Decisión histórica: El caso de Attilio y sus dos mamás

Decisión histórica: El caso de Attilio y sus dos mamás

09 Junio 2020

Todo se revertió cuando el abogado defensor  comenzó a abordar el caso desde la perspectiva del niño apelando a la maternidad. 

Enzo Varens >
authenticated user Corresponsal Corresponsal Ciudadano

Attilio es un bebé de casi tres años de edad. Nació producto de técnicas de reproducción asistida, entre dos personas del mismo sexo, doña Gigliola di Giammarino y doña Emma de Ramón, ambas vinculadas entre sí por un Acuerdo de Unión Civil, previo al nacimiento de Attilio. Como cualquier otra pareja, ambas se dirigieron al Registro Civil para inscribir legalmente a su hijo, en el año 2017. Sin embargo, dicho Servicio Público se negó a  inscribir al niño como hijo de sus dos madres, por cuanto la ley sólo autoriza a un niño a tener una sola madre y un solo padre. Por tanto, sólo inscribió como madre de Attilio a doña Emma de Ramón, quien era la que había gestado al niño en su vientre. El abogado de la pareja decidió interponer sendos recursos de protección en contra del Registro Civil, a fin de inscribir debidamente al niño, los cuales fueron rechazados en su oportunidad. Por ello, el letrado decidió enfocar el caso desde otra perspectiva, es decir, desde la perspectiva del niño, y por tal motivo, interpuso una demanda de reclamación de maternidad, en contra de la madre que no había sido inscrita como tal, a fin de que la filiación del niño quedase determinada respecto de ambas madres.

El día de ayer se dictó sentencia definitiva en esta causa, seguida ante el 2° Juzgado de Familia de Santiago, en la cual se acogió la demanda de reclamación de maternidad interpuesta, declarando que se ordene al Registro Civil que inscriba a Attilio como hijo de doña Emma de Ramón y de doña Gigliola di Giammarino. El fallo, sin lugar a dudas, ha sido calificado de histórico por la prensa, por cuanto es primera vez en la historia que se reconoce legalmente a un niño como hijo de dos madres. Pero, ¿cuáles fueron los fundamentos jurídicos que tuvo a la vista la jueza de familia para arribar a tal decisión? El marco legal en torno al caso viene dado por dos niveles normativos: el nivel internacional, es decir, tratados internacionales y otras normas sobre derecho internacional de los derechos humanos; y el nivel nacional, o interno, es decir, las normas sobre filiación establecidas en el Código Civil y otras leyes nacionales. A nivel internacional, encontramos las normas contenidas en el Pacto Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos (art. 23), la Convención Interamericana sobre Derechos Humanos (art. 17.1), y la Convención sobre los Derechos del Niño (arts. 1 y 8). A nivel interno, tenemos las siguientes normas : el artículo 1 de la Constitución Política, el Código Civil (arts. 33, 182, 183 ), y la Ley N° 19.968 (art. 16). Básicamente, existen dos normas en conflicto: la primera de ellas es la norma que establece lo que se ha denominado como el “interés superior del niño), es decir, que durante el conocimiento y resolución de casos que implican a niños, niñas y adolescentes, el interés superor del niño debe primar por sobre cualquier otra consideración y derechos, incluyendo los derechos de sus padres, cuidadores y terceras personas. Y por otra parte, el artículo 182 del Código Civil, el cual dice que el padre y la madre de un hijo concebido mediante técnicas de reproducción asistida, son el hombre y la mujer que se sometieron a ellas.

El Registro Civil se negó a inscribir a Attilio como niño de dos madres fundado, precisamente, en que el artículo 182 del Código Civil hace referencia “al hombre y a la mujer”, y al “padre o madre”. No dice, “mujer y mujer”, “madre y madre”. Entonces, ¿cómo la jueza pudo arribar a una conclusión diversa? Pues bien, en virtud de la aplicación del principio del interés superior del niño. El artículo 33 del Código Civil dice que todos los niños son iguales ante la ley, y tienen los mismos derechos. Por lo tanto, un niño que no fue inscrito como hijo de dos madres, que está siendo criado bajo el alero de ellas, bajo un régimen de apego seguro y un entorno protector, estará siempre en una situación de discriminación respecto de otros niños, sobre todo, respecto de una pareja heterosexual que igualmente haya optado por técnicas de reproducción asistida. Todo niño tiene derecho a tener dos figuras protectoras que se preocupen de él, tiene derecho a su identidad, y a tener los mismos derechos que los demás niños. La negación de la otra filiación materna, respecto de Attilio, implicaría que él no tendría los mismos derechos que los demás niños, como por ejemplo: derecho a heredar, derecho a alimentos, visitas, a inscribirlo como carga, a planes de salud, educación, y muchos otros derechos trascendentales que tienen todos los niños concebidos producto de una relación hombre-mujer y que Attilio no tendría por causa de su no inscripción en el Registro Civil. El interés superior del niño, entonces, debe siempre ser la prioridad, incluso cuando se trata de deficientes técnicas legislativas o discriminaciones consagradas incluso a nivel legal.

Pero a pesar de eso, las decisiones que se toman en casos tan límites como el de Attilio, muchas veces no descansan en argumentos jurídicos, sino que morales. El razonamiento jurídico es deductivo, y según mi experiencia práctica, muchas veces los jueces toman la decisión primero, y luego buscan razonamientos jurídicos que respalden su postura. El ser humano es así. Por otra parte, el concepto de interés superior del niño constituye lo que se denomina como “concepto jurídico indeterminado”, es decir, un concepto caja en el cual uno rellena su contenido de acuerdo a las circunstancias del caso. En cuanto a esto, debemos preguntarnos, no si la ley dice esto o aquello, sino que a nivel moral, ¿resulta justo que Attilio tenga dos mamás? A esta pregunta, el Registro Civil respondió que no, y el 2° Juzgado de Familia de Santiago respondió que sí. ¿Por qué esa disparidad de criterios si la ley es la misma? Por ello es que los argumentos morales, a mi juicio, tuvieron un mayor peso que los argumentos jurídicos.

Una forma de razonamiento moral es el razonamiento teleológico, formulado por Aristóteles. Para él, la jusiticia consiste en dar a cada cual lo suyo, o lo que corresponde, y la forma de determinar justicia viene dada por el propósito de lo que se distribuye. Así, en realidad, para responder a la pregunta sobre si es justo que Attilio tenga dos mamás, debemos preguntarnos, ¿cuál es la finalidad de la familia? ¿Cuál es la finalidad de concebir hijos? Porque si la finalidad de la familia, o de tener hijos, consiste en darles cariño a nuestros hijos, educarlos, cuidarlos, satisfacer sus necesidades y darles las herramientas para que sean adultos sanos y productivos, da igual si se trata de un padre y una madre, o de un solo padre o una sola madre, o de dos madres o dos padres. Lo importante es que la finalidad de tener una familia se cumpla. ¿Por qué permitimos la adopción? Para que los niños puedan criarse con una familia y llegar a ser adultos sanos y productivos. Por ello, la respuesta moral a nuestra pregunta es la siguiente: sí, es justo que Attilio tenga dos mamás, porque así se puede criar en una familia que lo ama y lo cuida. Lo demás, es decir, si esa familia está conformada por un hombre y una mujer, a la usanza tradicional, o por dos mujeres o dos hombres, da excactamente lo mismo. Si se cumple la finalidad de la familia, el número o el sexo de sus integrantes es irrelevante. Lo importante es que Attilio sea feliz.

Por ello, es justo que Attilio tenga dos mamás. Y es justo para todos los demás niños que se críen bajo el alero de familias conformadas por dos mujeres, o por dos hombres.