Opinión: Cada oveja con su pareja

El estado de la vejez, no solo es un tema de orden biológico y de deterioro físico y mental, sino que por sobre todo es un tema de menoscabo social, que va como ya se ha dicho, repercutiendo de manera progresiva en la calidad de vida de las personas.

Imagen de Omar González Hurtado
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09 de Marzo, 2014 04:03

Entre los múltiples dichos o refranes populares, la frase CADA OVEJA CON SU PAREJA es una expresión que adquiere gran relevancia en las relaciones sociales. Concepto que por lo general se refiere a la relación equitativa y compatible entre un hombre y  una mujer. He ahí que de manera quizás un tanto inconsciente, cada persona busca a uno de sus iguales para establecer amistad y comunicación.

Efectivamente, esto es así, cualquiera sea el estado o las circunstancias en que se encuentre una persona, siempre tenderá a buscar algún tipo de contacto con alguien que se encuentre más o menos en sus mismas condiciones, características y/o circunstancias. En tal sentido entonces influyen poderosamente algunos factores como la edad, las actividades de trabajo, los intereses, los agrados y desagrados, los gustos y los disgusto, entre tantos otros aspectos.

En esta oportunidad es mi deseo poner énfasis en un tipo de relación que debiendo ser natural y lógica, se va transformando en una realidad que emocionalmente afecta en demasía a las personas en su convivencia social, o mejor dicho a la supervivencia social, y que tarde o temprano pone en jaque a través del tiempo “el sentido y calidad de vida de cualquier persona”.  

En la vida del trabajo por poner un ejemplo, es muy notoria la diferenciación que se va produciendo con los años, entre la gente joven y los adultos de cierta edad, por no decir “adultos mayores”, que aunque no se quiera, aquellos que ya han pasado los 50, irán notando que se van quedando solo, aislado en un mundo en que las actividades son cada vez más diversas, cada vez más diferentes entre aquellas que prefieren o llaman la atención, tanto en la gentes joven en relación con  los adultos.   

La tragedia de la vejez como dijo Oscar Wilde, no es que uno sea viejo, sino que cada día se es menos joven.

De esta manera la gente más edad, por no decir “más viejos”, van siendo ignorados progresivamente, en presencia y comunicación, por parte de las nuevas generaciones, lo que se fundamenta con cierta claridad en la expresión o  concepto ya dicho,  “cada oveja con su pareja

Perfectamente esto puede ser atribuible a “cada grupo con sus iguales” , entonces  los viejos comenzamos a notar que nos vamos quedando solos, lo que se agudiza aún más, después de haber cesado nuestras funciones laborales, y entonces no nos queda otra que tratar de seguir en contacto con aquellos amigos y compañeros que estén en nuestra misma situación.

Si bien esto es una realidad natural y lógica, para aquel o aquellos que adquieren conciencia de esto, es una cruda realidad que la gente joven no se percata, a no ser que sean familiares.

Por tal motivo, el estado de la vejez, no solo es un tema de orden biológico y de deterioro físico y mental, sino que por sobre todo es un tema de menoscabo social, que va como ya se ha dicho, repercutiendo de manera progresiva en la calidad de vida de las personas, pues la diferenciación cultural hace crisis en los intereses, los valores, en las actividades, en los gustos, en las costumbres, en fin.   Situaciones dentro de las cuales es difícil encontrar una solución acertada que permita a los viejos seguir insertados en una vida social normal y  activa a fin de continuar siendo tomados en cuenta, sin discriminación, en sus opiniones, apreciaciones y juicios por parte de los grupos de las nuevas generaciones. Relaciones sociales en que los viejos, no podemos competir porque los hechos en desarrollo constante, sobrepasan nuestras condiciones, conocimientos, habilidades y destrezas, como lo es, por poner solo algunos ejemplos; el desarrollo tecnológico, el uso de la computación, los Tablet, el lenguaje, los modismos, las actitudes y valores.

En consecuencia,  tal como dice aquella canción que interpretan “Los Iracundos” ….”El mundo está cambiando, y cambiará más, el cielo se está nublando hasta ponerse a llorar, y la lluvia caerá, luego vendrá el sereno”

Para terminar estas reflexiones bien vale la pena citar un pensamiento de un autor desconocido que dice: “cuando seas viejo en la carne, sé joven en el alma”,  o bien como expresa Émile A.Faguet ”hay cuatro cosas viejas que son buenas: viejos amigos para conversar, leña vieja para calentarse, viejos vinos para beber y viejos libros para leer.

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