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Ansiedad y pensamientos obsesivos en pandemia de Coronavirus

25 Junio 2020

“Una persona que piensa todo el tiempo, no tiene más en qué pensar que en los pensamientos mismos, de esta manera pierde el contacto con la realidad y está destinado a vivir en un mundo de ilusiones”. Alan Watts – Filósofo

Vanesa Guerra V... >
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Este último tiempo ha sido, particularmente, de muchas exigencias, tanto externas como internas, lo que a su vez incrementa el estrés, la ansiedad, la tristeza, el enfado, el nerviosismo, entre otros. Todo esto acompañado de preocupaciones y sobre todo pensamientos, pensamientos que a veces se repiten de tal forma que parece tomaran control de nuestra mente, contribuyendo a la confusión, fatiga mental y cansancio físico y emocional.

Mientras más pensamos en algo que nos preocupa más presente lo tenemos y por ende más nos preocupamos, como en un círculo vicioso. La imposibilidad de dejar de pensar en un tema que nos tiene agobiados se debe a un proceso mental denominado proceso de control irónico, irónico ya que mientras más tratamos de deshacernos de ese pensamiento este más aparece, y nos podemos pasar el día y la noche dándole vueltas a un asunto, un temor, a una conversación o discusión no resuelta.

Les voy a compartir unos ejercicios simples para manejar estos pensamientos y que no repercutan de manera negativa.

Vamos a hacer de cuentas que nuestros pensamientos agobiantes y compulsivos son como arena movediza, mientras más nos desesperemos e impacientemos más nos hundiremos en ellos, por lo que es importante, primero, mantener la calma, darles un espacio a estos pensamientos, flotar en ellos hasta llegar a la orilla. Pensar no es negativo, pero no dejar de pensar puede alejarnos de la realidad y terminar preocupándonos de situaciones que incluso no han sucedido, como dirían algunos, el pensamiento es un buen servidor, mas no un buen maestro.

No hacer como si nada pasara, ni tratar de negar estos pensamientos, ya que mientras más tratemos de alejarlos estos más se acercarán, el filósofo Dostoyevsky lo retrataba mejor con su frase “intente imponerse la tarea de no pensar en un oso polar y verá al maldito animal a cada minuto”.

Dentro de este mismo ejercicio es importante asumir que es posible que nos sintamos mal, ya que se van a presentar emociones que no siempre son positivas, pero siendo realista, es imposible estar todo el tiempo siempre feliz, por lo que es importante también reconocer que las emociones afloraran en diversas formas cuando les damos un espacio. Deja que fluyan hasta el final, este tipo de emociones se agotan por sí mismas si no se interfiere con ellas. Podría asociarse a una picadura de mosquito, la sientes, pero decides no rascarte. 

Seguido de esta bienvenida que le haremos a nuestros pensamientos, les daremos voz, vamos a hablar de ellos, aunque no tenga palabras coherentes u organizadas, voy a nombrar lo que me agobia o aqueja. Hablar de ellos en voz alta durante 15 a 20 minutos. Aunque no estemos claros de sus orígenes podemos solo decir palabras que nos hagan sentido con nuestra preocupación.  Incluso se recomienda cantarlos, sí, cantarlos con alguna melodía que nos sea familiar, de manera de dejar salir esos pensamientos y lograr organizarlos.

Espero estas recomendaciones les traigan alivio psicológico y físico, hasta pronto.

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