Todas somos Claudia Soto, la única mujer de Arica que se atreve a navegar en el mar

En estas líneas conoceremos a Claudia Soto, la única mujer de Arica que se dedica a la pesca de altura, una mujer aguerrida que contra viento y marea supo desligarse de los prejuicios masculinos y salió a navegar para darle power femenino a la pesca.

Imagen de Karina Guiñez Castillo
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08 de Marzo, 2019 07:03

Claudia Soto es armadora, pescadora y lleva 6 años navegando las aguas de nuestro mar, con el único enfoque que la aferra a su eterno amor al mar que fue cultivando desde niña por su padre, también pescador, que desde Pisagua le entregó sus conocimientos de la riqueza que tiene el mar en esta zona del país.

“Soy la única mujer que sale a navegar en lo que es la pesca de altura. Soy hija de pescador, y tanto mis hermanos como yo, desde pequeños nos enseñaron a pescar, pero solo dos nos dedicamos al mar: mi hermano como buzo táctico y yo como pescadora.

Cuando llegamos a Pisagua lo hicimos en el bote. Era como el Arca de Noé porque nos llevamos las gallinas, el pato, todo para irnos a ese pueblo que no tenía las comodidades que tenía la ciudad. En esos años no había sistema de vialidad, y por eso tuvimos que llegar de esa manera.

Yo me mareaba constantemente, y ese era un motivo por el cual mi papá no me llevaba en el bote, pero a mi siempre me ha gustado el mar. El problema que siempre ocurría, era lidiar con el machismo, porque el pescador nunca lleva a las mujeres porque lo considera como de mala suerte.

Después, cuando grande, y luego de estar casada me compré mi primera embarcación a la que llamé Reina Carolina, allá por el año 1997, pero navegando como tal, llevo 6 años, nuevamente por un tema de machismo. Me costó mucho salir a navegar, incluso, en mi propia embarcación no me lo permitían.

En un comienzo administraba mi embarcación, y luego aprendí lo que era el arranque, el alternador, todo lo que se echaba a perder, pero yo quería más. Me cerraban las puertas, incluso quise postular al sindicato de pescadores, donde me dijeron que no podía porque era mujer, así que decidida les dije que les iba a demostrar quién era yo, enseñarles quién es Claudia Soto.

Reconozco que mi hijo detesta mi oficio, pero en el fondo apoya la causa, porque sabe que siendo mujer separada, tengo que ponerle el hombro.

Por suerte, en este camino en que te cierran las puertas, se vino toda la problemática del Fallo de La Haya con Perú, entonces llegaron representantes de la pesca a nivel nacional de pescadores a solidarizar con nuestra situación. Llegaron otras mujeres pescadoras, entre ellas Gladys, quien abogó por mí, defendiéndome a tal punto que acordaron que como faltaba gente para trabajar, me preguntaron si tenía papeles y de ahí en adelante no me bajé más de la lancha.

 Me gustaría que hubiese más mujeres en el rubro. El hombre siempre piensa que una no puede tener las capacidades. Se complican con el uso del baño, porque como las embarcaciones son chicas te manejas con el balde y ahí juegas con el tema de respeto – espacio. Ellos son mas pudorosos de lo que es una. Después se amoldan y no te miran como bicho raro.

Ahora, si cazas un tiburón o una albacora no te la vas a poder tu sola, acá es un equipo. Que se atrevan las mujeres es maravilloso, hay mucha vida en el mar, las ballenas, los delfines, los pájaros Acá no hay teléfono, ni tele, es una vida tranquila y feliz”.

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