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¡Regionalización Ahora!

Sin embargo, después de más de 40 años, nos encontramos que poco se ha avanzado en el proceso real de regionalización del país.
Por: Ernesto Dattari
Se puede decir que la política regional en Chile empieza en la década de los sesenta con la creación de ODEPLAN, que impulsó la planificación regional. El año 1974 se dio un paso importante mediante la elaboración de un cuerpo legal, que implementó una estructura política, administrativa, social y financiera de las regiones. Con la Ley Orgánica Constitucional de Gobierno y Administración Regional del año 1993 se dio un paso importante en este tema.
Sin embargo, después de más de 40 años, nos encontramos que poco se ha avanzado en el proceso real de regionalización del país.
En los períodos que se ha querido avanzar en la descentralización real, en ese mismo período, se han hecho presente las barreras que siempre han existido en este terreno: una cultura política verdaderamente idólatra del unitarismo, del presidencialismo y del centralismo, y una cultura nacional que prefiere eludir la confrontación y el conflicto y que opta al final por el acomodo, para terminar en lo mismo: la administración se descentraliza, ¡el poder jamás!
Habrá que trabajar, debemos vencer muchos años de un exacerbado centralismo, no será fácil. Tal como dijo el Presidente de la Región Vasca que visitó nuestro país a fines del 2002: “detrás de un proyecto sano de desarrollo, no hay milongas”.
Se puede pensar que todo este proceso es complicado, sin embargo, el “secreto” de la regionalización no tiene ninguna de las sofisticaciones, ni ninguna de las elaboradísimas fórmulas económicas con que nos marean muchos encumbrados economistas.
Hoy, el contexto internacional, la globalización y toda nuestra política de acuerdos comerciales, favorece el proceso de regionalización. Ninguna región puede sentirse aislada del mundo.
Y el contexto nacional, no podría ser mejor. Si las reservas del país han subido por los altos niveles que ha alcanzado el precio del cobre, no repitamos lo que pasó con nuestro salitre en la “belle epoque” chilena de fines del siglo XIX y principios del XX. Aprovechemos para descentralizar ahora e invertir recursos en las regiones en proyectos e infraestructura productiva, que servirán para diversificar nuestra economía y reemplazar a futuro al cobre, cuando éste no pase por momentos tan buenos como los que está pasando hoy en día, o que simplemente ya no podamos contar con él, como nos pasó con nuestro salitre.
¡Luchemos por alcanzar la regionalización plena ahora!

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