Elecciones ponen fin a 33 años de Gobierno de Saleh en Yemen
En la capital de Yemen, Saná, las fotos del gobernante fueron remplazadas por las del único candidato, el vicepresidente Mansour Hadi.
La votación es apoyada por EE.UU., la ONU y los países árabes.
Tras un año de protestas, un intento de magnicidio y al menos, 300 civiles muertos, según Human Right Watch, el martes los yemeníes elegirán a su nuevo gobernante, poniendo fin a los 33 años del Presidente Alí Saleh, en unos comicios donde la oposición al régimen no tiene candidato. El proceso electoral cuenta con el apoyo de Washington y forma parte de un acuerdo de transferencia del poder firmado en noviembre por la ONU y los países vecinos del Golfo Pérsico, donde se estipuló un candidato único y donde Saleh consiguió inmunidad, que lo absuelve “de los crímenes cometidos contra el pueblo yemení”.
En las calles de Saná, la capital de Yemen, las imágenes de Saleh ya fueron remplazadas por las del candidato único, el actual vicepresidente Abdo Rabo Mansour Hadi, lo que representa la salida del cuarto gobernante autócrata tras el inicio de las revueltas árabes en diciembre de 2010.
Con esto, Saleh se suma al grupo de gobernantes caídos en desgracia, tras Ben Alí en Túnez (enero de 2011), Hosni Mubarak en Egipto (febrero de 2011) y Muammar Gadaffi en Libia (octubre). Pero, además se trata del primero que cae fuera del norte de África, en plena península Arábiga.
De vuelta en Yemen para participar del proceso, el secretario adjunto de Seguridad Nacional de EE.UU., John Brannan, elogió el lunes los esfuerzos de Mansour Hadi contra Al Qaeda y dijo que Washington esperaba que el país fuese un modelo de pacífica transición política en Medio Oriente. La celebración de las elecciones serán la puerta de entrada a un nuevo Yemen y la salida de las circunstancias difíciles”, subrayó el Presidente Barack Obama en una carta, que fue entregada a Mansour Hadi.
Yemen es el país más pobre del mundo árabe. Además arrastra problemas debido a la marcada división tribal, el alto analfabetismo y varios conflictos más allá de las protestas opositoras. En el norte, en la frontera con Arabia Saudita, el gobierno afronta desde 2004 la insurrección de los Huthi. Esta tribu chiíta se queja de discriminación religiosa, social y económica y busca independizarse. Mientras en el sur, Al Qaeda tendría su base para la región. El movimiento separatista del sur informó el lunes a la Liga Árabe que boicoteará las elecciones.
Mansour Hadi es un político de bajo perfil, que sirvió al gobierno de Saleh desde 1994 y que rara vez ha dado un discurso en público.
Sin embargo, muchos yemeníes, que originalmente se oponían al acuerdo de Washington, la ONU y los países vecinos para llevarlo al poder, ahora apoyan su candidatura porque terminará con el gobierno de Saleh, quien actualmente se encuentra en EE.UU., tratándose las heridas que le dejó el atentado que sufrió en junio del año pasado.
“Librarse de Saleh fue un gran paso y esta elección era una de las condiciones para lograrlo, peor lo difícil empieza ahora”, aseguró el analista yemení Abdulá al Fakib. Eso sí, teme que la seguridad se deteriore hasta que se nombren nuevos jefes de las Fuerzas Armadas, “un paso imprescindible para comenzar el diálogo nacional”. Mientras, la oposición política a Saleh asegura que “no queda otra opción que votar por Mansour Hadi”, pero que los esfuerzos ahora irán en pos de cambiar la cúpula militar, plagada de parientes de Saleh.
El nuevo gobernante asumirá formalmente apenas salga elegido en las urnas.
Fuentes: La Tercera, EFE, CNN


