Plebiscito 2020: Votando en la precordillera de Arica y Parinacota, costó pero lo hicimos

Plebiscito 2020: Votando en la precordillera de Arica y Parinacota, costó pero lo hicimos

30 Octubre 2020

Haciendo Patria, a más de 3.500 metros sobre el nivel del mar Ejerciendo ciudadanía en el Altiplano Chileno

Andrés Roa Arancibia >
authenticated user Corresponsal Corresponsal Ciudadano

Faltaban cerca de 2 semanas para el Plebiscito del 25 de Octubre y yo aún no sabía dónde me tocaba votar…me meto a la página de Servel.cl y…cueck! (Había pasado tanto tiempo desde la última vez, se me había olvidado por completo que estaba inscrito en…Putre) ya había pasado hace varios meses el plazo para cambiar de circunscripción…por suerte no era el único.

Ver también: ¿Por qué es tan importante la participación ciudadana en el Plebiscito del 25 de Octubre?

Me puse en contacto con 2 amigos que también votan allá, partimos el domingo a las 10 de la mañana #conganasdecambiarestepaisculiao, pasamos al Truck Center a comprar alimentos y agua, mucha agua (de hecho nos haría falta). Entrando al valle la camioneta comenzó a tiritar, el chofer, amigo de la época universitaria, llamó a su mecánico “nada de qué preocuparse… dijo que se están ajustando algunas piezas… sigamos no más”, vimos pasar Poconchile, nos adentramos en el Valle de Lluta subiendo hasta la planta Quiborax, mi vecino Felipe que iba de copiloto es Beleneño y conoce muy bien la ruta “si pasamos la quebrada de Cardones estamos listos” dejamos atrás la planta  de bórax, tomamos la curva, seguimos subiendo… empieza a salir vapor del motor dejando lleno de vaho el parabrisas…

”Detén la camioneta, hay que parar a revisar qué es…aunque pienso que podría ser el aire acondicionado que cambié ayer, nos dice tranquilamente el chofer”, la temperatura del vehículo estaba bien, “los autos se apunan, comienzan a fallar, la quebrada Cardones es la prueba de fuego… me ha pasado varias veces”, sentenció el Beleneño Felipe. Nos atrevimos después de varios minutos a abrir la tapa del radiador, salía mucho vapor “tengo agua verde, pongámosle un poco” “ya pero no apagues el…. no! apagaste el motor”.

Para suerte nuestra el chofer “Kalule” tenía señal y se comunicó en todo momento con su mecánico, “ya, tienen que esperar a que se enfríe echále agua de a poquito, avísame si no, tendré que ir con la grúa a buscarlos” después de casi 45 minutos al sol (me quemé toda la nariz) terminamos de poner agua, pararon 2 camiones y nos regalaron muchísima más agua…la camioneta está lista…avanzamos 2 o 3 kilómetros… ”perdió fuerza… se paró el motor” abrimos el capó… era el mismísimo infierno, el geiser que salía de la tapa, la altura, el sol, se me partía la cabeza…después de casi 3 horas varados en plena carretera internacional CH-11… finalmente llegó el amigo mecánico y su ayudante a rescatarnos…le pusieron agua con el pulso de un barman, esperamos…dejamos la camioneta al costado del camino, nos faltaba llegar a Zapahuira para poder almorzar “bueno chiquillos, lamentablemente se van a tener que perder 3 votos” y yo “What?? JAMÁS!!! Ya estamos acá en Pueblo Mallku yo nica bajo sin votar”…

Nos llevaron hasta Zapahuira y almorzamos un sabroso Picante de guata y Chayro, Kalule, el mecánico y su ayudante bajaron, ya eran las 18:00 hrs y aún teníamos que cumplir con nuestro deber ciudadano…”No, si el apruebo pierde me sentiré más culpable que nunca”.

Hicimos dedo y un camionero nos llevó amablemente… si la cosa iba a ser con show. Llegamos al pueblo y al fin tuve señal en el celular, me comuniqué con un antiguo colega, profesor de Historia, actual concejal de la comuna de Putre…”Aló Hermann? Si te habla el Roa, me quedé tirado, no tengo como bajar…si, si conozco el cementerio…ok ahí nos vemos”.

Partimos raudos al Liceo Granaderos de Putre, la mesa V25 esperaba por mí, no sin antes quedarme perplejo frente a los hermosos e imponentes nevados; el Taapaca y Ancoma. Debo confesar que había estado mucho tiempo sin subir y la altura me pasó la cuenta, los kilitos demás y el forzoso sedentarismo pandémico se hicieron notar al igual que los años, que no pasan en vano.

A pesar de todo, cumplimos con este histórico momento, votando en el altiplano chileno, ejerciendo el derecho ciudadano a pensar en un futuro más justo y digno para Chile. Hice mi trabajo de corresponsal ciudadano, entrevisté al presidente de mesa y los vocales y al encargado del local de votación. Nos dirigimos luego al cementerio donde amablemente el concejal Hermann Gutiérrez nos dio un espacio en el vehículo en que bajaba a la ciudad, después de una larguísima conversa y una tremenda espera por el taco que provocaban los arreglos del camino, llegamos a Poconchile….GANAMOS! ganamos! Sí mira, ya tengo señal en el celular…

Chile decidió. Aprobó una convención constitucional… y nosotros a más de 3.500 metros de altura aportamos un pequeño granito de arena para construir el país que soñamos.