En la fiesta andina la morenada se baila con el Alma [FOTOS]

En la fiesta andina la morenada se baila con el Alma [FOTOS]

14 Diciembre 2019

La fiesta de dos días de más de 500 personas al ritmo de los bronces, el sahumerio, flores en al altar y challa para celebrar. La devoción y el sentir del arraigo. El sincretismo en carne viva que mantiene unida a la comunidad aymara.

Ada Angélica Rivas >
authenticated user Corresponsal Corresponsal Ciudadano

Las bandas de bronce rompen el aire tibio con su música potente, que ingresa a la piel y al espíritu de los bailarines de la Fraternidad Morenada Achachis Generación 90, temprano el 8 de diciembre a la altura de la Iglesia de la Virgen de las Peñas en Arica.

Pero antes, la consagrada misa en honor a la Virgen Inmaculada Concepción y el Niñito Moisés, fueron la antesala de lo que vendría dos días seguidos en la tradicional fiesta, que este año tuvo de pasantes a José Condori y Rosa Choque, vale decir, los responsables que la fiesta se pudiera realizar, lo cual no es menor, pues se gasta aproximadamente 15 millones en el desarrollo del evento de dos días.

Alrededor de 500 asistentes, entre invitados y bailarines, con sus bloques de cholitas, cholas elegantes, chinas y achachis dieron el inicio al pasacalle el domingo 8 hasta el mediodía, algo parecido se repitió el lunes 9. La mayoría se conoce hace años, algunos los 30 que ya cumple esta agrupación que lleva en sus entrañas la esencia de la cultura andina de los residentes bolivianos, con quienes se originó este gran movimiento de baile, cultura y fervor ante la Virgen.

La “Fiesta del 8 y 9” se desarrolló en el local Sin Fronteras, en el sector del Cerro Sombrero, donde se bailó al ingresar para luego saludar a las imágenes dispuestas en un altar, en que la fe y devoción se mezclaron con el aroma a palo santo, mixtura de papeles de colores, incienso andino llamado copal, que junto a los sahumadores de metal impregnaron el ambiente de ese rito que por años se convoca en nombre de este sincretismo en que se une lo divino y lo pagano.

Durante dos días los invitados bailaron en forma continuada de mañana a noche con la Banda Amautas y los grupos: Los Shamanes y Fusión Tropical, entre otros. Y por supuesto se “prendió” dinero en la solapa de los pasantes, con lo cual recibieron la consagrada cerveza de la Botillería El Shaman, para tener energía y resistir las largas horas de baile de música tropical andina o la amada morenada que reunió a los asistentes.

Cristian Zavala, presidente de la Fraternidad Morenada Achachis Generación 90, señaló que esta fiesta es “una tradición, parte del patrimonio cultural de la fraternidad, que está arraigada en la región gracias a los residentes bolivianos, que bajaron a la ciudad a celebrar a la Virgen. Año a año los pasantes van invirtiendo para atender y agasajar a sus invitados, pero principalmente desarrollar la costumbre, para que no se pierda en el tiempo. Es una bendición y responsabilidad desarrollar esta tradición de fe católica, una muestra cultural del arraigo y acervo que tiene la gente de la región, una clara muestra de sincretismo”.

El rol de los pasantes es primordial y contempla un año de religiosidad, pues las figuras de la Virgen de la Inmaculada Concepción y el Niñito Moisés, se disponen en el altar de la casa de quien se hace cargo de la fiesta. Cada jueves reciben visitas, con quienes se reza, se mastica coca, se sahuma y bebe cerveza para compartir. Los invitados llevan regalos al Niñito, juguetes, dulces, etc. Antes de la fiesta se les cambia la ropa, y cualquiera no lo puede hacer, ojalá manos que “no tengan pecado”, dice Gladys Blanco, pasante del año 2018 junto a su marido Sergio Gregorio. Los pasantes para el año 2020 son Adolfo Vargas y Miriam Condori, los que junto a los del año 2018 y 2019 son integrantes de la Gestión Compadres por Siempre.

Daniel Chipana, bailarín del Bloque Cuatro por Cuatro, fue pasante el año 2005, dijo que “en esta fiesta de historia y mística participa la élite del carnaval, aquí tienes que tener conocidos para llegar, de otra forma es difícil”.

José Condori indicó que decidió junto a su esposa “tomar la fiesta y hacernos cargo de ella porque somos devotos y llevo 20 años bailando en esta Fraternidad, pasé el 2013 y ahora es segunda vez que lo hago, esta festividad no puede morir tampoco el Niñito puede quedar solito”.

La fiesta de dos días de más de 500 personas al ritmo de los bronces, el sahumerio, flores en al altar y challa para celebrar cada vez que se prendía dinero en la solapa de la ropa de los pasantes, cerró la fiesta de la tradición, de los que sienten el fervor y devoción, pero también son felices bailando al ritmo de la morenada, que se baila con el alma.

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