El fin del misterio de los CORES

Quedan pocos días para votar por ellos, pero son pocas las personas que conocen a sus candidatos a consejeros regionales, menos aún los que saben cuáles son las funciones de los CORES y su verdadero alcance. 

Imagen de Radio U. de Chile
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03 de Noviembre, 2013 06:11

484 mil millones de pesos, una cifra superior al presupuesto que tendría el Poder Judicial el próximo año y cercana al del Ministerio de Desarrollo Social. Esa es la cantidad de dinero que manejaron los miembros del Consejo Regional (CORE) de la Región Metropolitana desde el 2009, por medio de la aprobación de cuatro mil proyectos, según detalló el intendente Juan Antonio Peribonio.

Así de relevante es la función de los consejeros regionales, que por primera vez se elegirán democráticamente este 17 de noviembre, pero son pocos los votantes que conocen sus verdaderos alcances y, menos aún, quiénes son los candidatos que aparecerán en la “cuarta papeleta”, el voto de color verde donde estará el nombre de los postulantes a ocupar un puesto en el CORE.

“La gente no alcanza a comprender lo que es el CORE ni a visualizar a los candidatos. En mi zona, pese a la gran cantidad de propaganda de dos candidatos, la gente aún no reconoce nombres, ni sabe cuál es la función que cumplen, por lo que tiende a bajar la participación en el cuarto voto”, afirmó en el programa Poder para Qué de Radio Universidad de Chile, Marcelo Carvallo, candidato por Santiago poniente.

Las críticas a la campaña de información del gobierno y a los medios de comunicación abundan y el comentario generalizado es que nadie sabe bien qué son los CORES. Además de estos factores, Leonardo Grijalba, presidente de la Comisión de Coordinación de Consejeros Regionales, agrega el tamaño de los territorios que abarcan las circunscripciones provinciales, que pueden llegar a siete comunas en la Región Metropolitana, una extensión casi imposible de cubrir para una campaña que ciertamente no tiene los mismos recursos con los que cuentan los candidatos a parlamentarios o presidenciales.

El Gobierno Regional está constituido por el intendente y el Consejo Regional, el 19 de junio de 2013 se aprobó la ley que permite elegir directamente a los consejeros regionales, quienes antes eran elegidos indirectamente a través de los concejales.

Para esta elección se crearon 64 circunscripciones provinciales, de donde surgirán 278 CORES, que serán elegidos de manera proporcional (el mismo mecanismo que se usa con los concejales) de las listas presentadas por los partidos: Dos de La Nueva Mayoría – Nueva Mayoría para Chile (Democracia Cristiana y Socialista) y Nueva Mayoría por Chile (Radical Socialdemócrata, Comunista, Por la Democracia. Izquierda Ciudadana y Movimiento Amplio Social)-; una de la Alianza; una del Partido Regionalista de los Independientes, donde está enfocando sus esfuerzos de campaña; una lista conjunta de los partidos Liberal y Progresista, llamada Si tú quieres, Chile cambia; y otra de los partidos Igualdad y Ecologista Verde, denominada “Nueva Constitución para Chile”. A lo que se suman los candidatos que se presentan fuera de pacto, es decir, de forma independiente.

Además de fiscalizar al intendente, entre otras funciones, los CORES deben aprobar la asignación de los recursos del Fondo Nacional de Desarrollo Regional, que se utiliza principalmente para el mejoramiento de la infraestructura pública, como la pavimentación de calles, la construcción de plazas, arreglos instalación de luminarias, y más. Pero también deben aprobar o rechazar los proyectos de planificación territorial en las regiones, es decir, los planes reguladores comunales, intercomunales y regionales de desarrollo urbano.

Es precisamente en estos últimos proyectos donde se maneja una cantidad importante de las inversiones de los territorios. Las presiones políticas y económicas que pueden pesar sobre los CORES para buscar su favor, los ha envuelto en una nube de dudas en relación con la probidad de sus decisiones.
“Sólo el plano regulador de Santiago era un negocio de cinco mil millones de dólares, partamos de ahí. La elección del Consejo va a transparentar la gestión de los CORES porque ahora vamos a tener que dar cuenta a los electores, antes eran elegidos por los partidos políticos y sólo le respondía a su partido y aquí se cuoteaban mucho los proyectos, los recursos”, manifestó a nuestra emisora Raúl Álvarez Mutis, candidato por Santiago oriente.

Punto con el que concordó Carvallo: “Hemos tenido CORES, organismos colegiados, que muchas veces hacen asignación de recursos para pagar favores políticos o con oscuras intenciones”, dijo.

Sin embargo, desde la perspectiva de Leonardo Grijalba, publicitar la afiliación política de los CORES y que su gestión se presente desde una mirada de partidos contribuiría a contrarrestar el poder del intendente, hasta ahora designado por el Presidente.

“Puede pasar que un intendente puede direccionar recursos a ciertos municipios y a otros no porque quiere ser candidato a diputado o a senador. Para impedir eso sirven las bancadas políticas territoriales”, afirmó Grijalba, quien también va a la reelección como CORE de Maipú, Estación Central y Cerrillos.

Más poder
Aunque parezca increíble, a pocos días del 17 de noviembre, la ley orgánica que regirá estos nuevos cargos de elección popular todavía no existe, cubriendo con un grueso manto de dudas todos los aspectos prácticos relacionados con ellos, desde sus responsabilidades hasta su salario.

Por el momento, se regirán con la normativa anterior, pero aseguran que este nuevo estatus de funcionarios electos obliga a entregarles mayores atribuciones que las que ostentan hasta el ahora. Por ejemplo, sólo pueden aprobar o rechazar proyectos, no están facultados para ingresar modificaciones, hacer propuestas o recomendar a los municipios que trabajen en determinadas materias. El problema se presentará cuando las comunas no presenten proyectos, que parece ser una situación habitual, entonces, el trabajo de los CORES comenzará a escasear y no habrá cómo demostrarle a la ciudadanía que su voto sirve.

“Lo que se está solicitando es que los recursos regionales se aprueben en el Consejo Regional, no solamente el Fondo Nacional de Desarrollo Regional, sino también los presupuestos de Salud, de Vivienda, del Fosis, de todos los servicios regionales, para que se pueda tener una visión global de para dónde van a ir los recursos y uno pueda hacer una planificación. Hay que darles mayor facultad para coordinar los presupuestos regionales son los servicios públicos”, explicó Leonardo Grijalba.

Sin embargo, el coordinador de los CORES de la Región Metropolitana no es muy optimista en relación con la ley que está elaborando el gobierno. “Se ha propuesto que nosotros no aprobemos proyecto a proyecto sino que aprobemos paquetes de proyectos propuestos por el intendente, que va a ser nominado por el Presidente de la República. Evidentemente nos quitan facultades, porque hoy lo que hacemos es ver el proyecto en sus méritos, hacer una evaluación técnico- política y hacer los cambios que son necesarios”, dijo.

Pero además de la pugna que se podría generar con los intendentes, si los CORES adquieren mayor poder como representantes directos de la ciudadanía en las regiones, algunos alcaldes y parlamentarios podrían ver mermado el campo de acción de sus campañas.

Con una ciudadanía confundida en relación con las funciones de cada estamento del Estado, y con campañas políticas casi permanentes, los candidatos al Congreso, al municipio, y ahora a los Consejos Regionales se disputan ante los votantes la autoridad frente a las decisiones sobre el arreglo de la vereda, la construcción de la comisaría o la junta de vecinos.

“Evidentemente hay un tema de cuáles son las pegas que le corresponden a quién. Los parlamentarios se comprometen a cosas que no pueden resolver, que no es su rol, y los alcaldes tienen otra pega, hay que informarle a la ciudadanía cuáles son los roles de cada uno, para que no se equivoquen”, afirmó Grijalba.

Transparentar la función de los Consejos Regionales, mayor fiscalización política a los intendentes, contrapeso a las promesas de campaña fuera de lugar, real representación ciudadana en las instancias de decisión regional, democratización de los cargos públicos, son algunos de los beneficios que se le atribuye a la elección de los CORES. Pero también sale a la palestra otro importante anhelo: la descentralización del país.

“A la luz de esta elección podemos plantearnos la elección de intendentes y, por qué no, un nuevo diseño de la regionalización de país. Podemos repensar la distribución del territorio”, avizoró Marcelo Carvallo.

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