad irrisoria ( ¿o no recuerdan cuándo tenían 18 o 20 años?) y luego ?previa orientación?. Qué es eso? ¿Les enseñarán cómo ponérselo o los sermonearán con algún discurso de tinte educativo/moralizante? Una mejor idea, por ejemplo, es el condonmático, que una autoridad responsable y preocupada por sus estudiantes instaló en la Universidad de Concepción... ¡ya hace más de diez años!. Supongo que sin pedirle su opinión a Monseñor Medina...
No se puede esconder la
No se puede esconder la cabeza para no ver la realidad. Tal vez muchos quisiéramos que los jóvenes tuvieran otros valores, pero las sociedades son cambiantes, y los códigos morales, van mudando con la evolución de las costumbres. Hoy hay que atenerse a los hechos: Pretender que los jóvenes, sigan parámetros de conducta ilusorios, y no tengan sexo antes del matrimonio, o ver el problema de salud que significa el sexo sin seguridad. Más vale que usen el condón y no adquieran el VIH, porque a pesar de todas las prédicas, igual van a tener relaciones, nos guste o no.
Interesante las posiciones
Interesante las posiciones expuestas. Peinso a veces que a realidad tan compleja como se nos presetnaInteresante las posiciones expuestas, solo que creo que en el fondo, no se está hablando del uso y promoción del condón y si de un concepto mas amplio, que vá desde el relacionamiento sexual precoz hasta el cultivo del infantilismo en todas la vida de los seres humanos. Sabemos que la busca por placer inmediato y sin esfuerzo, el consumismo, el uso de la marca de moda, la busca en la aceptación de los otros, y todos esos movimientos infantiles, son cultivados en muchas veces, hasta en edades avanzadas. Esa carencia interna hace quebrar el limite de lo civilizado, de la convivencia ciudadana, para dar rienda suelta a los impulsos sin control. Nos es difícil encontrarse con personas de media edad expresando comportamientos infantiles, ampliamente aceptados por todos. La tomatera desmedida, la sexualización de nuestros jóvenes pre-puberianos, la exigencia de tener éxito a cualquier precio, la drogadicción, la falta de autoridad paterna, de los profesores, de nuestros políticos, el abuso de las clases de elite, la demora en la partida de los hijos de sus hogares en busca de su independencia, etc. se muestran como síntomas de una civilización infantilizada.
Este mal-estar de nuestra contemporaneidad lleva al cultivo y mantención del infantilismo, la busca del placer inmediato como alternativa al esfuerzo de madurar.
Entiendo que el autor coloca el problema como encondonar a nuestra juventud o, como alternativa, mostrarles opciones para volver a soñar. Entiendo que ese camino seria como intentar volver a un pasado donde todo era realmente más simple, más controlado, más catolizado. Seria como intentar esconder una realidad exigente, deboradora, sugestionadora, alienante, que transforma ingenuos soñadores en victimas de un estupidicismo conveniente. Hoy no hay como prevenir en que se convertirá esta sociedad. Solo hay clareza de que no será la misma, la globalización nos coloca complejidades incontrolables, que ni Dios tiene la capacidad de corregir a los padrones anteriores. Tendremos que reinventarnos nuevamente. Espero que Dios sepa lo que nos está haciendo... lo que claramente nosotros no sabemos. Cualquier teoria al respecto será rápidamente contradecida por nuevos cambios, nuevas situaciones. Solo que intentar encajar modelos antiguos a estas nuevas situaciones, creo que vá a ser imposible. Como se dice por ahí: los tiempos antiguos fueron mejores...(solo si fue en el vientre!).
Respetable la postura del
Respetable la postura del sacerdote jesuita, pero no hace más que repetir el manido discurso de la iglesia católica, con vueltas más o vueltas menos, pero el discurso es el mismo.
¿Qué podemos hacer como sociedad?...las respuestas están en sus propias lineas, una de ellas es sumirnos en un proceso de educación largo y siempre inconcluso, tratando de que nuestros jovenes cierren sus ojos al bombardeo de erotismo que les llega por todos los sentidos, y mientras esto ocurre, continúan iniciandose sexualmente a temprana edad (¿cuantos sacerdotes antes de tomar lo hábitos se iniciaron sexualmente?), en este proceso de despertar a la sensualidad el riesgo es altisimo, no solo de contraer una ETS, sino tambien de aumentar la tasa de embarazo adolescente. Otra respuesta es dejar que cada estamento e institución cumpla con el objetivo para el cual fue creado y nos comprometamos todos a salvar las vidas de nuestros jovenes. En consecuencia, la disyuntiva es CONDONamos o CONDENAMOS, me inclino por la primera opción.