Artesana de Putre conquista el mundo con tejidos ancestrales de alpaca

Artesana de Putre conquista el mundo con tejidos ancestrales de alpaca

17 Mayo 2017

Julia Cañari Ramírez es una emprendedora aymara-quechua que gracias al apoyo de instrumentos de fomento productivo del Gobierno está vendiendo sus textiles a Bélgica, Estados Unidos y pronto a Inglaterra y Reino Unido.

Nelson Rojas >
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Más que su trabajo, es un hobbie, una terapia que le permite sentirse bien cuando está triste o enferma.

Así es para la emprendedora aymara-quecha Julia Cañari Ramírez (28 años) realizar sus tejidos de alpaca, que hoy por hoy está exportando desde Putre a Bélgica y Estados Unidos, y muy pronto llegar a Inglaterra y Reino Unido.

Se describe enamorada del tejido, permitiéndoles perpetuar sus raíces ancestrales. A los 8 años partió tejiendo, gracias a las enseñanzas de su madre y abuela, y en sus momentos de pastoreo “con unos palitos de ñakatola (planta medicinal altiplánica) le tejía ropa a mis muñecas como gorros, chalecos y otras cosas”.

Una vez terminada su educación media, se dio cuenta que lo aprendido le serviría para desarrollar un negocio. Así averiguó de dónde podía conseguir ayuda. Postuló al Fosis, entidad que le apoyó para adquirir un telar de 2 pedales: “Por lo que logré iniciar mi emprendimiento”, destacó al mencionar que allí nació el nombre de su negocio “Wiñay Marka” (pueblo eterno, en aymara).

Pero ahí no se quedó y siguió perfeccionándose. Primero durante un año en la Escuela de Negocios del Qhapaq Ñan de un programa de Corfo, corporación que el 2016 le permitió participar en una gira tecnológica que la llevó hasta el Cusco. “Aunque aprendí cómo planificar mis gastos, cómo hacer un producto, diseños nuevos o conocer otras realidades turísticas; necesitaba más para vender no sólo en mi local de Putre sino que al extranjero”.

EXPORTAR AL MUNDO

De esta manera llega al Centro de Desarrollo de Negocios de Sercotec, donde recibió la orientación necesaria para mejorar el producto (empaquetamiento, etiquetado) y junto a ProChile hacer realidad su sueño: exportar al mundo.

Su primera venta fue a Bélgica, enviando 80 pares de guantes y 25 textiles (chalecas, ponchos, charpes, bufandas y awayos), es decir, 45 kilos de productos hechos a base de lana de alpaca. Ya lleva tres envíos realizados a este país y en marzo último hizo su primer encargo a los Estados Unidos, consistente en pantuflas y calcetines.

“La lana de alpaca es la que más piden los clientes de Europa y Estados Unidos, porque tiene varias características, pero las principales es que hacen la ropa más liviana, suave y no te hacen transpirar. Yo en verano siempre ando con esta ropa, incluso hasta en Arica, y jamás he sentido calor”, ejemplificó al resaltar la calidad de su producto.

En este trabajo ancestral no está sola. Julia cuenta con el apoyo en los tejidos de su familia, especialmente de su madre y seis hermanas. Mientras que la materia prima: lana de alpaca, la compra a sus proveedores de Parinacota (su pueblo natal) y Caquena.

Ella sabe que el éxito alcanzado es gracias al apoyo del Gobierno. “Quiero agradecer las oportunidades que me ha entregado la Presidenta Bachelet, a través de diversas instituciones, para realizarme como mujer aymara y poder vender al extranjero mi trabajo de textiles ancestrales”.

PROYECTOS

Sus próximos pasos es lograr con el apoyo de ProChile el “certificado de origen” de sus productos para comenzar a exportar a Londres y Reino Unido, “ya que los ingleses son más exigentes, pero eso no me lo va a ganar y tengo sí o sí que cumplir esta meta que es vender a Inglaterra. Aunque mi gran sueño es tener un negocio que sea atendido por mí en Norteamérica o Europa”.

Además, está pensando en cómo mejorar el embalaje, para no seguir vendiendo sus tejidos dentro de bolsas plásticas y espera pronto adquirir un nuevo terreno para habilitar su negocio y a la vez construir un museo donde “se vuelva al presente” todo el trabajo que hacían sus ancestros. “Quiero dejar un lugar para las futuras generaciones, para que conozcan cómo era el trabajo ancestral, desde cómo se cocinaba hasta como se vivía, mostrando a la vez mis textiles”, concluyó. 

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