Vienen elecciones y las instituciones nos tienen durmiendo para que no sepamos qué traman

Para el electorado es necesario saber por quién votar, de quién se trata y conocer cuáles han sido sus debates anteriores o bien sus formas de acceder al poder. Llegar a ser candidato de la nada, no teniendo información del comportamiento político, no nos traerá ningún buen resultado.

Imagen de Marcelo Oñederra SJ
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15 de Mayo, 2019 18:05

Hace unos días atrás en una encuesta realizada por La Universidad del Desarrollo (UDD) se nos presentaba que el 81% cree que las instituciones en Chile están en crisis. Una crisis que afecta principalmente a políticos e iglesia, y que no puede dejarnos indiferente cuando en nuestra región se configuren las futuras elecciones al Municipio o al Gobierno Regional. A mayor desconfianza de las instituciones, disminuye el grado de compromiso por éstas y, por supuesto, baja el universo del electorado. Por lo tanto, corremos el riesgo en la región de ser dirigidos por personas que sólo serán escogidas con un mínimo de votantes, o bien personas que serán cocinadas en las internas locales que no tienen ninguna afinidad con las necesidades reales de nuestra región.

La encuesta también nos ayuda a darnos cuenta que si bien hay una desconfianza mayor frente a las instituciones éstas pueden ser cambiadas. Y de esos cambios dependerá el grado de involucramiento del electorado regional. 

Las fórmulas del silencio:

Es evidente que el silencio, o no decir nada, tiene fuertes repercusiones en el espectro electoral. El no conocer nada del candidato, el no saber cuáles son sus maneras para relacionarse con la política. Casi como respondiendo al dicho antiguo “si el río suena es porque piedras trae”, pueden ser señal de buena o mala imagen política.

Lo que sí está claro es que para el electorado es necesario saber por quién votar, de quién se trata y conocer cuáles han sido sus debates anteriores o bien sus formas de acceder al poder. Llegar a ser candidato de la nada, no teniendo información del comportamiento político, no nos traerá ningún buen resultado. Nada conocemos del cómo se escoge un candidato. 

El cueteo político de las instituciones:

El bien conocido cueteo o “pituto” de las instituciones es uno de los peligros del acceso al poder. Son pocas las oficinas de instituciones que no sufren por el cambio político, surgiendo de inmediato la búsqueda de nuevos empleos, pues se saben que a la llegada del "nuevo rey", uno ya no participará de la corte. Pero no sólo eso, sino que comienzan a aparecer nuevos cargos o reemplazos de cargos que son llenados por el amigo, por el familiar o por el compañero de estudios de algún alto cargo de la institución o de algún personero político que conoce los caminos del buen compadrazgo.

En pocas palabras, todo lo que tiene que ver con el respeto de la diversidad es olvidado. Y lo más triste es que aquellos que han levantado las banderas del respeto a lo diverso y a la libertad son quienes participan de las mismas fórmulas que combaten. 

El peligro del debilitamiento de la política:

No es raro ver que los partidos tradicionales se preguntan, o les preguntan a otros, en un esfuerzo democrático ¿cómo los ven y en qué creen que deberían mejorar? Una interesante fórmula democrática del tiempo presente, pero que no tendrá ninguna repercusión significativa si los oídos son sordos o los ojos son ciegos.

En esto estoy convencido: si un partido político no ha realizado un trabajo serio durante el período en donde no han tenido poder, significa que ese partido no está preocupado de la sociedad, sino que sólo le interesa su participación en el gobierno. Por lo tanto, un partido que no se ha formado, que no ha conversado o figurado nuevas estrategias, no puede ser un partido que lidere los tiempos que han de venir.

No podemos estar a la merced de partidos políticos que sólo buscan un espacio de poder y no de un real servicio al país o a la región. 

¿Somos liberales, conservadores o progresistas?

En nuestra región ha surgido un interesante movimiento político liberal. Sus focos han ido de la mano de temas como el aborto libre, la eutanasia, la libertad de las clases de religión. Todos temas que han sido debatidos en grupos pequeños a nivel local, pero temas que son importantes a nivel nacional. Es sabido que el Chile del presente siglo ha ido creciendo en todo lo que son las temáticas liberales. Y si antes era Uruguay el que se jactaba de ser el país más liberal de América Latina, hoy nos encontramos que en el continente latinoamericano Chile va ocupando dicho espacio.

Me da la impresión que el Chile de hoy es más liberal que nuestro partido liberal de Arica. La gracia está en que este nuevo partido ha tomado las preguntas de la coyuntura haciéndolas suyas. En esto podemos caer en el peligro de vender una imagen hacia la galería. Lo bueno del nuevo partido es justamente eso, ser nuevo. Pero todo lo nuevo suele ser falto de experiencia. 

Terminaría diciendo que, como región tenemos que ser informados con tiempo de quienes serán los futuros candidatos, tanto al Municipio como al Gobierno Regional. Vienen elecciones y pareciera que las instituciones nos tienen durmiendo para que no sepamos qué traman. Esta información es vital para todos y todas los que podemos votar. Y es importante que sea con tiempo, así poder enterarnos del historial de las personas, de sus sensibilidades o empatía con las necesidades locales. Necesitamos reconocer si en sus acciones no son personas que estén obligadas por cueteos políticos, que tanto daño nos ha hecho a todos en el país. Y que nos ayuden ha conocer cuáles son los valores que estas personas quieren desarrollar en su paso en el servicio público.

Creo que si bien es cierto hemos perdido confianza en las instituciones, una de las fórmulas de la recuperación de esta es tener una mayor transparencia. Pero no puede ser que conozcamos a los futuros candidatos en un abrir y cerrar de ojos, a las puertas de los que serán las futuras elecciones. 

Serán la verdad, la justicia y la transparencia las que en el presente de nuestras instituciones en Chile pueda haber una recuperación de la confianza del pueblo con sus instituciones.

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