“La muerte de Pinochet no cambia nada”

Más allá de las efervescencias propias de un acontecimiento como el que hemos vivido, una lectura más detenida nos vuelve a situar en la realidad de los procesos judiciales por violaciones a los Derechos Humanos en Chile.
Imagen de Marcelo Mobarec Hasbún SJ
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11 de Diciembre, 2006 16:12
Lo que durante años se temió, por una parte, y se deseó, por otra, este domingo –en el Día Universal de los Derechos Humanos- se ha concretado: Pinochet desaparece en persona del acontecer más inmediato y contingente de nuestro País. Las reacciones de partidarios y detractores nos vuelven a recordar que continuamos con heridas abiertas; que las brechas que marcan a nuestro País no son sólo de índole económica, sino también sociales, políticas y de lectura de nuestro pasado más inmediato. Hoy es tiempo del más profundo respeto por el dolor de una familia; pero, al mismo tiempo, debe ser este un tiempo de redoblar nuestro compromiso por la búsqueda del bien común y de la justicia.
Algunos esgrimirán que el “el juicio” le compete a Dios. Eso es cierto, pero también lo es que cada uno de los chilenos hacemos nuestro propio “juicio” de lo sucedido. La propia experiencia del “hecho” Pinochet es y será leído desde la propia experiencia vivida: quienes acompañaron a Pinochet y a su gobierno hablarán de él como de un “salvador”; quienes sufrieron violaciones a los Derechos Humanos dirán de él que fue un “dictador”; quienes no vivieron aquella época ni siquiera dirán algo, o tan sólo repetirán lo que escuchan de sus padres.
Predicar la reconciliación sin hacer alusión a la verdad es cinismo y opio para quienes han sufrido las consecuencias de regímenes totalitarios. No olvidemos tan prontamente el legado que dejara a la humanidad SS. Juan Pablo II, cuando, en la Encíclica “Evangelium Vitae” atacara frontalmente lo que llamó la “cultura de la muerte” (EV. N° 87). Y sin ir tan lejos, volvamos a hacer memoria de las palabras proféticas y oportunas de nuestro Comité Permanente del Episcopado de aquellos años: “La Iglesia Católica pide a la Junta de Gobierno que respete los derechos de sus opositores… Consta al país que los obispos hicimos cuanto estuvo de nuestra parte porque se mantuviera Chile dentro de la Constitución y la Ley, y se evitara cualquier desenlace violento, como el que ha tenido nuestra crisis institucional… Nos duele inmensamente y nos oprime la sangre que ha enrojecido nuestras calles, nuestras poblaciones y nuestras fábricas… Pedimos respeto por los caídos en la lucha y, en primer lugar, por el que hasta el martes 11 de septiembre fue el Presidente de la República…” (13 de septiembre de 1973).
O las elocuentes palabras de nuestro Cardenal y Pastor: “Hemos dicho a nuestro pueblo, a nuestras autoridades, que no se puede faltar a los principios del respeto al hombre, que los Derechos Humanos son sagrados, que nadie puede violarlos, les hemos dicho en todos los tonos esta verdad. No se nos ha oído”. (Cardenal Raúl Silva Henríquez, 13 de abril de 1974).
Si como Iglesia hemos de defender con tanta fuerza una moral sexual que pregonamos –con verdad- conforme al Evangelio de Jesucristo, que no nos tiemble la mano a la hora de defender la moral social. Todo atentado contra la vida es repudiable siempre y sin excepciones. Aún en los momentos de evaluar nuestra historia más cercana.
Pecamos de ingenuidad si creemos que la muerte de Pinochet vaya a cerrar un capítulo de nuestra historia. Sin duda, será visto como un acontecimiento relevante, pero que en nada cierra los procesos de reconciliación y de duelo de una parte importante del pueblo chileno. Pinochet jamás torturó –materialmente hablando-; Pinochet jamás detuvo o hizo desaparecer personas –materialmente hablando-; Pinochet jamás utilizó la fuerza contra algún ciudadano chileno –materialmente hablando. Es por ello que todos los procesos judiciales -civiles y militares- que se venían llevando adelante, debieran continuar su camino en los Tribunales, sobre aquellas personas que fueron los brazos operativos de la Dictadura. No se trata de venganza ni de devolver la mano motivado por el odio, sino de esclarecer las violaciones a los Derechos Humanos que tanto han dañado nuestra identidad nacional. El País necesita saber lo que pasó; el País necesita reencontrar a sus desaparecidos; el País necesita volver a creer en la justicia chilena.
Ha quedado en la conciencia colectiva de Chile que finalmente Pinochet no pudo ser judicialmente condenado. Sin embargo, aún cuando fuera él quien cargó en sus manos “el arma de la dictadura”, fueron otros muchos, civiles y militares, quienes apretaron el gatillo. La situación actual obligará a los Tribunales de Justicia a sobreseer lo que haya que sobreseer, pero, al mismo tiempo, a juzgar a quienes haya que juzgar. La impunidad es un cáncer que le hace mucho daño al País.
Cada uno a lo suyo: los Tribunales de Justicia también, pues aún mantienen una deuda pendiente con el País.

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2 Comentarios

Imagen de Felipe Rojas

Es cierto: "La muerte de

Es cierto: "La muerte de Pinochet no cambia nada", pues LOS HOMBRES PASAN pero LAS INSTITUCIONES QUEDAN.

PINOCHET MORIRÁ EN VERDAD solo CUANDO SU OBRA sea DESTRUÍDA. La política interior y exterior de Chile es básicamente la misma que con Pinochet. Pregúntenles a los MAPUCHES si su situación a cambiado. Pregúntenles a los estudiantes si la buena educación no sigue siendo solo para unas elites. Pregúntenles a los pobres que los hay y muchos aunque algunos solo quieran ver el centro de nuestras ciudades y se esfuerzan por olvidar que existen comunas. Pregúntense porqué habiendo todos estos y más problemas nuestro ejército gasta más que ningún otro en Latinoamérica.

ESE EJÉRCITO es de verdad contra "amenazas" de nuestros vecinos o SERÁ OTRA VEZ USADO CONTRA EL PUEBLO CHILENO?

Porqué modernizar el ejército si los argentinos "son tan corruptos" y peor los bolivianos y peruanos (de todo el arsenal peruano solo un 5% funciona y sus aviones rusos se caen solos en maniobras y ya perdieron 8 en tiempos de paz) y mientras el pueblo chileno tiene tantas urgencias, se gastan 3 mil millones de dólares en armas. ¿Quiénes irán a la guerra? ¿Los nietos de Pinochet, o los MAPUCHES como aquellos que murieron en Antuco o nuestros familiares para "conquistar" para "las glorias de Chile" más riqueza con sangre para los Matte, Angellini y Luksic y hacernos más antipáticos de los que ya somos a nuestros vecinos para luego tener que comprar más armas para "proteger conquistas" y siempre el mismo círculo vicioso de militarismo chilensis AD INFINITUM?

HONORES MILITARES A PINOCHET? No se entiende cómo es posible esto para aquel que ensucia (más de lo que ya estaba) al ejército por su ejemplo de FELONÍA Y TRAICIÓN al rebelarse contra su PRESIDENTE LEGÍTIMO ungido por voluntad mayoritaria del pueblo chileno y cuando poco antes de morir gozaba del 60% de aprobación. Esto, A PESAR DE LA TRAICIÓN A LA PATRIA DE LOS OLIGARCAS CONTRA EL PUEBLO CHILENO POR SU BOYCOT A LA ECONOMÍA SIRVIENDO A LA CIA. Bueno, sí se entiende pues como dije, PINOCHET SIGUE MANDANDO.

En estos momentos, pregúntense Uds. si no es cierto que pudiendo comprar más nosotros, sin embargo la distancia que nos separa de los ricos no es más abismal que antes.

Vivimos mejor para consumir pero NO para tener acceso democrático a la buena educación, a acceder a puestos claves en la economía y el ejército. Nuestro país no es en verdad un buen ejemplo para nadie.

La economía hace inversiones en el exterior como nunca. ¿NO SON ACASO INVERSIONES QUE DESTRUYEN EL MEDIO AMBIENTE DE NUESTROS VECINOS Y HACEN COMPENTENCIA LOBBYSTICA Y DESLEAL GANANDO TRATO "ESPECIAL" A CAMBIO DE DINERO A SUS AUTORIDADES? ( recuerden a Luksic filmado en video entregando plata a Vladimiro Montesinos en Perú para que le ?arregle? su juicio contra su contaminante fábrica Luchetti en la reserva natural de las afueras de Lima!)

Eso crea antipatía que irá no contra los empresarios sino contra CHILE, contra el pueblo, quien sufrirá injustamente la explicable ira de los bolivianos, peruanos y argentinos por esos abusos. Mientras en el interior se destruye el medio ambiente chileno: en la Araucanía con fábricas de celulosa para satisfacer no nuestra demanda, sino la de otros en el exterior y se agotan las escasísimas reservas de agua nortina no para darlas a los agricultores mestizos o aymaras sino para dárselos a la empresas mineras y ... gratis! No tenemos agua y la regalamos a los consorcios norteamericanos y europeos! A precio de sangre chilena que los admiradores de Pinochet no consideran tales sino chilenos de segunda o ni siquiera eso. La muerte diaria de MAPUCHES O AYMARAS no es muerte de gente para ellos. Y sí mueren, en la Araucanía o el norte grande POR REPRESIÓN O POR CONTAMINACIÓN DE SU MEDIO AMBIENTE que al final es el medio ambiente que purifica el aire y agua de todos los chilenos también. NO LES PARECE ESTA REPRESIÓN, RACISMO Y ENTREGUISMO AL CAPITAL EXTRANJERO FAMILIAR?

La política económica, militar e interna ES EN ESCENCIA la política que el ESTRATEGA GEOPOLÍTICO PINOCHET DISEÑÓ PARA EL CHILE DEL SIGLO XXI. Y se está cumpliendo! No importa qué gobierno esté en el poder si de derecha o de concertación pero se sigue esa misma línea en Chile, aunque con disfraz ?democrático?!

NO. Lamentablemente, PINOCHET NO HA MUERTO, aún. PINOCHET VIVE y SIGUE MANDANDO Y MATANDO!

Hasta cuándo? ESO NO DEPENDE DE LA MUERTE FÍSICA DE un hombre o de algunos de sus seguidores, SINO DE LA MUERTE DE SU OBRA POLÍTICA, ECONÓMICA Y GEOESTRATÉGICA. Que sustituyamos eso por UNA AGENDA interna y externa VERDADERAMENTE DEMOCRÁTICA, va a ser muy difícil pero que alguna vez se logre, ESO ? DEPENDE DE NOSOTROS. DEPENDE DEL AUTÉNTICO PUEBLO CHILENO DEMOCRÁTICO. Solo entonces?Pinochet y el fascismo habrán muerto aquí y solo entonces el pasado será solo pasado.

Imagen de lino

el tituto y parte del

el tituto y parte del contenido,me da la impresion, que viviste en Dysnelandia ,todos los años de dictadura y con la arrogancia de los que no entienden nada como hay muchos, hoy opinas de los que vivimos nosotros ,que fuimos varias veces detenidos, perdimos nuestros trabajos, la posibilidad de seguir estudiando, que vimos morir a nuestros amigos, nos relegaron, nos golpearon, amenazados constantemente aprendimos a vivir en Chile y no nos fuimos. Para nosotros intrinsicamente, emocionalmente y tristemente la muerte de dictador, nos cambia la vida,porque con su muerte cerramos el circulo de lo que el represento para nosotros ,La muerte y nosotros seguimos viviendo, con nuestros propios ideales e inclusive el que hoy tu te des el lujo de escribir lo que escruibiste y a pesar de lo que escribiste te lo respeto ,porque por la democracia luche y estuve dispuesto a dar 100 veces mi vida

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