¿Por qué arde el mundo? Un poco de contexto

¿Por qué arde el mundo? Un poco de contexto

25 Noviembre 2019

A nivel mundial se está generando y agudizando una ruptura entre gobernantes y pueblo difícil de corregir, debido a que esta misma clase política está atada de manos frente al poder económico que los ha financiado y asistidos durante años.

Angelo Auil >
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El año 2001 marcó un cambio de era a nivel mundial, fue el día donde los “enemigos” dejaron las viejas trincheras en las fronteras y las cambiaron por las barricadas dentro de las mismas ciudades y carreteras. El fantasma de la guerra fría había desaparecido y junto con la consolidación el orden neoliberal en el mundo, la idea de una guerra entre grandes potencias se disipó entre el humo de la interdependencia económica, haciendo que el precio superase con creces cualquier idea de ganancia en un conflicto abierto.

Sin una gran guerra que consumiera el entusiasmo juvenil y drenara la sangre de una generación completa, la mirada se volvió hacia el interior de cada país y los mismos procesos de emancipación que durante el siglo pasado se dieron en su etapa final, durante nuestra época se están viviendo desde el comienzo del siglo con una exigencia de mayor equidad, sin trincheras ni enemigos externos a los que culpar, las miradas se vuelcan hacia el bienestar interno de cada nación.

La filtración de CityBank y el memo de la discordia.

Casi como la crónica de una muerte anunciada, en 2006 se filtraba un memo interno de alta jerarquía desde CityGroup, documento que sólo fue enviado a sus más grandes inversionistas (De esos tan grandes que hacen que la fortuna Matte parezcan billetes debajo del colchón).

Se jactaban y felicitaban por haber alcanzado una firme oligarquía a nivel mundial y que el control de los Estados era cada vez menor comparado con su poder (La realidad tiende a superar a la ficción).

Después advierten que el riesgo más grave que enfrentaría esta “Elite Global” era la demanda cada vez mayor de las sociedades por equidad y que frente a esta realidad debían tomar medidas preventivas, ya que en las urnas “desafortunadamente” cada ciudadano es igual a un voto y ahí no tienen el mismo poder. Solo dos años después la crisis Sub-prime hizo temblar a la economía mundial, era el gran crack en el sistema que se había estado incubando durante décadas y generó pérdidas irreparables en la confianza de las naciones, sus ciudadanos y ahorros.

Durante los mismos años comenzaron a surgir diferentes gobiernos de izquierda en Latinoamérica, los cuales fueron llenando las urnas con promesas de mayor justicia social y una distribución más equitativa de los recursos.
Por otra parte las calles también comenzaban a mostrar signos de organización, como el denominado Ocupy Wall Street, movimiento que se tomó las calles de Nueva York durante varias semanas.

Este proceso generó como respuesta que la derecha internacional se reagrupara, gran parte de los países del cono sur se centró en alianzas con las iglesias protestantes y en una radicalización del discurso en contra de la agenda progresista de género, equidad, aborto y seguridad social bajo cuidado estatal.

Durante esta última etapa del siglo, estas mismas estructuras y organizaciones políticas se han ido haciendo con el poder de diversas formas: Mediante las urnas como en Argentina, mediante acuerdos de sucesión y traición como en Ecuador, Mediante la fuerza como en Bolivia y mediante un golpe blando como el que sufrió Brasil y la acusación contra Lula para sacarlo de carrera en la recta final contra Bolsonaro.

Hoy vemos a países como Estados Unidos quebrando acuerdos internacionales, montando barreras arancelarias, reduciendo los impuestos a los más ricos y aumentando la fuerza de sus policías mientras que critican el rol de los Derechos Humanos, camino no muy distinto al que han seguido gran parte de estos países.

Todos ellos comparten una agenda común, reducir la influencia del Estado en la seguridad social, Reducir la carga tributaria de los más ricos, eliminar enclaves ambientales protegidos y menoscabar el rol de los Derechos Humanos mientras que se aumenta el poder de las policías, metas no muy distintas a las que hacia referencia CityGroup, después de todo quien pone la plata pone la música.

A nivel mundial se está generando y agudizando una ruptura entre gobernantes y pueblo difícil de corregir, debido a  que esta misma clase política está atada de manos frente al poder económico que los ha financiado y asistidos durante años, haciendo imposible que cumplan con las peticiones y necesidades reales que tiene la gente hoy en día, escenario que no varia mucho entre naciones, debido a que  los orígenes y problemas tienen una raíz común “la promesa de desarrollo que nunca se cumplió”.

Si sumamos la modernidad liquida de la que hablaba Bauman, con un mundo cambiante a diario, el poder de las redes sociales en la conformación de un pensamiento de cardumen, el dique de contención en el que se han convertido las instituciones para impedir cambios y la nula confianza en la política tradicional para resolver los problemas, podemos avizorar que los diferentes movimientos a nivel mundial no se van a detener y que por el contrario seguirán creciendo en intensidad mientras que colisionan con el monopolio de la fuerza organizado por el Estado.

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