¿Mucho que celebrar este 7 de junio?: Arica, histórica Zona de sacrificio

¿Mucho que celebrar este 7 de junio?: Arica, histórica Zona de sacrificio

07 Junio 2021
A pesar de nuestras bellezas naturales, nuestra rica historia precolombina, nuestra diversidad de etnias y cosmovisiones, nuestro clima privilegiado, y nuestras riquezas naturales y humanas, nuestra querida región es sacrificada en pos de otros intereses espurios
Enzo Varens >
authenticated user Corresponsal Corresponsal Ciudadano
Imagen: CECRIN

Hoy es un 7 de junio muy particular. La celebración de nuestra fiesta patria regional nos sorprende en nuestra cuarta cuarentena en lo que va de pandemia, lo cual nos ha privado de nuestras fiestas, nuestras ramadas, nuestros bailes y nuestros fuegos artificiales (al menos, los oficiales).

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Quizá por eso, sin el antídoto de una vía de escape, la verdad se ha asomado en su desnuda realidad: que hoy, a 7 de junio de 2021, Arica es una zona de sacrificio. Que a pesar de nuestras bellezas naturales, nuestra rica historia precolombina, nuestra diversidad de etnias y cosmovisiones, nuestro clima privilegiado, y nuestras riquezas naturales y humanas, nuestra querida región se encuentra en el más absoluto abandono, sacrificada en pos de otros intereses espurios.

¿Por qué?

Arica es una zona de sacrificio medioambiental. El problema de los polimetales, que llevamos arrastrando desde hace 30 años, todavía no tiene solución. Los desechos tóxicos siguen ahí, de camino al vertedero. El sector se encuentra lleno de tomas. Los terrenos siguen sin ser descontaminados. Y el Estado no ha cumplido con sus obligaciones, como así lo ha informado Contraloría y Naciones Unidas. No hay acceso a la salud, al agua, a educación, ni a la vivienda digna. Para qué hablar de nuestras costas. Las autoridades siguen en su pedestal, creyendo que están haciendo todo bien. Lo cual, dicho sea de paso, ha sido refrendado por el Poder Judicial, quienes este jueves fallaron a favor de las autoridades en el recurso de protección que se interpuso. Causas naturales. Nadie es culpable. La fauna marina sigue muriendo, pero aquí no ha pasado nada: se actúa después, no hay medidas de prevención y monitoreo. Y para qué hablar del problema de la basura: funcionarios malpagados, camiones sin reparar, contratos rescindidos, empresas sin fiscalización. Pero no importa, porque la autoridad lo ha hecho excelente: la gente es la cochina. No importa: somos zona de sacrificio.

Arica es una zona de sacrificio en materia de delincuencia y salud mental. El azote de la drogadicción y de las enfermedades mentales estuvo a punto de cobrarse una víctima fatal: un querido profesor, apaleado, luchando por su vida en el hospital. Pero no hay un hospital psiquiátrico en la ciudad, con dedicación exclusiva a tratar a los cientos de enfermos mentales que los vienen a dejar desde el sur para que no mueran de frío allá, ni tampoco con dedicación para tratar a los miles de drogadictos y alcohólicos que constituyen un foco de delincuencia latente. Tampoco existe una voluntad real de encauzar el aluvión de ingresos de inmigrantes por pasos no habilitados: mientras los inmigrantes se queden en Arica, no pasa nada. Y para qué hablar de los problemas endémicos asociados al narcotráfico, al contrabando y la trata de personas. Pero no importa, porque a ninguna autoridad le importa lo que pase a 2.000 kilómetros de la capital. Porque somos zona de sacrificio.

Arica es una zona de sacrificio política. Pactos espurios, decididos entre cuatro paredes en la capital, han permitido la subsistencia de un partido político que, a nivel nacional, es irrelevante, pero que a nivel regional es el más fuerte. Todo ello, a cambio del apoyo a una candidatura presidencial que no existe en las encuestas. Después de todo, la superviviencia de un partido político es más importante que el bienestar regional. Por otra parte, somos la región con peor ejecución presupuestaria durante los últimos tres años, lo que quiere decir que no se hacen proyectos relevantes para el interés regional. Y el dinero no gastado, vuelve a Santiago. Pero como peones en una partida de ajedrez, somos sacrificados a cambio de salvar el rey, quien gobierna desde el valle central. 

Arica es una zona de sacrificio social. El problema de la vivienda, con casas quebradas desde hace años, condominios, calles y edificios víctimas de los socavones, han forzado a mucha gente a recurrir a la desesperación de ocupar terrenos fiscales sin agua, luz, ni servicios básicos. No hay dónde construir, pues el sector natural para ello se encuentra contaminado. Cuatro cuarentenas han destruido numerosos emprendimientos locales, medidas sanitarias que, por lo demás, son pobremente fiscalizadas. A diferencia de Santiago, donde se analizan una y otra vez los datos para evaluar la pertinencia de las cuarentenas, aquí se decretan como se entregasen dulces, pues a nadie le importa la economía regional. Total, aquí no hay ningún sector relevante para la economía nacional; sacrificados en pos del resto del país.

Hoy que celebramos nuestro día, no podemos dejar de pensar en grandes ariqueños y ariqueñas que hicieron lo mejor para el interés regional. No deshonremos la memoria de nuestros héroes del Morro (Bolognesi incluido), permitiendo que este trozo de tierra por el cual ellos dieron la vida, se convierta en una zona de sacrificio. 

Imagen: CECRIN