La justicia tarda, pero llega; claro que a veces pasa de largo
Se trata del proceso contra Waldo Sankán y tres funcionarios de la Sub Dirección Norte de la Conadi. Según el último trascendido llegado desde Iquique, donde se sustancia el caso, el juicio tendría lugar en la última semana de este año
Esto ha sido como el cuento de Pedrito y el Lobo, aunque en una versión bastante más extensa y todavía inconclusa. Reiterados anuncios de que el proceso se termina, pero no pasa nada; el tiempo sigue transcurriendo latamente y el asunto permanece sin resolución, para consuelo de unos pocos y desánimo de muchos.
Se trata del proceso contra Waldo Sankán y tres funcionarios de la Sub Dirección Norte de la Conadi. Según el último trascendido llegado desde Iquique, donde se sustancia el caso, el juicio tendría lugar en la última semana de este año. Para los que están en el banquillo, sería el peor de los regalos navideños y el augurio de un 2012 nada de próspero.
Una historia digna del más truculento culebrón televisivo. Un proceso que acumula tres años de tramitación. Durante el primero, se investigó sin llegar a la formalización Los dos restantes se agotaron en sacar adelante la investigación y a formalizar por estafa a los cuatro imputados. Hace unos tres meses, finalmente, fueron re-formalizados por los delitos de estafa, uso malicioso de instrumento público y falsificación de instrumento privado.
La historia comienza en el 2004. Waldo Sankán, quien antes había sido director provincial Arica de Bienes Nacionales, se adjudicó a través de su consultora “Solution Technology Tarapacá Ltda.” el proyecto “Acciones de apoyo para el traspaso de predios fiscales y/o inmuebles fiscales a organizaciones indígenas de la provincia de Iquique”, por un monto de 30 millones de pesos.
El modus operandi para el montaje consistió en sustraer desde Bienes Nacionales carpetas de regularizaciones ya efectuadas para presentarlas como respaldo del supuesto nuevo proyecto, el que fue aprobado y formalmente pagado por intermediación del Subdirector Norte de Conadi, Cornelio Chipana; y de los funcionarios Eduardo Ramírez, encargado de la Unidad de Tierras y Aguas; y Juan Huaranca, supervisor.
Conforme a la exposición del fiscal Eduardo Ríos, los imputados realizaron una serie de actuaciones con el propósito de defraudar al Fisco de Chile y obtener por parte de éste la liberación de boletas de garantía a favor de Sankán Martínez.
Para este propósito, los funcionarios de Conadi incumplieron maliciosamente los deberes que su cargo les imponía, omitiendo realizar labores de supervisión y, por el contrario; emitieron informes que daban por cumplidas etapas del proyecto, sin que ello hubiera ocurrido.
Según consta en la imputación, los valores liberados fueron cobrados en ventanilla, y personalmente, por Sankán.
Otra arista de esta operación es que Waldo Sankán presentó una declaración jurada con firmas falsas de cinco profesionales encargados supuestamente del proyecto. Estos han testificado que jamás se les llamó a participar en tal iniciativa.
Otrosí: Waldo Sankán contrató en calidad de procurador del proyecto a su hermano Cristian, al que se le pagaron 2 millones de pesos de parte de los fondos fiscales destinados a los profesionales.
Una trama perfecta que habría pasado piola, de no ser porque un pajarito cantó, dejando al descubierto el acto de corrupción en referencia y un escenario de sordas rivalidades y patadas por debajo de la mesa.
Ocurre que Orlando Vargas pretendía ser candidato a alcalde, pero Sankán le llevaba la delantera. En un burdo intento de desacreditar a este último, Ovapi le pidió a su estrecho colaborador Marco Antonio Olivares que enviara al entonces diputado Iván Paredes un correo electrónico contándole el asunto de la Conadi. Paredes recibió el mensaje y ante la gravedad que revestía lo sucedido, denunció el hecho a la justicia. La investigación partió en el 2008.
Como Dios los cría y el diablo los junta, ni Ovapi despidió a Olivares, ni Sankán se disgustó con Ovapi. La única novedad es que recientemente el actual diputado echó con viento fresco a Olivares de la Radio Puerta Norte. Fue por deslealtad de otra índole. Pero al despedido lo acogió Sankán, quien lo instaló en una nueva radioemisora a la medida de ambos. O sea, la trenza se cortó, pero no totalmente. Un ejemplo conmovedor de lo que significa ser amigo de los amigos.
Retomando el hilo de la idea central, el asunto lo tomó la justicia. Al cabo de tres años de tramitación legal, se ha entrado ahora a una etapa final retardada inicialmente por tácticas dilatorias de la defensa y porque se está esperando que el fiscal vuelva de vacaciones. Cuando esto ocurra, se decretará el cierre de la investigación y el fiscal dispondrá de diez días para formular, si ha lugar, las acusaciones de rigor y dar paso a un eventual juicio oral.
Automáticamente, Waldo Sankán quedaría inhabilitado para seguir desempeñando su cargo de alcalde de Arica y podría ser condenado a la pena de 3 años y un día de presidio menor en su grado máximo. Obviamente que a la cárcel no va llegar, ya que prevalecería el principio jurídico de la “irreprochable conducta anterior”.
Es un decir que la justicia tarda, pero llega (como el lobo); sin embargo, se cae de maduro que en este caso la demora ha sido superlativa. Con el antiguo sistema procesal penal, lento y engorroso, este proceso habría terminado hace bastante tiempo y hasta con encarcelamiento preliminar.
Hoy, sin embargo, tenemos una justicia garantista y muy permeable a los resquicios legales, de lo que resulta que imputados de esta laya no sienten el más leve cosquilleo de vergüenza ni de miedo, confiados en la estrategia de dilación, en el juego del papeleo (que igual existe y da resultado), en el poder del dinero y en el manto protector de los poderes fácticos. Cambia el sistema procesal penal, pero la reputada señora Justicia sigue tan ciega como antes y con su balanza cargada para un solo lado.
Fresco está en la memoria el juicio a tres caballeros ariqueños en que se dedujo culpabilidad, pero terminaron absueltos y con un mero castigo en dinero cuyo plazo venció y todavía no pagan un peso.
Alguien me dijo que no son los sistemas los malos, sino las personas. Se la compré: cuando se trata de simples mortales, a los jueces no le tiembla la mano para ordenar la ejecución de embargos y remates. Esa pobre gente no se ha robado ni siquiera una gallina de cogote pelado, pero comete el “delito” de no poder pagar determinadas deudas (considerablemente menores que los montos millonarios que birlan los brígidos de cuello y corbata). Pierde su patrimonio, sufre dolor y queda socialmente estigmatizada. En cambio, los que te dije, con uñas y cuñas se roban la gallina de los huevos de oro, se llenan los bolsillos, no devuelven ni un peso y no les sale ni por curados. ¿Cómo no van a ser amigos agradecidos de los jueces? Otra vez la trenza de los amigos de sus amigos. Estos son también yuntas de los anteriores y entre las dos trenzas conforman una suerte de Nomenklatura ariqueña.
Es de esperar que con el caso Conadi no debamos lamentar que la justicia quede otra vez en capilla y tener que decir nuevamente adiós a la verdad.



y los narcolocutores, cuando
y los narcolocutores, cuando se van a largar de arica??
Creo profundamente en la
Creo profundamente en la democracia, en la libertad de expresión y en el rol de los medios de comunicación como instrumentos reguladores de la actividad pública, pero junto con eso creo, también, en la responsabilidad de las fuentes que generan las noticias publicadas.
Sin afán alguno de polemizar quiero aclarar lo siguiente:
1. En aquella época, Marco Antonio Olivares, trabajaba como locutor en la Radio Puerta Norte, siendo ésa su única y exclusiva relación laboral con el medio que yo dirigía y gerenciaba.
2. No ha sido mi estilo jamás la descalificación ni las truculencias en la actividad política. Más aún, mi incursión en ella se debe fundamentalmente a un afán de servicio generado desde mi actividad social de muchos años atrás.
3. Marco Antonio Olivares sí fue un estrecho colaborador en la última campaña parlamentaria y, luego de electo, fue mi Jefe de Comunicaciones.
4. En esa condición desarrolló un muy buen trabajo y, en la búsqueda de un mayor desarrollo profesional, renunció a la función en mi Oficina Parlamentaria, pero no fue despedido como se dice en la nota. Prueba al canto: con Marco Antonio seguimos manteniendo una gran amistad.
Orlando Vargas Pizarro
Diputado de la República
Un tema relevante que toca el
Un tema relevante que toca el artículo es la ineficinecia de la Fiscalía. Por estos días el Fiscal Nacional Sabas Chahuan se muestra muy ofendido por las acusaciones de ineficiencia que realiza el Ministro del Interior, pero los dos casos que se mencionan en este artículo son una muestra de la incompetencia de la Fiscalía ¡¡¡tres años!!! investigando. En el caso de Valcarce, recordemos que fue el Consejo de Defensa del Estado el que consiguió condenas y no la Fiscalía, además en ambos casos, los hechos fueron investigados y las pruebas fueron aportadas por particulares externos. Y sólo son dos ejemplos que por su importancia debieron ser tratados de manera especial. Muy a mi pesar creo que hay que darle la razón al gobierno en este tema pues las Fiscalías no parecen estar haciendo la pega por la que le pagan.
Notable columna, sobretodo el
Notable columna, sobretodo el analisis a nuestro pateticos poder judicial, el cual esta hecho al parecer por los mismos delincuentes para que les acomode la cosa (y de ehcho podriamos decir que es de ese modo). Sin embargo de todo lo que podria yo acotar a este tema solo digo una cosa y es que mientras no exista una reforma procesal/penal en Chile a la altura de nuestros problemas y no a la calza de los delincuentes estamos jodidas las personas correctas d eetse pais y obleigados a tomar la justicia en nuestras manos como Crom manda.