Noche de San Juan: Que no se nos olviden las 3 papas bajo la cama

Noche de San Juan: Que no se nos olviden las 3 papas bajo la cama

23 Junio 2020

Hace pocos días se recibió el Machaq Mara 5.528 y en este nuevo inicio de ciclo son muchos los que le dan comienzo con manifestaciones y prácticas asociadas a elementos de la naturaleza.

Carolina Leteli... >
authenticated user Corresponsal Corresponsal Ciudadano

Cuando nos encontramos atravesando quizás por el período más crítico de la pandemia por covid – 19, seguimos tomando las medidas preventivas dada la contingencia sanitaria; pero no menores son las protecciones que no necesariamente vienen de la medicina oficial.

Hace pocos días se recibió el Machaq Mara 5.528 y en este nuevo inicio de ciclo son muchos los que le dan comienzo con manifestaciones y prácticas asociadas a elementos de la naturaleza.

La noche de San Juan, celebrada por distintos grupos, durante la víspera (noche del 23 de junio); en una velada con harto ritual, hasta esperar las 00:00 horas; es una celebración que se realiza desde antaño, pero que no siempre conocemos el trasfondo. En este sentido, se profundizó con dos grandes estudiosos del tema y quienes quisieron ser parte de esta columna con sus valiosísimos aportes:

En primer lugar, Pablo Domínguez Calderón, Profesor de Historia y Geografía y Director de la Agrupación Social y Cultural Afroariqueña “Sabor Moreno”, comenta que para entender el desarrollo histórico de esta festividad hay que partir hablando del historiador Danés Gustav Henningsen, que escribió un libro llamado la Evangelización Negra: Difusión de la magia europea por la América colonial. Este autor señala, que cuando los españoles invaden a América y con ello traen a los esclavos africanos, en América confluyen 3 creencias: la nativa o de los pueblos originarios que ya estaban en América, que singularmente son muy parecidas entre todas: por lo general una adoración muy animista, en este caso a las cosas naturales como el sol, la luna, las montañas. Siempre hay una inmersión hacia el mundo de la naturaleza, que eso tiene que ver mucho con la creencia autóctona de América. La segunda que es la creencia que viene con los esclavos africanos que viene directamente de África, creencia en los Orishas, es muy espiritual en un sentir y también algunas muy animistas, osea muy parecidas también a lo que pasaba con los indígenas. También el Dios del fuego, el Dios de la lluvia o en este caso más espirituales como el vudú y otros tipos de creencias. La tercera es la creencia católica que venía de Europa directamente con los españoles; sin embargo, este autor lo que nos dice es que a pesar de esos tres tipos de creencias, llega una cuarta y la cuarta es porque llega un componente que es pre católico y que tiene que ver con que los españoles que llegan a América no  eran españoles de la elite, osea eran españoles que vienen a América a probar suerte, por ende eran muchos que eran del bajo pueblo y esas personas venían ya con un carácter bicultural; osea tenían creencias que se basaban en concepciones pre cristianas, por ejemplo cito textual: “se trataba de una masa de gente común que además de su educación cristiana aportaron de una cultura popular autóctona, cuyo universo mágico – religioso, emparentaba mejor con el de los indios y negros africanos que con la teología elitista cristiana”.

Ya entendimos las 4 variables de creencias que van a confluir en América- continúa Domínguez: la originaria, en este caso de los pueblos que vivían en América, la creencia africana, el catolicismo y el cuarto que es esta índole de paganismo que venía de Europa que también traían los conquistadores españoles. Ahora, dentro de ese paganismo es donde se va a instaurar algo que a mí me llama mucho la atención, que lo habla la Doctora Amalia Castro, ella tiene un libro que se llama “La Higuera, el alcohol y el diablo en sus relatos campesinos en la zona centro sur de Chile”. Si bien el libro habla del sur, se aplica igual a todo el contexto porque parte haciendo una aclaración de lo que los españoles más menos traían. Esta autora dice que la Higuera (principal en nuestra celebración en Arica), es un árbol que ya desde las creencias europeas venía con una connotación mágica. Dice textual: “del mismo modo son generales también las celebraciones que inculcan un axis mundi, un árbol sagrado de conexión con los mundos superior e inferior. En este sentido, numerosas culturas han considerado a la higuera como un árbol sagrado, sinónimo de sabiduría, civilización, abundancia y fertilidad. En América, sin embargo, aun perteneciendo al ámbito de lo sagrado, se le asoció al diablo en mayor medida”. Esto tiene que ver cuando las culturas se juntan, cuando los indígenas interpretan asocian o interpretan el tema del diablo, lo asocian al uku pacha, que vendría siendo el mundo que está debajo de nosotros: el subsuelo, el mundo donde están las serpientes, el mundo donde están las lagartijas, los reptiles. Por ende, cuando los cristianos les enseñan que el infierno está bajo sus pies, está debajo de la tierra, ellos lo asocian a eso. Por eso que el diablo no tiene una mala connotación dentro de muchas creencias latinoamericanas; sino que más bien es como un amigo, o tiene una connotación como doble, como que te puede servir, pero también te puede perjudicar. Entonces, la autora nos dice que ya anterior al cristianismo la higuera se consideraba como un árbol importante, de hecho, algunos dicen que se identifica como el árbol de la sabiduría, por eso que está la creencia de que si uno se para el 23 de junio en la noche con una guitarra, se puede aprender a tocar guitarra o tiene una connotación de conceder algo mágico, por eso que se habla de la flor de la higuera que solamente sale la noche del 23 de junio. En ese sentido, podemos afirmar que ya este árbol tiene esa connotación que nos interesa entender: la higuera.

En resumidas cuentas, lo que sucede con el tema de la noche de San Juan es que es una noche que tiene un carácter múltiple, osea es una noche que tiene un carácter quizás católico, pero dentro de ese carácter católico está todo un mundo mágico, todo un mundo onírico, todo un mundo fantástico que está detrás de él. El pueblo afrodescendiente también celebra a San Juan y en ese sentido San Juan para nosotros representa igual una noche de iluminación, de limpieza, donde te vas a santificar; tu cuerpo, tu alma, donde vas a limpiarla. Si lo llevamos a un punto de vista muy ligado a lo que tienen que ver con el Machaq Mara en esta región, si nos damos cuenta, tiene mucha relación; porque el Machaq Mara es un término de un ciclo y el inicio de otro. Es como terminar algo y empezar algo nuevo, es como el borrón y cuenta nueva y en este caso se van a limar esas asperezas o se van a quemar a través del fuego, el fuego que ilumina. Esa tendencia de iluminación del fuego también tiene que ver con, incluso, el nacimiento de Juan. Recordemos que Juan es primo de Jesús y su madre es Isabel. Isabel cuando va a nacer Juan, le avisa a María que es su prima, madre de Jesús a través de una fogata. Prende una fogata y en ese tiempo que estaba en este caso como un campamento más lejos de los otros, le avisa a través de eso que va a dar a luz a su hijo Juan y Juan va a ser considerado por el Judaísmo y las creencias pre cristianas, como un mesías también, como una persona que prepara el camino hacia el mesías, como un preparador, un “coach” de Jesús, que va a tener la tarea tan importante de bautizar, osea de convertir a estas personas en algo nuevo, en hijos de Dios, en personas como nuevas. Hay creencias populares como hay que bautizar a los hijos si no los duendes lo molestan, ahí está el mundo onírico. El mundo católico no cree en los duendes, el mundo católico como oficial no entiende los duendes, sin embargo, esa creencia de los duendes viene de otro lado y ahí es donde se crea lo mágico de la noche de San Juan. Por eso todo el trasfondo de la noche de San Juan, si bien, está enmarcada dentro de un ámbito católico, tiene toda una formación pre cristiana, unas creencias que son muy autóctonas de ciertos lugares de Europa y también mezclada con ciertos lugares de América y es por eso que se vuelve una noche mágica, una noche casi surrealista, de ahí es que se utilicen hierbas para purificar, para llamar a la buena vibra, para iluminar los caminos y cosas por el estilo.

Por su parte Patricio Barrios Alday, escritor, investigador de Cultura Tradicional, señala que uno de los tantos problemas de haber sido colonia de España es que nos traspasaron todo su fatalismo potenciado en su propia Edad Media-, su temor al castigo divino, la presencia de lo demoniaco como castigo eterno y, claro, la superstición, de creer en la aparición de algo superior que sobrepasa el esfuerzo humano, la solidaridad, la comunidad, el trabajo conjunto. La suerte, el azar, el destino definieron, entonces, las formas de conducta.

Así, nos llenamos de prácticas donde la mano diestra es perfecta y la siniestra está llena de peligro; que la piel blanca representa la pureza espiritual y la negra el pecado; que no hay que pasar debajo de una escalera; que no se te puede cruzar un gato negro en el camino (no importa cualquier gato, pero no se te puede cruzar uno negro), en fin…

Entonces, Juan el Bautista, el que antecede a Jesús, entrega su día de nacimiento para que las reglas y órdenes, transformadas, aparentemente, en formas populares mantengan el temor y la sumisión de la población.

No fue difícil asimilar creencias europeas a las convicciones de los pueblos americanos. Para los europeos el fuego tenía un rol preponderante en las celebraciones de San Juan Bautista, creyéndose que el fuego conseguía la purificación y la protección de las llamas consiguiendo superación constante y el amor deseado. Incluso las cenizas de las hogueras encendidas servirían como medicina casera.

Con estas creencias, los europeos se encontraron que, prácticamente en la misma fecha, los originarios encendían grandes fogatas. Pero, claro, no eran por adscripción a la noche dedicada a Juan Bautista a quien no conocían para nada. Las fogatas de los lugareños eran para que el sol, en su viaje de retorno, no tuviera problemas en encontrar el camino.

Para no ponerse tan serios y seguir a “nuestros conquistadores” vamos a algunas creencias que se han hecho tradición en una gran parte de la población:

Si quiere “leer” su futuro tiene que echar, en un recipiente con agua fría, esperma de vela derretida. Cuando se enfríe y se solidifique la esperma tomará una serie de formas con las cuales podrá interpretar lo que se viene por delante.

Siguiendo con un recipiente con agua, debe agregar un espejo y dos velas blancas: verá aparecer lo más importante que le tiene guardado el destino.

También puede derramar tinta en una hoja de papel. Después, debe doblar dos veces el papel y guardarlo hasta el día siguiente. Deberá abrir los dobleces y “leer” el dibujo que formará la tinta.

Los porotos no sólo son un gran y delicioso alimento… también podrían darle señales exactas del nombre de su futura pareja: si quiere saberlo debe enterrar tres porotos asignándole a cada uno de ellos el nombre de un o una pretendiente. El poroto que aparezca más crecido- El nombre de tu futuro marido o mujer: Si quieres saber quién va a ser tu marido o mujer, entierra tres porotos, asignándole a cada poroto el nombre de un pretendiente. Aquel poroto que amanezca con su brote más desarrollado revelará el nombre de o la futura pareja.

Y no se olvide de las tres papas. Si quiere saber cómo estará su situación económica deberá colocar bajo su cama tres papas: una pelada, una a medio pelar y otra sin pelar. A medianoche debe meter su mano bajo la cama y, sin mirar, tomar una de las tres papas. Si saca la pelada completamente tendrá muchos problemas económicos; si la que saca es la que está a medio pelar significa que no le irá tan mal, pero tampoco bien; y, finalmente, si saca la papa sin pelar tendrá un buen año en lo económico…no hay antecedentes si esto corre en tiempos de coronavirus…

 Tras las palabras de estos dos estudiosos del tema, la invitación es y de acuerdo a sus creencias, poder dar la mejor interpretación a estas fechas y realizar los rituales correspondientes. Por ahora contamos con estos antecedentes y descripción de prácticas que quizás no todos conocíamos y puedan servirnos para esta noche de San Juan.