Fujimori Amenaza con Volver

Fujimori Amenaza con Volver

30 Noviembre 1999
Gobernador de Tokyo, Shintaro Ishihara, proclama apoyo definitivo para su compatriota
Karen Delgado d... >
authenticated user Corresponsal
Me subí a un taxi en Arequipa, en una de mis últimas visitas; “señorita su cinturón de seguridad, por favor” me dijo el taxista. Por un momento pensé que éste compatriota había ya cobrado conciencia de lo mal que manejan todos en su rubro e inclusive llegué a pensar que puede haber estado preocupado por mi bienestar mientras yo hacía uso de su servicio.
“Después nos ven los “tombos” y me ponen papeleta!” comentó de vuelta.
¡Obvio! pensé, no puede ser que un cambio de actitud haya ocurrido tan rápido, pues la última vez que estuve en Perú fue recién hace 4 meses y nunca me hicieron estos pedidos.
Paramos en un semáforo, y aún en el taxi, me puse a leer los titulares de los periódicos, prensa amarillista en su mayoría, y me pregunto ¿de dónde sacan esos nombres, por favor? “El Trome”, “El Bocón”. ¿Qué ciudadano con algo de respeto por su coeficiente intelectual puede leer esos diarios, o incluso creer en lo que dicen?, pero bueno, juro que ese será otro tema para otro artículo.
Otro nombre que me llamó la atención fue “El Chino”, y estaba junto a un periódico más serio que titulaba: “Perú protesta ante Japón por apoyo a Fujimori”. Le pregunté al taxista y me dijo “¡sí pues! que bueno que vuelva el chino, así van a dejar de haber tantas huelgas. En su gobierno la gente trabajaba no mas”.
No quise empezar una discusión con tan incauto personaje, y debido a que yo ya no resido en ese país, ¡mí país!, preferí quedarme calladita y medité sobre la actitud que la gente toma respecto de ciertas cosas. ¿Es que acaso no recuerdan las cosas que pasaron durante el gobierno de éste "sinvergüenza"?
Me he enterado de una carta que la Cancillería peruana envió a la Embajada de Japón en la que manifiesta el “profundo malestar” de nuestro gobierno tras los dichos del Gobernador de Tokio, ese chinito malagracia llamado Shintaro Ishihara, quien apoyaba la pretensión de Alberto Fujimori de participar en las elecciones presidenciales del Perú. ¿¡Qué cosa!?
Obviamente que las declaraciones de los pintorescos personajes de nuestra fauna politiquera no se hicieron esperar, todos dicen que es una “inaceptable intromisión en los asuntos internos del Perú”. Pero, mil disculpas mis queridos compatriotas, ya que más inaceptables encuentro aquellas actitudes autistas y fuera de tono de parte de la ciudadanía, como por ejemplo este taxista que parece que les falta un poquito de “ubicaína”.
Pero demos un análisis al gobierno del "chino" pues.
Empezó por allá por el año 90, cuando yo tenía 10 añitos no más, y el país estaba en la miseria ya que el querido "Cabello Loco", el ahora nuevamente candidato Alan García, se había llevado todo. Entonces Fujimori tomó el país y puedo reconocer que logró revertir la recesión, recortar la deuda exterior y favorecer la inserción del Perú en los esquemas de cooperación e integración regionales, pero a qué costo.
Y poco a poco se apoderó de actitudes autoritarias, realizando declaraciones que apuntaban a que la inoperancia del Parlamento obstruían “sistemáticamente las facultades de su Gobierno”. Decía además, en un tono muy serio y honrado, que el alto nivel de corrupción al que había llegado el Poder Judicial no lo dejaba gobernar.
Como consecuencia de estas acciones, años más tarde y con la adrenalina a mil para seguir siendo presidente, compró la colaboración del Ejército para desbaratar cualquier capullito de resistencia de otros sectores políticos. Y dando finalmente un tiro de gracia al país creo la polémica Ley de Interpretación Auténtica de la Constitución. ¿Dios mío, qué es eso?
Y siguiendo con sus acciones en mi recuerdo de niña y adolescente, el chinito, poco dado a sutilezas o a atender prédicas sobre el respeto de los Derechos Humanos, gobernó durante un período de cientos de matanzas a personas. Además, en búsquedas de soluciones a la mala situación económica, acabó con muchas de las compañías nacionales y ya para 1998 mi pobre Perú, todo malherido registró una súbita caída de la producción y un fuerte incremento del desempleo.
Ahora si observo las relaciones internacionales, no puedo olvidar su idea para terminar con aquel viejo litigio con Ecuador en base a la soberanía de la cordillera del Cóndor, para el cual no encontró mejor solución que aquella que se leía en el Protocolo de Río de Janeiro de 1942 sobre disputas territoriales, que a las finales resultó favorable para nuestro contendor a finales de 1992.
Ahora me pregunto, el taxista que es mayor que yo y vivió con más conciencia ese período, recordará todo esto.
No pude haberme indignado más al escuchar tal épico comentario, “cholo tenías que ser” podría haber dicho alguien que conozco por ahí, pero lamentablemente estos “marrones” personajes, como diría Carlitos Galdos, confirman la mayoría de mi patria, es por eso que puedo dar fe de que nuestro próximo presidente será el chino, y es por eso que yo seguiré acá, en este angosto país ganándome la vida honradamente y estando agradecida ya que otra cosa no me queda.