No todo es bullying: cuentos que fortalecen

Mario Rojas acaba de publicar una serie de cuentos para niños en donde la resiliencia y la fuerza personal son los protagonistas. Nada de gritarle “socorro” a la mamá.

Imagen de Maitetxu Larraechea
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10 de Agosto, 2011 02:08

Todos hemos escuchado sobre el “bullying” o, en buen chileno, el matonaje. Lo revisan reuniones de apoderados, revistas, investigaciones, se ha escrito incluso sobre la eventual promulgación de una Ley Antibullying en Chile. Pero cuando se trata de abordar el tema con “los bajitos”, el asunto se vuelve más complicado. El clásico “Hijo/a, los amigos son para jugar, no para pelear” está algo obsoleto, al parecer, dado que Mineduc concluye que el 16% de los escolares chilenos afirman haber sufrido bullying.


Mario Rojas, junto a editorial Aula Creativa, puso en pausa por algunas horas su arquitectura para desarrollar un recurso concreto para atacar este problema: una colección de 8 cuentos recreando historias de niños experimentando bullying. La idea es que tanto profesores como padres puedan valerse de estos cuentos para iniciar una conversación con los niños sobre el matonaje.


No todo es bullying


Es interesante la sensatez de la propuesta y de cada una de las historias. Al momento de crear los personajes, Mario sabía que habían dos ideas que a él le importaba transmitir. La primera era que, lisa y llanamente, no todo es bullying: “Tú vas a una reunión de apoderados, y es normal que al menos 10 apoderados se quejen de que su hijo está siendo víctima de bullying. El bullying es algo que se da permanentemente en el tiempo, no es una mocha. Las mochas, las peleas y las rabietas pasan frecuentemente y son parte de la vida de todos nosotros. El bullying es algo que es reiterado y te va minando como persona, te va carcomiendo: hay veces en que se habla de bullying cuando en realidad se vive un pequeño conflicto que es normal”.

Por eso, cada cuento incorpora con una guía con lecturas y preguntas creadas por sicopedagogas que se hacen cargo de esta diferenciación entre una “etapa” normal y tal vez llena de peleas, y un real caso de bullying. Para Mario, esta sensatez es clave: “es difícil que ataquemos reales casos de bullying si metemos cada pelea escolar en esa categoría. Van a haber muchas veces en que los niños tengan que pasar por peleas de curso, y hay que enseñarles a enfrentar eso y no caer en victimizarlos demasiado hablando de bullying”.


Mi hijo, Super Mario


Empoderar a los niños para que puedan hacerse cargo de la situación que atraviesan es la segunda idea que cruza los cuentos. La acción de las historias no se concentra en papás o profesores como interventores, si no que en el proceso interior que desarrolla cada niño hasta encontrar la salida a sus problemas. Los padres y profesores son buenos consejeros, pero el que encuentra la salida al conflicto es siempre el niño: “Yo creo que él tiene que ser capaz de superar un problema que le presenta la vida, él tiene que ser capaz de generar la respuesta. Hago una analogía con “Super Mario”, en el que el personaje va quedando etapas, pero siempre es él quien tiene que aprender y superar cada obstáculo. Por eso, siempre al escribir los cuentos consideré que era el niño el que tenía que salir del conflicto. Podía haber un poco de azar, o diferentes soluciones, pero el niño es el que tiene que hacerse cargo de lo que está viviendo”.


Diferentes soluciones a diferentes situaciones: los cuentos

La diversidad de historias y personajes permite conversar sobre distintos casos de abuso en la sala de clases. Por ejemplo, está el cuento “Bella” en donde el personaje principal, "Latabilik", es una descendiente de pueblos nativos del sur. Bella e inteligente en su entorno familiar, pero distinta y rechazada en la escuela de la ciudad. Cuando "Latabilik" vuelve a su pueblo a pasar las vacaciones y sus cercanos no pueden creer que alguien la rechazaría en la ciudad, "Latabilik" puede comprender que el valor de las cosas y personas depende siempre del contexto, que nada es absoluto.


El personaje favorito de Mario es “Crispín”, del cuento “Cáhuiles”. Es un personaje reflexivo, que mientras pesca se revisa a sí mismo.“La pesca tiene mucho de estar con uno mismo y así este niño examina lo que le pasa. Además, me inspiré en una poesía de John Keats en la que un protagonista está angustiado y mira a un pájaro en la ventana. Reflexiona sobre la naturaleza y cae en cuenta de la pequeñez de todo lo demás”. Mario tomó este detalle, dado que “Crispín” en cierto minuto se identifica con un pájaro y “vuela”: “al volar, de alguna manera él puede ver el mundo desde arriba, dándose cuenta de que todas las cosas son pequeñas. Pero para ver las cosas así, este niño tuvo que distanciarse de su problema, verlo desde fuera. Lo que quiero con esto es que el niño pueda ver las cosas en perspectiva, dimensionarlas.”

¿Será posible que Mario cree personajes de este tipo, pero para adultos? Avísenme para reservar uno de los textos!

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¿Te tincó adquirir estos cuentos?

Puedes acceder a entretenidas “demos” en la página de la editorial Aula Creativa, y ahí mismo puedes comprar los libros vía electrónica. Este proyecto contó con el patrocinio de Mineduc y de Unicef, mintras que la creatividad de Mario al idear los cuentos contó siempre con el apoyo de Ana M. Valdés Ruiz y Alejandra Cortázar Valdés, quienes velaron porque los cuentos se ajustaran a las necesidades sicopedagógicas de los niños.

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