Jóvenes Construyen el Futuro en Brasil

Jóvenes Construyen el Futuro en Brasil

18 Octubre 2005
Atitude! Ativismo e Protagonismo Juvenil, organización para la juventud brasileña
Graciela León >
authenticated user Corresponsal
Atitude! Ativismo e Protagonismo Juvenil es una organización no gubernamental que desarrolla proyectos socioculturales direccionados para la juventud brasileña. Organización la cual tiene como objetivo central la realización de estudios e investigaciones sobre este segmento de la sociedad, con la finalidad de crear políticas publicas especificas para la juventud. La Atitude! nació en el mes de diciembre del año de 2003, en la ciudad de Porto Alegre (estado del Río Grande do SulBrasil), cuando jóvenes de diversos grupos de la sociedad decidieran unirse en busca de sus intereses en común.
Antes de crear Atitude! estos jóvenes participaban del Foro Municipal de la Juventud (FMJ), foro de la alcaldía de Porto Alegre, donde los jóvenes debatían sobre sus necesidades y las encaminaban para que el alcalde de la ciudad las ejecutase. El FMJ fue una instancia muy efectiva de participación de la juventud en las decisiones de la ciudad, pero con el cambio del gobierno del municipio, este sitio de participación directa fue extinto. Así, jóvenes estudiantes universitarios de diversas áreas, estudiantes de la enseñanza secundaria, artistas, músicos y educadores populares se juntaran para crear una organización autónoma al gobierno, alternativa para una sociedad mejor. Hoy trabajan activamente en la organización, construyendo y ejecutando los proyectos, aproximadamente treinta jóvenes.

Bueno esta organización la conocí a través de Rebeca Campani Donazar, 22 años, estudiante de Sociología fundadora de la ONG Atitude! y Anamaráa, 23 años, estudiante de psicología, quienes trabaja voluntariamente para ella.
Atitude!, a participado en las dos ultimas ediciones del Foro Social Mundial que fueran en Porto Alegre, en 2003 y 2005, organizando debates, presentaciones de películas reflexivas y presentaciones musicales. También realiza eventos como la “Cultura Contra el Hambre”, donde diversos artistas se presentan y hacen talleres voluntarios. Uno de los seminario importantes fue el de “Educación y Democracia Directa” junto con jóvenes de más tres países (Francia, España y Chile). Teniendo como uno de los logros la producción de una película corto metraje, sobre el tema "globalización", donde cada país quedó con la tarea de mostrar como alguna comunidad de su región se relaciona con la globalización. Ellos eligieron analizar como este proceso, la globalización, se desarrolla en la Villa de los Papeleros (cartoneros), lugar donde viven personas muy pobres que sobreviven de la venta de cartón y del reciclaje. Lo bonito es que los jóvenes a los cuales se les capacitó realizaron la película llamada “Realidad Ciega”.
Una de las actividades semanales es el proyecto “Inventando Aptitudes”, evento que reúne en un mismo día, exposiciones de arte, talleres de diversos ámbitos, películas criticas, debate, feria de cambios y un concierto de rock, hip hop, samba o otro estilo musical, esto todo siendo transmitido por una radio comunitaria. Cada semana el evento tiene un tema, siendo los próximos temas sobre la Diversidad, Educación, Comunicación, Colonización de la Latinoamérica y sobre el Desarmamiento de la sociedad, todos temas que están siendo debatidos en la actualidad.
A nivel comunicacional escriben un artículo mensual para el periódico “Fala Brasil". Trasformándose en un referente juvenil respecto a las causas que interés de la juventud en general.
Rebeca y Anamaria cómo representantes de la ONG Atitude!, fueron elegidas para participar del intercambio Nossa Historia Nuestra (Brasil- Chile- España – Portugal), proyecto donde tuve la oportunidad de participar representando a la comunidad afrodescendiente, el cual me permitió conocer experiencia de jóvenes como ellas y que nos enseñaron sobre las costumbres, necesidades y forma de organización de la juventud. Así, por medio de la comparación, miramos lo que hay de distinto y lo que hay de igual en relación a las prácticas de los jóvenes de estas diferentes nacionalidades.
El mensaje que nos deja la ONG Atitude!, es “La juventud debe organizarse y unirse en busca de sus intereses, siendo estos protagonistas de sus propias vidas, porque el futuro de la sociedad está en nuestras manos. Solo es preciso luchar”.

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EL DESENCANTAMIENTO DE LA

EL DESENCANTAMIENTO DE LA JUVENTUD Y LA POLÍTICA

Por: Dony A. Callupe Laureano

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La díada juventud y política se ha convertido, en el último tiempo, en uno de los elementos más controversiales tanto en el imaginario ciudadano como en la opinión que se construye habitualmente desde el mundo de las políticas públicas. Permanentemente nos vemos enfrentados a interpretaciones no siempre correctas del fenómeno de desconfianza juvenil frente a la política, pensando que en él se expresa un desinterés general por la cosa pública y una ausencia total de todo tipo de civismo.

En consecuencia, de nuestra realidad, nos obliga a redefinir las visiones del pasado y del futuro en relación a la política de nuestro país, donde precisamente encontrarnos un escenario confuso y cambiante, donde observamos el avance de nuevos actores que implican un replanteamiento en las maneras de concebir y hacer política.

Se intenta abordar las diversas manifestaciones y principales (causas) del cambio en el sistema de partidos de nuestro país, buscando las claves de su evolución e intentando dar cuenta de la crisis de los partidos tradicionales, paralela al surgimiento de nuevos actores políticos y al avance de tendencias antipolíticas, como Fujimori.

Por otra parte la modernidad y postmodernidad coloca a los jóvenes en un lugar de tensiones y contradicciones: más educación y menos acceso a empleo, más información y menos acceso a instancias de poder, mayor autonomía moral y menores opciones de autonomía efectiva, mayor brecha entre consumo simbólico y consumo material, extatización del presente vs. Capacitación para el futuro. Todo esto determina la interlocución entre los jóvenes y las figuras de autoridad, por lo cual debe ser considerado en políticas públicas que tengan a la juventud como destinatario específico.

Además, si bien hoy la juventud ostenta una fuerte desconfianza respecto de la oferta política y partidos políticos por otro lado muestra mayor disposición a participar en acciones o programas cuyos resultados son menos diferidos al futuro, más palpables y más directamente relacionados con el tipo de problemas y aspiraciones que tienen en tanto jóvenes del siglo XXI.

Es por ello que la juventud se ha cansado de tantas promesas electorales de los partidos políticos que en algún momento se convierten en estado burlándose de todas las promesas hechas a la población, donde se pide a gritos renovar los cuadros políticos para generar mayor confianza y participación política.

Es momento de darse cuenta del poder humano que esta capitalizado en la juventud, en todas las esferas del desarrollo ¡La juventud es el presente del cambio y el futuro de la prosperidad!.

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DESCONFIANZA CIUDADANA

DESCONFIANZA CIUDADANA JUVENIL Y PARTIDOS POLITICOS

La sociedad peruana en la última década ha experimentado profundas transformaciones sociales, políticas, culturales y económicas, pero a partir del proceso de reconstrucción democrática iniciado en el 2001. Este vertiginoso proceso de cambios ha impactado fuertemente las concepciones sobre el rol, la organización y las formas de articulación de la sociedad civil, partidos, políticos y del Estado. Se ha creado un nuevo clima social, en cuya base se ha empezado a construir un profundo consenso en torno a la necesidad de fortalecer el sistema democrático como único mecanismo de distribución legítima del poder y como el sistema político que mejor garantiza el pleno respeto a los derechos humanos y a la diversidad social.
La díada juventud y política se ha convertido, en el último tiempo, en uno de los elementos más controversiales tanto en el imaginario ciudadano como en la opinión que se construye habitualmente desde el mundo de las políticas públicas. Permanentemente nos vemos enfrentados a interpretaciones no siempre correctas del fenómeno de desconfianza juvenil frente a la política, pensando que en él se expresa un desinterés general por la cosa pública y una ausencia total de todo tipo de civismo.
Muchos de estos procesos sitúan a la sociedad peruana en un momento refundacional en el que progresivamente ha empezado a tomar sentido la necesidad de replantear el papel de los ciudadanos y de los partidos políticos, ya que el solo ejercicio de derechos políticos, especialmente el sufragio, no legitima ni asegura una democracia estable. Se precisa avanzar hacia la constitución de un nuevo pacto social que articule nuevas formas de relación de lo público y lo privado, que fortalezca el carácter ciudadano de la gestión pública y sustente las bases de una organización social y política.
El escenario social y político actual de reordenamiento y de transformación es simplemente el producto de un conjunto de distorsiones derivado de la incapacidad reiterada de los actores de representar e identificar a los ciudadanos. Lo cual generó en los noventa, en nuestro país, un deterioro del apoyo hacia dichos actores, "la crisis de los partidos se asume como deficiencia de sus funciones". La representatividad ha sido erosionada por la marcada separación que se ha producido en las últimas décadas entre lo social y lo político, entre los actores sociales y actores políticos, entre representantes (partidos y clase política) y representados (ciudadanía). Más que en ningún otro contexto, nuestros partidos pasaron de un gran éxito político a un estado de perplejidad política. Aunque hay quienes señalan que no podemos explicar su fracaso y salida en la actual configuración sin tomar en cuenta factores económicos, institucionales y hasta culturales que influyeron notablemente en su evolución y que explican su estado actual de agotamiento y receso.
El agotamiento de la política y de la democracia se evidencia desde el momento en que los partidos políticos, y con ellos sus cuadros y organización, no vislumbran el malestar presente en el funcionamiento de la democracia. La crisis de nuestro modelo democrático se expresa en el declive de nuestros actores y consecuentemente, lo que es peor, en la ausencia de propuestas y alternativas institucionales que permitan la recuperación de la salud, credibilidad y funcíonabilidad de los actores y del sistema en su conjunto.
En consecuencia, el análisis de nuestro presente, de nuestra realidad, nos obliga a redefinir las visiones del pasado y del futuro en relación a la política de nuestro país, donde precisamente encontrarnos un escenario confuso y cambiante, donde observamos el avance de nuevos actores que implican un replanteamiento en las maneras de concebir y hacer política.
De este modo, se intenta abordar las diversas manifestaciones y principales (causas) del cambio en el sistema de partidos de nuestro país, buscando las claves de su evolución e intentando dar cuenta de la crisis de los partidos tradicionales, paralela al surgimiento de nuevos actores políticos y al avance de tendencias antipolíticos, como Fujimori en nuestro país, conformando fenómenos que deben ser abordados antes que nada como parte de un proceso de crisis institucional, definida esta última por una disfunción y deterioro de las funciones básicas de dichas organizaciones, lo cual genera distorsiones dentro del funcionamiento de la democracia.
A la vez conocer y explicar los desafíos de fortalecimiento en la credibilidad de la ciudadanía juvenil en el sistema político y asegurar la sustentabilidad del sistema democrático, Al mismo tiempo, la acción ciudadana en el espacio público que favorece la legitimidad política y social del Estado, toda vez que una acción estatal conectada con las preferencias y sentidos de la comunidad social y política se traduce en una gestión pública más innovadora y eficiente, que tiende a asegurar una distribución más igualitaria del poder y una mayor integración social.
La actual crisis política que padece nuestro país no se inicia con la reelección del régimen al mando del Ingeniero Alberto Fujimori, ni mucho menos con la elección del actual gobierno Dr. Alejandro Toledo. Las causas de esta crisis se remontan en realidad al fracaso de los partidos políticos en la conducción de la consolidación de la democracia en la década del ochenta.
Según , "es probable que los partidos hayan sido victimas de sus propios errores, entre ellos su falta de voluntad por la guerra interna y la crisis económicas, su incapacidad de entender a los nuevos actores sociales, su falta de disposición para crear estructuras democráticas cuando se trataba de elegir autoridades y postulantes a cargos representativos."

Ahora Ahora quiero terminar con algunos datos cualitativos que fortalecen la percepción tan negativa del sistema democrático, no es de extrañar que los partidos políticos (pilares indiscutibles de cualquier democracia vigorosa) también sean víctimas del descrédito ciudadano. En efecto, el 53% admite que confía poco en los partidos políticos y el 42% dice que no confía absolutamente nada.
Lo anterior alienta, de paso, que las elecciones se centren en las personas y no en los partidos. Así, el 70% responde que al momento de decidir su voto es más importante el candidato que la organización a la que representa. Finalmente, el 66% sostiene que decide su voto durante el mes previo a las elecciones. Eso significa que quienes van arriba no pueden cantar victoria. De hecho, el 55% asegura que no ha decidido a quién apoyar. Queda mucho por decir, entonces.
Cabe resaltar que todo partido político busca llegar al poder para hacer realidad los intereses del pueblo que representa es decir en algún momento hace un cambio de sociedad civil organizada a conformar y ser parte de Estado peruano.

DONY CALLUPE LAREANO
PRESIDENTE DEL CONSEJO DE PARTICIPACION DE LA JUVENTUD
CPJ-CONAJU

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JUVENTUD Y POLITICAS

JUVENTUD Y POLITICAS PÚBLICAS

POR QUE PENSAR Y ACTUAR EN POLITICAS DE JUVENTUD LOCALES Y NACIONALES

Nuestro País y América Latina se encuentra, actualmente en la segunda fase de transición demográfica, caracterizada por la atenuación del ritmo de incremento de la población joven y el descenso de su proporción dentro de la población total.
Las consecuencias de la evolución estimada y prevista de la población joven en Perú e Iberoamérica son diversas, complejas y, en varios casos, inciertas por sus claras especificidades nacionales, asociadas a las diferentes trayectorias de la transición demográfica antes mencionada.
En el caso de España y Portugal, desde mediados del decenio pasado, la cuantía de la población joven está bajando. En América Latina, si a modo de referencia tomamos en consideración el período 1950-2050, se observa que la evolución de la población será creciente hasta alcanzar un punto de estabilización, sin que se verifiquen caídas agudas de su magnitud absoluta.
Esto se debe a que los índices de fecundidad alcanzados por España y Portugal fueron inferiores al nivel de reemplazo acaecido a principios de la década de 1980, condición que, excepto Cuba, no ha acontecido en Latinoamérica, pese al pronunciado descenso de su fecundidad.
En cuanto al peso relativo que llegan a alcanzar los jóvenes respecto del total de la población peruana y en América Latina las cúspides de representación juvenil son del orden del 40 % de la población (decenio de 1980 y parte de 1990), mientras que en la Península Ibérica no son superiores a 36%.
Una posible consecuencia de la reducción de la población juvenil sería su menor peso correlativo en la incorporación, en las agendas públicas, de los temas que afectan a los jóvenes, dado que bajaría su peso electoral y como ?consumidor político?. Sin embargo, la prolongación de la fase juvenil debido a la mayor extensión del período de estudio y permanencia en el hogar parental compensaría la disminución relativa del peso demográfico de los y las jóvenes.
Por otro lado este llamado ?bono demográfico? sería positivo en el campo de la educación que, luego de décadas de soportar un incesante aumento de la demanda por cupos e insumos, comenzará a experimentar una progresiva estabilización de su población objetivo. Esto abrirá una ventana de oportunidades que puede aprovecharse para reducir las lagunas de cobertura, extender la jornada o incrementar la calidad de la enseñanza; contribuyendo a una mayor eficacia del sistema educacional en términos de logros y aprendizajes, lo que, a su vez, tendría efectos positivos en el capital humano de los países, su capacidad productiva interna, la competitividad externa, y las condiciones culturales para el ejercicio de la ciudadanía.
La reducción relativa de la población juvenil podría tener un efecto positivo en la disminución de incidencia algunas de las conductas socialmente riesgosas que tienden a ser más frecuentes entre los jóvenes, tales como la violencia, los accidentes y el consumo intensivo de drogas.
Por otro lado, se revela que la mortalidad entre los jóvenes de Peru e Iberoamérica ha descendido sensiblemente en los últimos 50 años, si lo comparamos con la mortalidad en general. En ello concurren el avance de la ciencia médica, la ampliación de la cobertura de servicios básicos y sanitarios, y el incremento de la capacidad individual para prevenir y enfrentar las enfermedades. Comparada con la mortalidad de otros grupos de edades, la de los jóvenes es relativamente baja y sus defunciones representan pequeñas fracciones del total. Las tasas centrales de mortalidad de los jóvenes iberoamericanos son inferiores al 4 por 1000, y durante la adolescencia (10-19 años) no supera el 2 por 1000.
Estas cifras sugieren una situación de relativa seguridad vital durante la juventud contrastan con la imagen, bastante generalizada entre el público y las autoridades de la región, de una persistente o hasta creciente exposición a amenazas mortales en este período de vida.
Con respecto a las proyecciones relativas a la fecundidad y reproducción en la juventud, cabe señalar que en los últimos 15 años la fecundidad total y la juvenil, han seguido cayendo, con excepción de la fecundidad adolescente, cuyas cifras muestran su resistencia al descenso, e incluso un incremento, en algunos casos.

La gestión pública juvenil cobró bríos a partir del Año Internacional de la Juventud en 1985. Este esfuerzo se advierte en la existencia de organismos oficiales de juventud en todos los países iberoamericanos y en el interés por incorporar los mandatos internacionales en materia de juventud a los marcos constitucionales. Algunos países han logrado aprobar leyes de juventud y avanzar hacia la consolidación de políticas nacionales de juventud que permitan individualizar jurídica y socialmente al joven como sujeto de derecho. Sin embargo, todavía persiste una gran dispersión en los avances existentes, sobre todo cuando se intenta definir la situación global de la juventud. La precaria y dispar institucionalidad pública de juventud en los países latinoamericanos y la falta de participación juvenil dificultan la configuración de estrategias para posicionar este tema en las agendas gubernamentales, más allá de su debate coyuntural.

Pese al creciente desarrollo de estudios sobre identidad juvenil y de su paulatina incorporación a las políticas de juventud, todavía resulta una tarea compleja, tanto para el mundo académico como para los gobiernos, delimitar una categoría de juventud que permita establecer cuáles son los límites de esta etapa de la vida y cómo visibilizar sus particularidades sociohistóricas y necesidades. La literatura sobre el tema de la identidad juvenil plantea, en general, la imposibilidad de una definición concreta y estable sobre su significado. Cada época y sociedad imponen a esta etapa de la vida fronteras culturales y sociales que asignan determinadas tareas y limitaciones a este grupo de la población (Levi y Shmitt)

Debido a la necesidad de una definición operacional, desde una perspectiva demográfica la edad es el criterio que se ha aceptado para distinguir a los jóvenes, y es lo que tradicionalmente se ha asumido como referente para las políticas de juventud. Sin embargo, en los países iberoamericanos se observa una gran diferencia en los rangos de edad con los que se define la juventud: entre los 7 y 18 años (El Salvador); entre los 12 y 26 años (Colombia) entre los 12 y 35 años (Costa Rica) (Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes, 2002); entre los 12 y 29 años (México); entre los 14 y 30 años (Argentina); entre los 15 y 24 años (Bolivia, Ecuador, Perú, República Dominicana); entre los 15 y 25 años (Guatemala, Portugal); entre los 15 y 29 años (Chile, Cuba, España, Panamá, Paraguay); entre los 18 y 30 años (Nicaragua) En Honduras, la población joven corresponde al grupo menor de 25 años (OIJ, 2001).
Las diferencias en el rango de edades que define a la juventud en los distintos países revelan al menos dos tendencias. La primera es que la ampliación de la juventud a edades más tempranas (en El Salvador, Colombia, Costa Rica, México) y a edades más altas (en Chile, Cuba, España, Nicaragua, Panamá y Paraguay) puede expresar que el ser joven es una condición que se está expandiendo no solo en edad, sino en la representación que esta tiene en la sociedad. Ello puede deberse al incremento en la esperanza de vida, que bordea los 70 años, y que implicaría consecuentemente un movimiento en las identidades juveniles, ampliando la proporción de la juventud en la población. Pero también estas identidades estarían determinadas por aspectos sociales propios de la mayor demanda de educación, capacitación para el trabajo y la prolongación de las trayectorias educativas.
Durante el período comprendido entre 1995 y 1999, los países iberoamericanos avanzaron en la articulación de las políticas de juventud pero a un ritmo desigual entre naciones. Todavía existe gran heterogeneidad en las políticas de juventud de los países encuestados, que pueden ser entendidas a la luz de diversos criterios: los paradigmas implícitos de la fase juvenil que las sustentan, sus fundamentos legislativos (ámbito jurídico normativo), los niveles de la administración pública encargados de las acciones de juventud, y el tipo específico de gestión que realizan los organismos oficiales de juventud en cada país.

Por otra parte, los avances en la institucionalidad pública de juventud son variables. En Iberoamérica existen ministerios, viceministerios, subsecretarías, institutos y direcciones de la juventud con diversos niveles de incidencia y jerarquía política. Las funciones desarrolladas son de distinta índole: rectoría, asesoría y supervisión, así como de promoción de las actividades y servicios orientados a los jóvenes. Parte importante de la oferta programática orientada a los jóvenes tiene un carácter sectorial, y algunos países no cuentan con organismos oficiales a cargo de los sectores
Juveniles.
Ahora podemos definir con más claridad el enfoque y visión de juventud que queremos para nuestro Perú y los gobiernos locales.
Existen cuatro visiones acerca de las características de la fase juvenil (Krauskopf, 2003): la juventud como período preparatorio (que define a la juventud a partir de las crisis); la juventud como etapa problemática (visión negativa de la juventud, restringida a temas como delincuencia, drogas, violencia, deserción escolar, y otros); ciudadanía juvenil (perspectiva integral que prioriza la plenitud de derechos de los jóvenes para participar en políticas y programas de juventud); y la visión del joven como actor estratégico del desarrollo (orientada a la formación de capital humano y social, como destrezas y capacidades en la conducción de su desarrollo y en el campo productivo). Los dos últimos enfoques suponen a las juventudes como actores sociales. De cada uno de estos enfoques se desprenden opciones en cuanto al diseño de las políticas y el carácter de los programas orientados a la juventud.
Las políticas con la juventud son las más modernas e innovadoras. Su principio base es la solidaridad y son en esencia participativas, no sólo en el espacio ejecutivo, sino en aquellos aspectos que se refieren al análisis y la toma de decisiones. Son activas desde los jóvenes e interactivas en la dialéctica juventud-sociedad. No son impuestas desde arriba, sino creativas, abiertas y sujetas al debate crítico.
La juventud es el presente del cambio y el futuro de la prosperidad.

Atentamente:

Dony A. Callupe Laureano
Presidente del Consejo de Participación de la Juventud
CPJ- CONAJU

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