Por qué <<no>> usar la palabra No

Por qué <<no>> usar la palabra No

25 Septiembre 2020

Si bien el título de esta notita puede parecer contraproducente en sí mismo, es meramente con la intención de llamar la atención a lo que en él se presenta, la palabra NO

Vanesa Guerra V... >
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¿Qué es lo que pasa en nuestros cerebros cuando utilizamos tan diminuta pero significativa palabra?

Primero, contrario a lo que se espera, la prohibición de la cual nos alerta la frase que contiene la palabra NO, no sólo hace parecer todo lo que le siga como un fruto prohibido y tentador, si no que nos desafía, nos incita a quebrantarla casi como ley natural, sobre todo si el receptor es un niño (aunque créanme, tiene igual o mayor efecto en los adultos).

Por ejemplo, si yo digo “no rayes esta hoja” esa hoja quizás nunca nos había parecido siquiera relevante, pero ahora es foco de nuestra atención, nos parece tentador rayar esa hoja, nos vemos incluso tomando el lapicero y escribiendo, aunque sea una ínfima rayita, obviamente, cuando se es adulto se aprende de autocontrol y por ende no lo hacemos.

Segundo es una frase autoritaria, y no hablo desde punto de vista político, sino que, al utilizarla, la única oportunidad que entrega es la de obedecer, sin otra opción más que la que me plantea el emisor, lo que para personalidades desafiantes puede ser incluso un gatillante a desobedecer.

Tercero y más importante, nuestra mente tiene un lenguaje diferente al que usamos con palabras y nuestro cerebro traduce toda palabra en símbolos e imágenes, sea lo que sea que se exprese con palabras, aunque sea absurdo, nuestro cerebro forma inmediatamente una imagen. Sin embargo, hay palabras que nuestra mente no puede traducir en imagen y una de estas es la palabra NO. La expresión negativa no tiene una representación en imágenes para el cerebro. Por eso, cuando dices “no quiero tal cosa”, lo que el cerebro de la otra persona ve es “tal cosa”.

Hagamos el ejercicio: Imagina un árbol, verde, frondoso… ahora, no quiero que veas una manzana roja colgando de él, no veas ninguna manzana roja, haz un esfuerzo y no veas una manzana roja en el árbol… Estoy segura de que la manzana roja apareció.

Con los niños se aprecia fácilmente este punto, porque tendemos a utilizar con ellos a menudo la palabra NO. “No grites”, no corras, no toques el enchufe, etc.

 Existen varias formas de decir no sin utilizar la palabra “NO”, puedes buscar formas diferentes para lograr un buen resultado sin ser agresivo o autoritario.

Por ejemplo, en lugar de decir “No grites” puede decir “usa tus palabras, te entiendo mejor cuando me hablas”.  O en vez de decirle: “No juegues con el enchufe” puedes intentar “¿Qué te parece si mejor jugamos con tus juguetes? …Si juegas con el enchufe te puedes lastimar” De esta forma puede entender lo que podría pasar y le das una alternativa positiva.

Si bien la intención no es eliminar por completo la palabra de nuestro vocabulario (Ya que puede haber situaciones extremas que lo ameriten) si se puede cambiar la forma en la que nos damos a entender, para expresarnos de una forma más positiva y con mejores resultados.