“San Miguel, el Arcángel del Valle de Azapa”

Todo es alegría, la tradición y la fe son la fórmula ideal para que cientos de corazones disfruten de esta fiesta que debe tener más de 300 años.

Imagen de José Olivares Callejas
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29 de Septiembre, 2011 12:09

Uno de los lugares con más encanto del norte es sin lugar a dudas nuestro querido valle de Azapa. Vergel que no tiene nada que envidiarle al paraíso de Adán y Eva, según nuestro particular punto de vista y amor por esta tierra, enclavada en medio de agrestes cerros, que indudablemente cobra una gran importancia en el período invernal de la zona sur, ya que abastece con sus productos agrícolas a todo Chile, constituyéndose el valle, además,  un gran generador de empleos no solo para los ariqueños, sino cientos de personas que vienen de otros lugares.

El valle es recorrido por una carretera que serpentea de oeste a este o viceversa según de donde venga, pasando por centenarios olivos combinados con modernos invernaderos implementados con tecnología de punta. En el tiempo de la cosecha del tomate, los paking se ven adornados con hermosas señoritas en conjunto con robustos varones que realizan el trabajo más pesado de esta temporada.

Es finales de Septiembre, a pocos días de haber comenzado la primavera ya se sienten los fuertes rayos del sol, y por lo mismo tiempo de celebraciones, he decidido participar de la celebración del Arcángel San Miguel patrono del valle de Azapa, por lo que en una esquina del poblado, me detengo a observar la procesión donde antiguos azapeños  llevan la imagen del protector de nuestro valle, exteriorizando mucha alegría en un ambiente de de inusitado jolgorio, a pesar del peso de la estructura que acomoda al Arcángel, además la virgen del Carmen es llevada por un grupo de alegres damas del poblado. Con respeto y admiración nos recreamos con los hermosos y multicolores bailes religiosos, admirando la agilidad de sus danzantes y el amor con que sus bailarines muestran su fe, engalanados con armoniosos sonidos que provocan las bandas de bronce con impecables uniformes.

Todo es alegría, la tradición y la fe son la fórmula ideal para que cientos de corazones disfruten de esta fiesta que debe tener más de 300 años. El padre Amador, junto al padre, Teo presiden estas fiestas después de haber peregrinado durante un mes llevando la imagen del Santo Patrono por toda esta quebrada, entregando mensajes de esperanza y amor en cada rincón que visitaba.

Con un amigo que es un afro descendiente de más de 70 años, cuyo nombre no viene al caso, conversamos alegremente, quien se viste en forma pulcra y elegante,   destacándose su impecable sombrero y unos relucientes zapatos negros, para él, esta celebración es la más esperada durante el año. Nos acercamos a un kiosco iniciando una entretenida conversación, comentándome de como disfrutaba de esta fiesta cuando era pequeño, “mi mamá me compraba ropa nueva para venir a esta fiesta y lo primero que me encargaba era que al llegar debería primero saludar al santo antes de ir a disfrutar de las ramadas”-decía. Luego ya más joven asistía a las misas que eran acompañadas por un órgano y unos violines. Este poblado se llamaba Azapa Grande, donde existían muy pocas familias como los Andía, Colque y los Gutiérrez. Recuerdo que las señoras usaban un velo de encaje negro al entrar a la iglesia, Anacleto Baluarte era el sacristán del padre, además de hacer explotar dinamita para que se pudiera enterar todo el valle que estaba a punto de comenzar la misa principal.

La tradición de aquellos tiempos, era creer que si durante la procesión se miraba hacia atrás, provocaba la muerte de inmediato, “cosas de los abuelos” -sonríe mi amigo. En aquella época no existían los bailes religiosos, por lo que los encargados de la fiesta, organizaban recolecciones de dinero en burro, recorriendo las chacras con el propósito de contratar una banda del país vecino, Bolivia. Incluso era tanto el fervor por los conjuntos bolivianos, –igual que hoy- que una comitiva de lugareños los iba a esperar al pueblo de Chapiquiña y trasladados a lomo de mula hasta Azapa.

“El pueblo se iluminaba con faroles, cuya energía era provista por un motor de un vecino de buena voluntad de apellido De Phillips. Lo que más me llamaba la atención que los curitas siempre sino eran peruanos, resultaban ser españoles”. Terminada la fiesta, nos dirigíamos por un camino tropero para acompañar a nuestros hermanos de Lluta en su fiesta patronal de San Jerónimo”.

“A mí me bautizaron junto a un gran número de niños en aquellos tiempos en que no exigían las charlas que hoy exigen. Los papas y padrinos se esmeraban en dejar ofrendas al San Miguel, colgándole billetes, regalándole alhajas o cabellos de sus hijos para hacerle una cabellera. Un curita italiano quizás buscando ventajas económicas cambió la fecha para un fin de semana coincidiendo con el 18 Chico”. “Con pena” -me dice mi amigo hay cosas que ya no están, como el lindo confesionario ubicado al costado izquierdo; y un pulpito grande, que estaba en la parte alta a un costado del altar, desde donde el padre nos retaba y una hermosa campana que a decir de algunos, tenía un buen poco de oro para que sus campanadas fuesen música de ángeles”.

Me cuenta que “para el tiempo del Plebiscito, se produjeron muchos saqueos en el valle, lo que obligó a los que custodiaban las alhajas de plata y oro de la iglesia a enterrarlas en la ribera del río, bajo una gran piedra. Allí estuvieron por muchos años, siendo devueltas cuando la paz nuevamente volvió a estos campos”. ¿Sabes tú? -me pregunta- ¿porqué el cementerio estaba ubicado a un costado de la iglesia?, hace una pausa y me dice “que ahí enterraban a los que estaban lejos de Dios y según las creencias antiguas, solo así conseguirían el perdón divino”.

Han transcurrido muchos minutos de conversación recordando esta celebración, mira al cielo y saca unos caramelos que le habían quedado después de haberlos lanzado a San Miguel, a su paso por las calles del poblado. Con mucho orgullo y nostalgia, me dice “durante más de 60 años nunca he dejado de participar de estas fiestas”. Ante esta revelación, quedé muy sorprendido. ¡Si, es verdad, un azapeño  honesto, nunca miente a sus amigos…y tú eres mi amigo, lo creo!

No nos hemos dado cuenta que la procesión está llegando a su fin, la imagen de San Miguel, junto a la virgen María, son despedidas por un gran número de fieles que con sus pañuelos al viento, le dicen hasta el próximo año, mientras que por los aíres resuena una marcha que con mucha gallardía, interpretan los músicos de las diferentes bandas congregadas para tan digna ocasión, es lo menos que podemos hacer para agradecer la valentía de este Arcángel siga con su tarea divina de proteger nuestro valle. La sentencia bíblica nos dice “que los humildes heredarán la tierra”, por lo que nuestra tarea de hoy, es cuidarla y administrarla si queremos continuar recibiendo bendiciones, esperemos que todos los que vivan en el valle de Azapa, algún día sientan lo mismo.                      

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Imagen de Armando

Que bueno José que tengas ese

Que bueno José que tengas ese don de acoger los pensamientos del pueblo, porque si hay algo grande en las fiestas patronales, de nuestros Pueblos nortinos y sureños, es que ellas son animadas por la piedad popular mucho más que por las ritualidades oficiales del clero de turno.

La piedad popular expresada en un amor sencillo y piadoso de apego a las imágenes, no con idolatría, porque eso es un concepto totalmente ageno a la gente sencilla, eso es un análisis que proviene de otra manera de pensar, la gente sencilla manifiesta "amor" con secillez hacia aquellos que les han manifestado su Amor, así lo mostró en las últimas semanas el gesto popular de afecto hacia "los animadores de TV".  Mucho más es la manifestación de amor y de gratitud de la gente sencilla hacia los únicos que no los defraudan en sus esperanzas, los mediadores "sagrados":  la virgen, los santos y de manera especial, en Azapa, San Miguel (San Miguelito), que pena que la imagen este tan distinta porque atenta contra esa sensibilidad que la gente tenía hacia un protector humilde "principe del cielo" pero tan pequeño entre su pueblo, "defensor del pueblo" dice la Biblia.

Tu has sido testigo de ese amor de la gente sencilla, y que bueno que Dios te de los dones para publicarlo, para que los hijos hereden el mismo amor y la misma piedad de sus padres que a su vez la heredaron de los abuelos... la religión del pueblo, se manifiesta desde el pueblo, las teorizaciones vienen de otras maneras de pensar, que aveces no acogen el sentimiento popular.

Que bueno que tu las acojas, las publiques y sigas animando con fidelidad de misionero la fe de tu gente que tambien te respeta y acude a ti.

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