Denuncia ciudadana: La Violencia Obstétrica sí existe y es Violencia de Género

Un relato sobre esta realidad y también una crítica al Seminario de Parto Respetado.

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05 de Junio, 2019 07:06

Durante la semana del 20 al 26 de mayo, conmemoramos la Semana Mundial del Parto Respetado, actividad que venimos realizando desde el 2013 y que convoca a toda la comunidad ariqueña a actividades abiertas y gratuitas para promover e informar sobre el parto respetado y la violencia obstétrica. 

Es en este contexto que asistimos al Seminario “Semana Mundial del Parto Respetado”, convocado por el Colegio de Matronxs y Universidad de Tarapacá, pues consideramos que la gama de información que abordaba tal instancia, buscaba actualizar los mecanismos de atención al parto desde un punto de vista médico.

De acuerdo a lo que planteaba la invitación, no consideraba la problemática social que sustenta el hecho de cada año se “conmemore” y no se “celebre” esta semana en particular, buscando la reflexión y replanteamiento a las dinámicas bio-psico-sociales que conlleva la atención al parto, tal como se está dando hoy.

…Era una excelente instancia para hablar de violencia obstétrica

El jueves 23 de mayo se realizó el Seminario de Parto Respetado en la Universidad de Tarapacá, patrocinado por la misma universidad y el colegio de matronxs, Chile. Pensamos que esta era una excelente instancia para hablar de violencia obstétrica. Acudimos dos mujeres, dos hijxs, un lienzo y papelería, ¿qué mal podíamos hacer?

Pues bien, el mayor enemigo de la mentira es la verdad. Nuestro lienzo, que ocupamos en cada actividad, dice: “la violencia obstétrica si existe y es violencia de género”, tan solo por el hecho de nombrar la violencia obstétrica, en la sala de recepción donde se desarrollaba un seminario sobre parto humanizado, fue suficiente para ser interpeladas por docentes de la carrera de obstetricia, quienes llaman a la directora de la carrera, quien también nos interpela, para finalmente mandar a un guardia a que nos echara del lugar.

¡Una vez más la palabra cobra fuerza! Por supuesto no nos fuimos, estábamos en un lugar público y teníamos pleno derecho a estar ahí.

No entramos porque entendimos que se trataba de una conversación que desconocía la problemática central que propone el parto respetado, no entramos porque se iban a desconocer que hoy tienen a varios profesionales de la salud investigados en esa situación, incluyendo a expositores de dicho seminario. No entramos porque sabemos que hoy, sí existen experiencias de parto respetado en Arica, es gracias a que las mujeres que sufrimos violencia obstétrica levantamos la voz. Y no entramos porque sabemos que las mujeres que han logrado tener un parto respetado en Arica pertenecen a una clase privilegiada, quienes pueden pagar por un “equipo de parto humanizado, mientras las que no pueden, están sometidas a la vulneración de sus derechos.

No está demás decir que, ni ganas teníamos de entrar a escuchar tanta mentira.

La Violencia Obstétrica sí existe

Nos interesa dejar en claro que la Violencia Obstétrica sí existe, aunque la profesión aludida se sienta ofendida. Se trata de una conceptualización que pretende explicar y dar cuenta de un hecho social en particular que daña a las mujeres durante toda su vida, cada vez que consultan por su salud sexual y reproductiva, y que se hace palpable y mayormente sufrible cuando están embarazadas y van a parir.

No se trata de hechos aislados o desvinculados de la realidad chilena. El año 2016 y a propósito del noticiado caso de la mujer que tuvo a su wawa engrillada a la camilla y con personal de gendarmería en la sala de parto, que por primera vez en Chile el Instituto de Derecho Humanos hace referencia a la Violencia Obstétrica a través de hechos comprobables, juicios y declaraciones en que se apela a la vulneración de derechos a partir de la violencia ejercida a las mujeres en situaciones de vulnerabilidad, como es un parto.

Agregar que no es gratuita la declaración, ya que, por muchos años, distintas organizaciones de mujeres y profesionales en todo Chile, hemos denunciado esta situación desde la propia experiencia, ya que todxs en algún momento de nuestra vida hemos visto y vivenciado la violencia institucional en el transcurso de la gestación, parto y puerperio. Son estas mismas dinámicas de atención y denuncia de las mujeres, lo que motivo que en países de Latinoamérica se enmarque la Violencia Obstétrica en una ley para prevenirla, como es el caso de Argentina, Venezuela, entre otros.

Este tipo de Violencia no es ejercida únicamente por profesionales de obstetricia y ginecología, se trata de una violencia estructural, en los procedimientos protocolizados que no incorporan las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud; de las formas y tratos personalizados de todxs las personas que participan de un parto desde el ingreso de una gestante hasta la salida del establecimiento. En estricto rigor, se trata de la apropiación del cuerpo de una persona por sobre su derecho a decidir, desinformando o no tomando consentimiento del procedimiento, en un estado de vulnerabilidad física y emocional. A propósito de ello, es importante informar que en Arica hay 2 denuncias por Negligencia Médica y Violencia Obstétrica en curso, investigación que ha llevado al Hospital y funcionarios a un sumario interno y mediación.

Como ONG Madre Nativa entendemos la angustia y tristeza que significa pasar por este tipo de violencia, por eso queremos brindar apoyo a aquellas que decidan denunciar y de esa forma constatar el daño producido.

Si sufriste violencia obstétrica debes seguir tres pasos:

1. Pedir tu ficha clínica en la OIRS del centro de salud donde fuiste atendida.

2. Relata por escrito tu experiencia, en Madre Nativa te ayudamos a redactar y expresar tu experiencia.

3. Entrega tu reclamo en la OIRS a través de internet (oirs.minsal.cl – www.saludarica.cl/oirs) o directamente en papel en las oficinas del hospital, consultorio o clínica.

Nadie puede

Nadie puede negar la violencia obstétrica, por ofensiva que ésta le parezca.

Nadie le puede negar a una persona el derecho a denunciar y nombrar la violencia por su nombre.

Nadie puede desconocer la existencia de la violencia obstétrica solo porque es ofensiva a la profesión.

Nadie puede hablar y defender el parto respetado y desconocer la violencia obstétrica.

Nadie puede desmentir lo que miles de mujeres sufren al momento de parir en un hospital o clínica.

Nadie puede acallar la desesperación de mujeres desgarradas por la pérdida de sus hijxs.

Nadie puede olvidar a Evelyn y a su hija Danasha, su ángel eterno.

Nosotras no las olvidamos.

Nosotras no podemos permitir que callen y quieran esconder lo que realmente ocurre.

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